La Casa del Migrante reabrió sus puertas el pasado 5 de enero. OMAR SAUCEDO
Aunque las autoridades estatales acordaron hacerse cargo de los casos positivos y sospechosos, hasta el momento, permanecen en la Casa del Migrante

Pese a que la Casa del Migrante reabrió sus puertas luego de que las autoridades estatales trasladaran los casos positivos a un hotel de la ciudad, decenas de centroamericanos se niegan a ingresar y prefieren dormir en las banquetas del albergue.

Quienes prefieren la calle temen que al ingresar sean declarados como sospechosos de padecer COVID-19 y tengan que interrumpir su viaje a Estados Unidos, o peor aún: ser contagiados por alguien portador del coronavirus.

Estar afuera de la Casa del Migrante les da la facilidad de salir a pedir dinero... o ingerir bebidas alcohólicas.

De acuerdo con el director del albergue, Alberto Xicoténcatl Carrasco, aunque las autoridades estatales acordaron hacerse cargo de los casos positivos y sospechosos, hasta el momento, permanecen en la Casa del Migrante.

“El Gobierno se hizo cargo de las siete personas positivas trasladándolas a un hotel, ofreciendo atención médica y alimentos, pues pensamos que más allá de abrir un albergue temporal, se requería trasladar a estos casos a otro sitio para evitar constantes cierres y que la Casa del Migrante continuara operando”, explicó Xicoténcatl Carrasco.

Sin embargo, la Jurisdicción Sanitaria no cumplió con el trabajo comprometido y pese a que sí existieron personas con sintomatología durante la reapertura, fueron puestas a disposición de la Casa del Migrante sin que el Gobierno del Estado, asumiera la responsabilidad de llevárselos, como lo había anunciado, afirmó.

“El problema ahora es que se tiene a los sospechosos en nuestra área de aislamiento, pero existe la posibilidad de que haya un positivo conviviendo con algunos negativos y entonces si pueda contagiarse, porque la Casa del Migrante no cuenta con las condiciones para atención de este tipo”, agregó el director del lugar.

Esta situación de incertidumbre ha llevado a los centroamericanos que continúan llegando a la colonia Landín a permanecer en las calles, pues el temor a ser confinados si presentan algún síntoma, así como la posibilidad de contagiarse frustraría su viaje al “sueño americano”.

“Anoche tuvimos un incidente donde algunos migrantes pelearon por un colchón, por lo que llamamos a la Policía; también hay a quienes sí se les prohibió la entrada porque se negaron a dejar afuera sus bebidas embriagantes”, comentó.