Antes que nada quiero felicitarte por la valiosa orientación que proporcionas a los lectores, es una muy buena labor social. Quiero comentarte que no soy de la ciudad de Saltillo, estoy aquí solamente esta semana por cuestiones de trabajo. Me dirijo a ti porque me gustaría recibir tu opinión.

Soy un hombre de 34 años, hasta hace un mes me consideraba felizmente casado. Inicié mi relación amorosa hace 10 años con una hermosa mujer recién separada y con una pequeña de solo un año de edad.

Quise reconocer legalmente a la niña pero mi esposa se negó argumentando que su padre biológico tenía el derecho y la obligación de estar con ella y mantenerla. Después de 3 años nos casamos. Ahora llevamos 7 años de matrimonio y ya tenemos una hermosa hija de 2 años. Ambos somos profesionistas ella es médico y yo soy ingeniero.

A mediados del año pasado en su trabajo ingresó un tipo de 31 años (casado y con una hija de 5 años) que comenzó a pretenderla. Ella me lo platicó y me dijo que solo la fastidiaba y que no le importaba en absoluto, yo le creí pues confío mucho en ella. Hace como tres meses me empezó a insinuar que tenía la fantasía de estar con dos hombres a la vez, conmigo y con otra persona y le dije que si ella quería, lo podríamos llevar a cabo. Después de pensarlo un poco más, se arrepintió, pero semanas después me dijo que quería intentarlo nuevamente pero que sería con el tipo antes mencionado, que porque le había dado confianza. 

Él aceptó y quería que fuera el mismo día.  Esa misma noche me pidió que platicáramos y me confesó que estaba confundida y llorando me dijo que sentía algo más por él y que hacía como 6 meses que tenían una pseudorelación de “manita sudada”, que compartían lindos momentos solo como amigos, que no había besos y ni contacto físico.

Yo lo tomé con calma y tranquilamente le hice ver todo lo que conllevaba esta situación con el chavo, su esposa, su hija, nuestras familias y nuestras hijas que por mí no había problema, que prefería compartirla a perderla.

Al día siguiente nos levantamos y al despedirnos para ir al trabajo, me abrazó tiernamente y me dio un profundo beso y luego me dijo que era yo con quien quería estar. Me pidió perdón y me juró que me ama, que quiere seguir con nuestra hermosa familia que no había fallado en nada y que era una tonta por enamorarse de otra persona. Le dije que la amaba y que el perdón ya lo tenía ganado, que quería olvidar este pasaje y que estaba dispuesto a mejorar en nuestra relación.

Soy una persona más espiritual y estoy concentrado en cosas más trascendentales para mí como lo son mis hijas, mi familia, el ejercicio, la salud, las artes, la meditación, el despertar etc. Pero estoy decidido a incorporar algunas cosas que nos ayuden a mejorar la relación como lo son aprender a bailar mejor y ser más extrovertido. Qué opinas de todo esto? Qué orientación me das?.
Juan
 
ESTIMADO JUAN:

Efectivamente, como lo comentas en tu carta, que por razones de espacio no se pudo publicar completa, el índice de infidelidad es prácticamente igual en hombres que en mujeres, con la única diferencia en que las mujeres no lo confiesan tan fácilmente como los hombres. Y su caso no es algo tan típico, en el sentido que para el promedio del resto de la gente, su grado de tolerancia hacia la situación podría calificarse como muy alto, es decir, llegar al grado de aceptar un acuerdo poco común con tal de no perder a la pareja es algo realmente fuerte y tan difícil de entender, que solo tú puedes saber, por ser el involucrado directamente.

Aquí entra en juego el aspecto sexual, donde no todo es bueno, así como tampoco no todo el malo. Todo depende de que los involucrados estén consientes de las consecuencias que puedan surgir, tanto entre ellos mismos, como con sus respectivas familias. Sin embargo cuando en ese tipo de acuerdos y hay al menos un miembro que no está de acuerdo, es justo cuando comienzan los problemas, incluso eso puede ser motivo para que muchos te tachen con una serie de calificativos no agradables hacia tu persona. Insisto, lo que para una pareja funciona, para otra puede que no, todo depende de hasta dónde estén dispuestos a soportar ese tipo de detalles, que si al principio podrían ser “agradables” después podrían no soportarlos. Saludos y buen viaje de regreso. 
 

Todos tenemos problemas. ¿Cuál es el suyo?  Para una respuesta escriba a: 
APARTADO 500 o BOULEVARD V. CARRANZA 
y CHIAPAS, SALTILLO, COAH.