La policía británica se negó a investigar a Epstein. ¿Por qué?

La policía británica se negó a investigar a Epstein. ¿Por qué?

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Las autoridades de Londres entrevistaron en tres ocasiones a Virginia Giuffre por sus acusaciones sobre Jeffrey Epstein, Andrew Mountbatten-Windsor y Ghislaine Maxwell, pero nunca se abrió una investigación penal

Internacional
/ 12 marzo 2026
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Por: Lizzie Dearden

En varios momentos de la última década, la policía británica decidió no investigar las acusaciones de que Jeffrey Epstein había traficado a Virginia Giuffre al Reino Unido y la había obligado a tener relaciones sexuales con Andrew Mountbatten-Windsor, entonces conocido como príncipe Andrés.

Ya en 2015, Giuffre declaró a la Policía Metropolitana, la fuerza policial encargada de Londres, que Epstein y su cómplice de muchos años, Ghislaine Maxwell, la habían llevado en avión a la ciudad en 2001 y la habían obligado a tener relaciones sexuales con Mountbatten-Windsor en la casa de Maxwell en la capital.

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La policía declaró esta semana a The New York Times que había entrevistado a Giuffre después de sus acusaciones en tres ocasiones distintas —dos en 2015 y una en 2016—, pero decidió no iniciar una investigación penal.

En 2019, 2021 y 2022, a medida que surgía nueva información a través de los procesos federales estadounidenses de Epstein y posteriormente de Maxwell, así como a través de demandas civiles y entrevistas en los medios de comunicación, la policía de Londres revisó su decisión original. En cada ocasión, se decidió no investigar.

La pregunta de por qué no se hizo nada ha atraído un mayor escrutinio desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo públicos millones de documentos relacionados con Epstein. En las semanas transcurridas desde entonces, la policía británica ha detenido a Peter Mandelson, un exembajador ante Estados Unidos, y a Mountbatten-Windsor. Ambos fueron detenidos bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de cargos públicos por correos electrónicos enviados a Epstein que podían haber contenido información confidencial del gobierno, aunque ninguno de ellos ha sido acusado y ambos niegan haber cometido delito alguno.

Entre los documentos publicados en enero por el Departamento de Justicia figura una carta del 4 de mayo de 2015 dirigida a la Policía Metropolitana por Paul Cassell, un abogado que en ese momento representaba a Giuffre.

La carta dice que Giuffre, cuyo nombre está tachado en el documento, fue llevada a Londres en marzo de 2001 por Epstein y Maxwell después de dos años de abusos sexuales previos por parte de la pareja, durante los cuales la habían “preparado para que realizara actos sexuales para sus amigos poderosos”.

La carta incluía una copia de una fotografía de Mountbatten-Windsor con el brazo alrededor de la cintura de Giuffre, que entonces tenía 17 años, con Maxwell sonriendo cerca. “La fecha de la fotografía muestra que fue revelada el 13 de marzo de 2001”, escribió Cassell, añadiendo que tenía acceso al original.

La carta también decía que Giuffre había sido “prestada” a Mountbatten-Windsor para que tuvieran relaciones sexuales en Londres. También se incluía una declaración en primera persona de Giuffre en la que describía los abusos y nombraba a otras personas implicadas en la trata y explotación de niñas y mujeres jóvenes.

Mountbatten-Windsor ha negado constantemente haber cometido cualquier delito relacionado con Giuffre. Su abogado no respondió a una solicitud de comentarios.

Cassell dijo que, en el momento de la carta, él y los demás abogados de Giuffre se encontraban luchando por que hubiera rendición de cuentas luego de que un acuerdo de 2008 le permitiera a Epstein recibir una condena de prisión breve por solicitar la prostitución de una menor.

“Estábamos intentando pensar si había una nueva oportunidad de presentar las acusaciones de Virginia ante otra autoridad con jurisdicción sobre ellas, y se me ocurrió que Scotland Yard sería apropiado”, dijo Cassell, quien es profesor de derecho en la Universidad de Utah, en una entrevista telefónica realizada el mes pasado. “Había pruebas fotográficas de su paradero en Londres y registros de vuelo que confirmaban que había sido traficada de Estados Unidos al Reino Unido”.

Cassell comentó que la Policía Metropolitana respondió a su carta “después de un largo periodo de tiempo” y realizó una entrevista en video con Giuffre.

En una declaración, la Policía Metropolitana dijo que durante sus tres entrevistas con Giuffre y con otras posibles víctimas de Epstein con las que se puso en contacto, “no se formuló ninguna acusación de conducta delictiva contra ninguna persona residente en el Reino Unido”. La policía dijo que Giuffre había declarado que era “víctima de un delito internacional de tráfico sexual”.

Eso concuerda con la declaración hecha por Giuffre en la carta de 2015, en la que no acusa a Mountbatten-Windsor de violación pero señala que Epstein le dijo que hiciera “lo que el príncipe Andrés quisiera” y que luego la dejó a solas con él en casa de Maxwell. “Allí tuvimos actividades sexuales”, escribe, y añade que más tarde Epstein le pagó alrededor de 15.000 dólares “por lo que había hecho y para que mantuviera la boca cerrada sobre el ‘trabajo’ realizado con el príncipe”.

