Donde aprieta, no chorrea: Trump y la política expansionista

Opinión
/ 10 enero 2026

Sigue Cuba en la lista, pero a este país sólo lo dejarán desangrarse, ya que las presiones de Trump a México, para evitar la venta de crudo a ese país, serán la segunda fase

La historia política de Venezuela es muy similar a la de muchas naciones americanas que han pasado por los procesos de una incipiente y desorganizada república después de lograr su independencia y, posteriormente, atravesar por regímenes militares, hasta terminar con la consabida vida democrática, últimamente rematada con un populismo obsoleto y ventajoso para los mandatarios y sus grupos de poder.

El papel de los dictadores de ese país estuvo genialmente descrito por Alejo Carpentier en su novela “El Recurso del Método”, y si hacemos una referencia a los actuales émulos de las dictaduras de Nicaragua, Cuba y Venezuela, veríamos el retrato de cuerpo entero.

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Amén de lo anterior, la presencia de los gringos en la América de la Doctrina Monroe inició su influencia a mediados del siglo 19 y se fue apropiando de los recursos naturales del continente, en especial de la minería y el petróleo, estableciendo en muchos países gobiernos muy afines a sus intereses, con el fin de legitimar el atraco descrito mediante contratos leoninos con la cúspide del poder.

El petróleo venezolano fluía desde los años treinta del pasado siglo con jugosas ganancias que llegaban al pueblo, convirtiendo al país en la verdadera perla de América. El equilibrio era casi perfecto y bajo la vigilancia de los norteamericanos sobre sus empresas, de tal manera que, si había peligro en alguna fracción del poder, se apresuraban para que la milicia apaciguara los ánimos, y todo quedaba en paz.

Se afirma que la corrupción y el desapego a los básicos servicios a la población, mezclados con el poder del narcotráfico a finales de los años ochenta del siglo 20, fueron creando las bases de un descontento popular que vio en el golpe de Estado de Hugo Chávez y su posterior candidatura en las elecciones la oportunidad para redimir las esperanzas de satisfacer sus necesidades y sueños, tanto que lo reeligieron en 2006 y 2012, fundando una dictadura populista que, a su muerte, heredó a Maduro y, de este, a la ignominia.

Chávez gobernó con mano dura, eliminando a opositores, controlando el mercado del petróleo, haciendo alianzas con el Foro de São Paulo, Rusia, China e Irán, creando brigadas populares que luego fueron presa de la corrupción y tuvo pésimos resultados en el combate al crimen organizado, aumentando la tasa de homicidios, fracasando en su programa de salud y creando leyes contra la propiedad privada (¿le suena algo a un país de Norteamérica o es sólo una coincidencia?), pero la principal afrenta fue la requisa de empresas petroleras norteamericanas y hasta mexicanas, como Cemex y FEMSA.

A su muerte, Nicolás Maduro se hizo del poder como vicepresidente y, al terminar su mandato, citó a elecciones, mismas que ganó en un proceso denunciado por fraude por parte del candidato opositor. Sin embargo, desde 2013 ostentaba el poder con amplias facultades, dominando al Poder Legislativo y Judicial a su antojo.

En materia económica, su gobierno fue desastroso y, en parte, provocó la ira popular con niveles de disminución del PIB, aumento a la gasolina en un 6,000 por ciento en 2016, una inflación de 130,060 por ciento entre 2017 y 2018, y el más alto índice de miseria global, con escasez de alimentos y racionamiento de los mismos.

El peor de los pecados de Maduro, aparte de las acusaciones de corrupción y terrorismo desde 2020 por parte del gobierno de Biden y el panameño, derivado de los papeles de Odebrecht, fue el de querer utilizar una moneda distinta a los petrodólares en el pago del petróleo a los países importadores, lo que despertó al león dormido.

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Se habla de que los primeros intentos para su captura ocurrieron hace un año, cuando buscaron hacerlo renunciar, dándole la oportunidad de trasladarse a un país de Oriente Medio junto con sus riquezas. Sin embargo, aquellos esfuerzos fracasaron por la tozudez del individuo, que se decía protegido por el pueblo y los militares venezolanos. Por ende, el plan B fue corromper a los segundos de a bordo –que a estas alturas estarían hartos del personaje–, a quienes se les aseguró un salvoconducto para salir del país en unos meses, con todo y sus riquezas, a un paraíso VIP. Entonces la fórmula del cardenal Richelieu dio resultados: “la traición es sólo cuestión de tiempo”.

Hoy Maduro está en la cárcel y los gringos pactan con su equipo la entrega del petróleo venezolano en una jugada de geopolítica con Rusia, país al cual cederán parte del territorio de Ucrania a cambio de Venezuela, y asunto arreglado.

Sigue Cuba en la lista, pero a este país sólo lo dejarán desangrarse, ya que las presiones de Trump a México, para evitar la venta de crudo a ese país, serán la segunda fase, y peor tantito para el régimen de la 2T, que deberá entregar peces gordos del poder acusados de narcotráfico y protección a terroristas. Trump, en términos beisboleros, sigue pichando bola ensalivada o, como diría mi abuela, nomás apretando, porque donde aprieta, no chorrea. ¡Haya cosa!

Orestes Gómez es saltillense, estudió en la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C y la Normal Superior de Coahuila las licenciaturas en Derecho y Educación Media. Ha impartido cátedra en la Facultad de Jurisprudencia de la UAC, Preparatoria Mariano Narváez de la UA de C, UANE planteles: Saltillo, Torreón, Piedras Negras y Matamoros y en la Universidad Autónoma de Piedras Negras. Ha impartido conferencias en la UANE Saltillo, CTM Coahuila, Asociación de Maquiladoras de Nuevo León y Facultad de Economía de la UA de C. Ganador del premio estatal de Periodismo de Coahuila en 5 ocasiones: 1996, 1999,2000 y 2006 en editorial en prensa y la presea Antonio Estrada Salazar por 25 años de trayectoria. Ha escrito tres libros: uno de poesías titulado “Memorias del Tigre Espejo”, “Cuentos Conurbados” y uno relacionado con los Recursos Humanos “A Little bit about Mexican Law and Human Resources”. Es un tigre espejo que merodea por entre los muros de la desigualdad, la represión y el oprobio escupiendo verdades através de su incómoda pluma.

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