El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, anunció ayer un “plan de rescate” de la economía mediante una inyección de 485 mil millones de pesos a través de tres proyectos fundamentales.

El programa ha sido anunciado en un momento en el cual se acumulan las noticias que hablan de la inminencia de una “recesión técnica” y, al menos en teoría, debería contrarrestar los efectos de la desaceleración económica que no es sólo de México, sino del mundo entero.

De acuerdo con el titular de Hacienda, el programa anunciado impulsará la creación de infraestructura, incentivará la inversión física y el consumo privado a través del crédito y adelantará compras de bienes y servicios por parte del sector público.

El plan ‘contracíclico’ es una medida de carácter contingente que puede hacer frente a los efectos inmediatos de la recesión internacional, pero no es una política que pueda sostenerse a largo plazo"

Se trata de una respuesta a un hecho concreto: México no es ajeno a la economía global que, en estos momentos, padece las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y la incertidumbre por la salida de Reino Unido de la comunidad europea, entre otros hechos puntuales.

Sin duda debe saludarse el hecho de que el Gobierno de la República reaccione frente a la realidad circundante, respecto de la cual no han hecho sino acumularse las evidencias.

Sin embargo, es necesario que además de tener en cuenta los efectos que en la economía nacional tienen los factores externos, se admita que no son solamente estos los que provocan la contracción actual, sino también un cúmulo de malas decisiones que han sido criticadas reiteradamente.

Y reconocer esto es necesario porque si no se corrigen los errores cometidos hasta ahora, aunque puedan mitigarse los efectos inmediatos, derivados de la contingencia por la que atraviesa la economía mundial, los costos que nos veremos obligados a pagar a mediano y largo plazo serán muy altos.

El plan “contracíclico” anunciado ayer, es preciso decirlo con claridad, es una medida de carácter contingente que puede hacer frente con eficacia a los efectos inmediatos de la recesión internacional, pero no es una política que pueda sostenerse a largo plazo.

En este sentido es preciso tener claro que uno de los elementos del plan implica adelantar compras por 116 mil millones de pesos que deberían realizarse el año próximo, es decir, que vamos a gastarnos por anticipado el presupuesto de otro ejercicio fiscal.

Así pues, además de atender la contingencia del momento es necesario que el Gobierno de la República establezca un proyecto para el mediano y largo plazos, que apuntale la economía más allá del año 2020 y eso implica, de manera fundamental, que el desempeño global de la economía no dependa del gasto público.

Es deseable, por supuesto, que la fórmula anunciada ayer por el secretario de Hacienda funcione, es decir, que contenga las peores consecuencias de la desaceleración económica global, pero también es indispensable que se adopten medidas que garanticen la fortaleza de nuestra economía de forma permanente.