Inactividad. Tres meses cerrada tiene la Zona de Tolerancia, aunque las muchachas que trabajan en ese lugar se las ingenian para tener sus clientes, según dice el oficial mayor de la CROC, Raúl Calderón.
Para adecuarse a la nueva normalidad ven como opción que los salones de baile se conviertan en restaurante-bar

Es posible que a finales de este mes reabra sus puertas la ciudad sanitaria, así lo anunció Raúl Calderón, oficial mayor de la CROC en Coahuila.

Pero advirtió que, por lo pronto, y en el contexto de la nueva normalidad, los salones de baile, así como los giros table-dance, tendrán que cambiar su vocación por la de negocios que sirvan comida, con todas las medidas sanitarias que se requieren. 

“Estamos buscando acuerdos para abrir. Tenemos que adaptarnos. Hicimos una petición al Municipio para que algunos bares, cantinas y centros nocturnos de la ciudad sanitaria pudieran trabajar como restaurante–bar y trabajar con las mismas medidas que si fueran un restaurante-bar, que son el uso de gel antibacterial, toma de temperatura, tapete, sana distancia y mucha limpieza…

—Y por ejemplo, en los salones de baile que hay allá arriba, ¿se va a poder bailar?

—No, porque incitas al contagio, ahorita en los restaurantes-bar te permiten la música en vivo, pero no te permiten el baile ni que esté parada la gente. Tenemos que adecuarnos, no porque sea la ciudad sanitaria se les va a dispensar y vas a provocar un contagio, a menos de que esto ya baje y podremos irnos acomodando…

La gente lo requiere, es un mal necesario la ciudad sanitaria, como tomarte un refresco, ¿no?”.
Raúl Calderón, oficial mayor de la CROC

—¿Y los tables?, ya ve que ofrecen privados a los clientes…

—No, de entrada, ahorita no. La muchacha que antes bailaba ahora va a tener que servir comida… pero es una cuestión que va a decidir el Subcomité Regional de COVID-19

Lo anterior, reiteró Raúl Calderón, con la finalidad de evitar contagios y nuevos repuntes en la propagación del coronavirus.

Declaró además que la zona roja fue uno de los primeros sitios que cerró y por lo tanto lleva 3 meses sin actividad, condición que afecta a unas 350 personas entre sexoservidoras, dueños de bares y salones, meseros, taxistas y vendedores ambulantes, que entran a este sector a ofrecer sus productos.

“Son los más afectados porque son los que más tiempo tienen cerrados y quieras o no es una fuente muy grande de empleos, directos o indirectos: el de la rosa, el de las semillitas, el de los cacahuates, las papitas…”.

Detalló que ante este panorama las muchachas no han tenido otra que ofrecer su servicio sexual a través de las redes sociales.

“Tú eres el de la tiendita, pos bueno te hablan, te piden, y es igual, si tienen ellas clientes, que tengan sus contactos, van a verse… Nos urge tenerlo regularizado, algo en un solo lugar, no podemos tenerlo al aire libre en cualquier parte… Es donde choca porque dices, cómo regularizo sin que haya el riesgo, sin contagiar, tenemos que esperar a que baje un poquito todo este pico”, explicó.

Comentó que hay preocupación de parte del Comité de Operatividad de la Zona de Tolerancia, así como del resto del personal que labora aquí por la reactivación de este lugar, que a fin de cuentas es un mal necesario para la sociedad.

“Están desesperados por abrir, nuestra labor es tratar de encauzar las demandas, pero también hacerles ver que si estamos en el pico de riesgo no se puede abrir. La gente lo requiere, es un mal necesario la ciudad sanitaria, como tomarte un refresco, ¿no?  Dicen algunos ‘es que las muchachas ya tienen ganas de bailar’, no es que si tengan ganas de bailar, se requiere reactivar esto para que haya economía…”,

Agregó, empero, que a lo largo de la contingencia el Ayuntamiento de Saltillo ha entregado al menos tres despensas, kits de limpieza y apoyos económicos a las personas que trabajan en el llamado barrio de la alegría.