Antes de Malala, Menchú era la ganadora más joven de un premio Nobel de la Paz, tenía 33 años. Foto: Especial
En el año en el que se celebran 25 años de que recibió la máxima presea humanitaria, la activista llega a la Feria del Libro para difundir su ideología

Si tienes menos de 25 años probablemente no sepas quién es la señora simpática a la que todo mundo defendió contra las burlas de Wendy González. Ella es Rigoberta Menchú, es una de los seis latinoamericanos que han recibido el Premio Nobel de la Paz y aunque también le ha entrado a la política, actualmente continúa con su tarea a favor de los grupos indígenas. Conóce más de ella y cómo se atravió a enfrentar a su país haciéndose escuchar por el mundo.

Hace 25 años

“¡Libertad para los indios donde quieran que estén en América y en el mundo, porque mientras vivan vivirá un brillo de esperanza y un pensar original de la vida!”, exclamó el 10 de diciembre de 1992 Menchú desde Estocolmo al recibir la máxima distinción humanitaria, según su autobiografía, para llegar ahí perdió a su madre y a su padre, también vió arder vivo a su hermano, todo por formar parte de la resistencia en la guerra civil guatemalteca (1962- 1996).

Nació en una familia que siempre defendió la vida y el bienestar común, su madre era parte de una larga generación de parteras, su padre defendía el territorio indígena. La primera murió a manos de un “escuadron de la muerte”, grupos terroristas que trabajaban bajo las órdenes del ejército guatemalteco para eliminar a los “enemigos del gobierno”. Su padre, fue quemado durante la toma de la embajada de España en Guatemala el 30 de enero de 1980.

Con su familia dividida por la muerte, Menchú decidió tomar la alternativa opuesta a lo que hicieron el resto de sus hermanos. En vez de unirse a la guerrilla, inició una campaña pacífica para denunciar la violación de los derechos humanos de su gente, esto la puso bajo la lupa de los represores, por eso decidió exiliarse en México, en Chiapas, donde en 193 publicó su biografía “Soy Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia” en donde narraba las tragedias que sufrió su familia y el resto de los indígenas. 

Aunque la veracidad de esta información fue puesta en duda 15 años después por David Stoll, fue esta publicación la que hizo que su mensaje se esparciera por el mundo y la catapultara al podium frente a los reyes noruegos.

Además del Nobel, Menchú es embajadora de las Naciones Unidas para los pueblos indígenas del mundo y embajadora de buena voluntad de la UNESCO. Junto con esto, en 1998 le entregaron el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

También le entra a la polaca

Menchú no es la primera Nobel de la Paz que se aventura en las aspiraciones a un puesto político, Mandela obtuvo la presea un año antes de tomar las riendas de Sudáfrica, ella lo intentó en el 2007 desde el partido de izquierda Encuentro por Guatemala, con el respaldo del partido político que ya había fundado (Movimiento político Winaq). Quedó en séptimo lugar.

El ánimo no abandonó a Rigoberta, tres años después y gracias a la alianza conocida como Frente Amplio de Guatemala, entre el WINAQ, la Alternativa Nueva Nación (ANN), y el comité preformación del partido Movimiento Nueva República (MNR), tampoco ganó, quedó en sexta posición. Esto lo atribuyen a que una parte de la comunidad indígena de su país no se siente representada por la Nobel.

Paradójicamente, mientras México protegía a Menchú, Chiapas adolecía de lo mismo, era el momento en que los conflictos con el EZLN estaban en su punto más alto. “Con profundo dolor, hago del conocimiento que temporalmente el Premio Nobel de la Paz 1992 tendrá que permanecer en la Ciudad de México, en vigilia por la paz en Guatemala. Porque no hay condiciones políticas en mi país que permitan avizorar una pronta y justa solución”, dijo en su discurso.

En los inicios de las Farmacias Similares, la activista las respaldó en Guatemala y México.

GANADORES DEL PREMIO NOBEL DE LA PAZ LATINOS: