Foto: Especial
Empresarios en el sur del país dicen que trabajadores de transporte no tienen facultades y no están capacitados para pedir documentos a migrantes en autobuses

Por Alberto Pradilla y Manu Ureste para Animal Político

“Están tratando de convertirnos en oficiales de migración. No es tarea de ninguna empresa el ser oficial de migración, porque no tenemos la facultad. Si nosotros, como empresarios, exigimos a cualquier persona que nos presente un documento oficial, pues se pueden negar sin ningún problema, porque no somos autoridad”.

José Antonio Toriello, presidente de Coparmex Costa de Chiapas, resume así el malestar de los empresarios ante las medidas impulsadas por el gobierno, para que transportistas pidan documentación de las personas que utilicen autobuses o taxis.

Desde hace una semana, diversas empresas de transporte publicaron nuevas medidas de control en la frontera sur, para evitar el paso de migrantes indocumentados, entre ellas pedir a los pasajeros que no sean mexicanos que muestren su pasaporte, para poder abordar.

Se trata de una regulación impuesta por el gobierno después del acuerdo con Estados Unidos para frenar el tránsito de migrantes, especialmente centroamericanos.

Foto: Especial

México aceptó incrementar la presencia de uniformados en la zona y acoger a los solicitantes de asilo en Estados Unidos, a cambio de que Washington no impusiera aranceles a sus productos.

Toriello dice que está de acuerdo con el control a los migrantes, pero cree que no se puede responsabilizar a las empresas.

“Amenazar a las empresas de autotransporte de que si llevan a algún indocumentado van a ser sancionados, o puede ser un delito, pues la verdad es que en cada una de las terminales deberían entonces de poner a un agente de migración, a revisar documentos, pero no exigirle a una empresa privada que haga ese trabajo”, dice.

“¿Qué pasaría si el personal de la línea de autobús revisa el documento y resulta que es falso? El personal no está capacitado para detectar eso”.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, aseguró el viernes que investigan a empresas de transporte por su presunta vinculación con el tráfico de personas. Este incremento de la vigilancia sobre el transporte llega después de que el 16 de junio fuesen interceptados 791 migrantes en Veracruz, transportados a bordo de cuatro camiones de carga.

“Dentro de la ciudad no pasa nada”

“En el interior de la ciudad no pasa nada, pero para salir o entrar sí hay problemas. Si vienes de Ciudad Hidalgo o de Talismán, te pueden tratar como pollero. Una vez dentro de la ciudad ya pueden moverse”, dice Bernabé Coronado, taxista en Tapachula.

Entre el gremio de taxistas en Tapachula se ha extendido el temor a ser acusados como cómplices de tráfico de personas.

Aunque dentro de la ciudad no tienen problemas, si los paran en los retenes ubicados en las entradas y salidas del municipio pueden ser señalados. “Para eso mejor no llevarles”, dice Coronado.

El piloto de combi Carlos Manuel Juárez, también en Tapachula, ratifica esta idea: “mientras que no salgan de la ciudad no hay problema”.

En los últimos días se han registrado casos de transportistas que se han negado a subir a sus vehículos a los migrantes, o les han obligado a bajar cerca de un retén por miedo a ser acusados de tráfico de personas.

Los migrantes que llegan cruzando el río Suchiate, frontera natural entre Guatemala y México, tienen que eludir los retenes instalados por el Instituto Nacional de Migración (INM) en los accesos a Tapachula.

Una vez dentro de la ciudad ya no son perseguidos. De hecho, es habitual que tomen medios de transporte para acudir a la estación migratoria Siglo XXI, donde decenas de personas guardan fila a diario para que Migración les registre, o la oficina de la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar), colapsada ante el incremento de solicitantes de asilo.

En principio, los extranjeros sin documentación se sienten a salvo en el interior de la ciudad. Sin embargo, hace un mes se registraron redadas en dos hoteles de Tapachula, en los que se desplegaron agentes del INM en busca de cubanos sin los papeles en regla. Esto provocó el enfado de los empresarios del sector, que lamentan que el foco mediático ha provocado un descenso en el número de visitantes.

Martha Villaseñor, presidenta de la Asociación de Hoteles y Moteles de la Frontera Sur, dice que en los últimos tiempos no se han registrado más redadas. Asegura que su trabajo no es pedir la documentación a los clientes, ya que los trabajadores de los hoteles no son agentes del INM.

Foto: Especial

Esa es la principal queja: obligar a los trabajadores a pedir documentos como si se tratasen de autoridades, cuando no tienen facultad legal para hacerlo.

“Para poder realizar ese trabajo, de pedir documentos para que no viajen migrantes indocumentados, tendrían que cambiar entonces las leyes del país”, dice José Antonio Toriello.

“¡En función a qué le pides tú un documento oficial a una persona! No hay forma de que podamos hacer eso. Porque eso es función de las autoridades; si ellos quieren detener migrantes, pues que pongan retenes. Y pues el que venga indocumentado, que lo detengan y se acabó el problema”, asegura.

“De pedirle a los pequeños transportistas, lo que son las combis, las urban, y esos vehículos que transportan a 15-20 personas, pues difícilmente un chofer va a poder hacer ese trabajo, primero porque no es autoridad, y segundo, porque no tiene la capacitación para eso”, menciona Toriello.

Por el momento, parece que son las compañías de largos trayectos, como ADO, Omnibus y Flecha Amarilla, las que se ven obligadas a registrar a sus usuarios.

El miedo a ser denunciados se ha extendido entre los empresarios.

“Ya ha habido quejas de los pequeños y medianos transportistas de la zona porque los están amenazando con que si transportan migrantes sin documentos, pues que los van a meter al bote por tráfico de personas”, dice Toriello.

“Lo mismo está pasando con los hoteleros; se hicieron unos cateos totalmente ilegales, donde se metieron en varios hoteles en Tapachula y se pusieron a revisar cuartos, y a personas y a familias, incluyendo a mexicanos que se llevaron un gran susto”.

“Creemos que esta no es la forma de controlar el tema de la migración, aunque es cierto que el control es necesario”, concluye el empresario.