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Fiat Chrysler, que esta madrugada retiró su propuesta de fusión con Renault en vistas a crear el número tres mundial del sector, culpó este jueves al gobierno francés del fracaso del proyecto

La acción del fabricante automotriz Renault se hundía un 7.10% este jueves en la bolsa de París tras el anuncio del ítalo-estadounidense Fiat Chrysler (FCA) de que retiraba la oferta de fusión.

La acción de Renault se cotizaba a 52.21 euros, un 7.10% menos que la víspera. Por su parte, al inicio de las operaciones en la bolsa de Milán, Fiat registraba una pérdida de 3.2%, a 11.3 euros.

Fiat Chrysler, que esta madrugada retiró su propuesta de fusión con Renault en vistas a crear el número tres mundial del sector, culpó este jueves al gobierno francés del fracaso del proyecto.

Tras retirar la oferta, FCA responsabilizó al gobierno francés, accionista de Renault, y afirmó que de momento no existen las "condiciones políticas" necesarias para "llevar a cabo el acercamiento".

"La posición repentina e incomprensible de Bercy" -el ministerio de Finanzas francés- es la causa del fracaso, aseguró este jueves una fuente cercana al fabricante italo-estadounidense.

"Las nuevas exigencias del gobierno francés nos llevaron a esta situación perjudicial para todas las partes", dijo.

Una fuente del gobierno aseguró por su parte que "nuestras posiciones no cambiaron, es descarado decir eso". "Al principio vinieron diciendo 'o lo tomas o lo dejas'. Y dijimos 'pues no'", añadió la fuente.

Por el momento el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, se limitó a tomar "nota" de la retirada de la oferta de FCA.

"Desde que se presentó la oferta, el Estado, accionista de Renault con un 15.1%, la recibió con apertura y trabajó de manera constructiva con todas las partes", aseguró el ministro en un comunicado el jueves.

El gobierno francés había puesto cuatro condiciones, recordó el ministro: que la operación se llevara a cabo en el marco de la alianza Renault-Nissan, que se mantuvieran los puestos de trabajo industriales en Francia, que se respetara el equilibro de gobernanza entre Renault y FCA y que la nueva compañía siguiera participando en un proyecto con Alemania para fabricar baterías eléctricas.

Según Bruno le Maire, existía un acuerdo sobre tres de las cuatro condiciones y solo faltaba el acuerdo explícito de Nissan, aliado a Renault por sus participaciones cruzadas.

Por eso el Estado francés pidió cinco días más para asegurarse del apoyo de todas las partes al proyecto de fusión.

"El Estado francés pidió garantías. Hizo bien. Pedir tiempo para una boda es normal", señaló por su parte el ministro del Presupuesto, Gérald Darmanin, a la radio Franceinfo, sin cerrar la puerta a nuevas negociaciones.

La fusión habría creado un grupo de más de 30,000 millones de euros de capitalización bursátil, con una producción de 8.7 millones de vehículos al año.

El proyecto preveía la creación de un holding con sede en Amsterdam y propiedad a partes iguales de los accionistas de Renault y FCA.

En caso de fusión, la familia Agnelli, ahora propietaria del 29% de Fiat Chrysler, vería reducida su parte al 14.5% pero seguiría siendo el principal accionista, con más del doble de la parte del Estado francés, que bajaría hasta el 7.5% del capital.

Según una fuente cercana a Renault, el consejo de administración se pronunció a favor de la fusión el miércoles, exceptuando un representante del sindicato CGT, mientras que los dos representantes de Nissan se abstuvieron.

Nissan, del que Renault tiene un 43% del capital, y que controla a su vez el 15% de Renault, no ha sido incluido en las negociaciones desde que empezaron hace diez días.

Las relaciones entre Nissan y Renault son especialmente tensas desde el arresto el pasado noviembre del expresidente Carlos Ghosn, acusado en Japón de malversaciones.