Conciencia. Este concurso busca generar conciencia sobre distintas problemáticas sociales y los ganadores recibieron el reconocimiento. | Foto: Omar Saucedo
Este lunes se entregó el Premio Nacional de Fotografía en Derechos Humanos a sus tres primeros lugares y se inauguró la muestra con la selección de los mejores de esta edición

De acuerdo con José Antonio Estrada, director del Centro de Educación Jurídica de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, unos de los ejes principales para la salvaguardia de los derechos humanos es su difusión y una de las formas para hacerlo es a través del arte.

Esta idea fue parte del discurso que dio durante la premiación del Concurso Nacional de Fotografía en Derechos Humanos, entregado el lunes 14 de octubre por la Secretaría de Cultura, así como la inauguración de la selección de fotografías que capturan la aplicación, expresión y denuncian la violación de los derechos humanos en el país.

Los ganadores, beneficiados de una bolsa de 225 mil pesos, fueron José Luis González Palacios, en primer lugar, con su fotografía “Sueños Frustrados”, donde capturó el momento en que una madre reza y suplica a un miembro de la Guardia Nacional para que le permita cruzar con su hijo el Río Bravo a los Estados Unidos, mientras el pequeño se mantiene serio y firme ante la visión del hombre armado; Laura Álvarez, segundo lugar y la única que recibió el premio de manera presencial, con su serie “Imperio de Ilusiones”, en la que captura la escena drag queen de Monterrey, Nuevo León, en un afán de darle visibilidad a esta comunidad ante una ciudad conservadora; y en tercer lugar Enrique Ordóñez con “Ataques con ácido que arden y destruyen más que la piel”, donde convivió y fotografió a una mujer que fue atacada por su ex-esposo con ácido, lo que la dejó desfigurada.

Durante el evento oficial, en el que estuvo también presente la titular de la SC, Ana Sofía García Camil, entre otras autoridades, el fundador y director de la revista y agencia Cuartoscuro, Pedro Valtierra, quien comentó que “este es uno de los concursos más importantes de México, no solo por la participación de fotógrafos sino también por el monto económico. No hay en América Latina un concurso con estas características”.

Señaló que en los cinco años de vida de este premio ha crecido la participación de fotógrafos nacionales con 81 registrados en 2015, 700 en 2016, mil 150 en 2017, mil 451 en 2018 y 2 mil 324 participantes en 2019.

Visibilidad. Con sus fotos, Laura Álvarez -segundo lugar- buscó hacer visible la escena drag queen de Monterrey. | Foto: Omar Saucedo

“Este concurso es para los que tienen algo que decir, para los que quieren generar conciencia sobre la pobreza, sobre la orfandad, las personas de condición de calle, las crisis migratorias, la prostitución infantil, las condiciones laborales, las desapariciones forzadas y otros temas más que están aquí plasmadas”, expresó.

El jurado estuvo integrado por Elina Castillo Jiménez, Gabriela Pérez Montiel e Isaac Esquivel quienes seleccionaron además las 61 fotografías que integran la exposición montada en la Galería de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, publicadas en el número 159 de la revista Cuartoscuro y parte del Festival Internacional de las Artes Julio Torri 2019.

Difusión. Para salvaguardar los derechos humanos hay que promoverlos, de ahí la importancia del concurso. | Foto: Omar Saucedo

Imperio de Ilusiones

En entrevista con VANGUARDIA la fotógrafa Laura Álvarez, segundo lugar del concurso, comentó que su serie de fotografías empezó en 2017 luego de un tiempo capturando la escena queer y de drag queens en Monterrey de manera casual hasta que comenzó a darle un enfoque más discursivo.

“Yo siempre he sido parte de la comunidad LGBT”, comentó, “me fui de Monterrey un tiempo y justo en eso se disparó la cultura drag queen en Monterrey. No es reciente, es algo que había pasado desde hace muchos años pero el boom es reciente, después de Ru Paul y varios programas mainstream se disparó”.

“Empecé a fotografiar a mis amigos, a la gente que se volvió mi familia y con el tiempo se creó un producto los suficientemente sólido, fotográficamente, como para empezar a darle visibilidad”, agregó.

Destacó que la serie, la cual está compuesta por más piezas, incluido un collage de grandes dimensiones, es itinerante y se ha presentado en Monterrey con el apoyo de CONARTE, cuenta con invitaciones para Ciudad de México y Sinaloa y está a la venta en Europa por una agencia, con miras a llegar a otros lugares —con fechas tentativas para Saltillo—, todo en su objetivo de normalizar estas expresiones.

“Al principio es muy fácil creer, cuando estás tan dentro de la comunidad, es muy fácil olvidar que Monterrey es homofóbico”, declaró, “cuanto te mueves dentro de un círculo de gente que tiene esta libertad de género, vive sin tabúes, se te olvida que hay un mundo afuera”.

“Cuando comenzó el boom de la cultura drag queen comenzó en bares de color, super underground, hasta que un día les hicieron la invitación para ir a Barrio Antiguo y ese día fue cuando por primera vez nos enfrentamos con la sociedad regiomontana y nos dimos cuenta que había mucho trabajo que hacer”, recordó, “estaban las drag queen en la calle y pasaban los regios y les gritaban cosas, las grababan, las querían tocar”.

Aseguró que su participación en el concurso fue, si, para darle visibilidad a la comunidad, pero también con miras en el premio monetario, el cual utilizará para seguir apoyando las producciones drag queen en su ciudad.