La Policía Metropolitana dijo que había solicitado asesoría de fiscales británicos y que se había “coordinado con las autoridades de Estados Unidos, quienes estaban llevando a cabo investigaciones sobre asuntos relacionados que involucraban a ciudadanos estadounidenses”.

“Tras esta asesoría jurídica quedó claro que cualquier investigación sobre la trata de seres humanos se enfocaría en gran medida en actividades realizadas fuera del Reino Unido y en autores radicados en el extranjero y, por tanto, las autoridades internacionales estaban en mejor posición para avanzar con estas acusaciones”, decía el comunicado. “En noviembre de 2016 se tomó la decisión de no proceder a una investigación penal completa”.

La Policía Metropolitana no quiso decir qué autoridades estadounidenses creía que estaban investigando a Epstein en ese momento, y el FBI declinó hacer comentarios. Un memorando publicado en enero como parte de los archivos de Epstein mostraba que agentes de la Administración para el Control de Drogas estaban investigando a Epstein y a otras personas en 2015 por “transferencias electrónicas ilegítimas vinculadas con actividades ilícitas relacionadas con drogas y/o prostitución”.

El resultado de esa investigación no está claro, pero no derivó en cargos contra Epstein o sus asociados.

En noviembre de 2019, Mountbatten-Windsor concedió una entrevista a la BBC en la que se le preguntó en detalle sobre las acusaciones de Giuffre e insistió en que no tenía “ningún recuerdo” de haberla conocido.

En ese momento, la abogada y exlegisladora británica Vera Baird ejercía como comisionada para las víctimas de Inglaterra y Gales, un cargo que promueve los intereses de las víctimas de delitos. Tras ver la entrevista de Mountbatten-Windsor, se puso en contacto con la Policía Metropolitana para expresar su preocupación por la falta de una investigación penal.

Baird dijo que entonces un agente la visitó en persona y le dijo que la policía había decidido no investigar porque la mayor parte del caso estaba relacionada con actividades realizadas fuera del Reino Unido. Epstein se había suicidado en su celda de Manhattan meses antes, después de haber sido imputado por tráfico sexual de menores.

“Me pareció extraordinario que la policía no hubiera investigado la presencia de esta chica en la casa de Ghislaine Maxwell en Londres”, dijo Baird, y añadió que había pensado: “Deberían prestar más atención”.

Giuffre murió por suicidio en 2025, a los 41 años.

Al dejar el asunto en manos de las autoridades estadounidenses, dijo Cassell, la Policía Metropolitana había contribuido a un fracaso más amplio a la hora de exigir cuentas a Epstein y sus cómplices y de proteger a otras menores de la trata y los abusos. Añadió que las autoridades británicas habían perdido la oportunidad de impulsar un caso tres años antes de que Epstein fuera imputado en Nueva York.

“Si se habla en serio de combatir la trata sexual internacional, este caso debió haber sido una alta prioridad para la Policía Metropolitana o para cualquier organismo”, dijo.

Algunos expertos jurídicos señalaron que, aparte de la trata, decidir qué cargos penales concretos podrían aplicarse en relación con los hechos que Giuffre dijo que habían ocurrido en el Reino Unido era complicado. En ese país, la edad de consentimiento es de 16 años, frente a los 17 o 18 años de algunos estados de Estados Unidos. Y el intercambio de servicios sexuales por dinero es legal en algunas circunstancias en el Reino Unido, aunque incitar a una persona a prostituirse o controlarla para obtener beneficios económicos es ilegal, al igual que pagar por mantener relaciones sexuales con una persona que ha sido explotada.

Ian Kelcey, abogado penalista británico especializado en casos de delitos sexuales, dijo que el umbral probatorio para presentar cargos por las acusaciones denunciadas por Giuffre habría sido alto.

“En la legislación inglesa no es delito que un hombre tenga relaciones sexuales con una mujer mayor de 16 años”, dijo. “Podría ser un delito si esa persona ha sido objeto de trata, pero eso requiere muchas pruebas”.

Kelcey añadió que demostrar la falta de consentimiento era difícil “si te encuentras en una situación de ‘tu palabra contra la suya’, algo que ocurre muy a menudo”.

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Sería “casi imposible” iniciar un proceso por las acusaciones denunciadas por Giuffre después de su muerte, dijo Kelcey.

El 20 de febrero, la Policía Metropolitana anunció que, tras la publicación de la serie más reciente de archivos de Epstein, estaba evaluando documentos que demostraban que los aeropuertos de Londres “podrían haber sido utilizados para facilitar la trata de seres humanos y la explotación sexual” por parte de Epstein. La policía dijo que también estaba hablando con los antiguos agentes de protección real de Mountbatten-Windsor sobre cualquier cosa que pudieran haber presenciado.

La policía dijo esta semana que no había recibido “ninguna prueba adicional que justifique reabrir la investigación” sobre las acusaciones de Giuffre, añadiendo: “Como en cualquier otro asunto, si se nos presenta información nueva y relevante, incluida cualquier información resultante de la publicación de material en Estados Unidos, será evaluada”.

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