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A un año del tiroteo en el colegio de Nuevo León, Luis Fernando, uno de los menores que recibió un disparo en la cabeza, ya puede hablar, moverse y caminar.


Monterrey. El 18 de enero de 2017, la noticia de un tiroteo en el Colegio Americano del Noreste, en Nuevo León, sacudió al país. El saldo: dos muertos, entre ellos el atacante, y tres heridos.

Luis Fernando fue uno de los alumnos lesionados tras el tiroteo; recibió un disparo en la cabeza.

A casi un año del ataque y varias terapias físicas, cognitivas y de aprendizaje, el menor ya puede hablar, moverse y caminar.

"No sabía lo que había pasado. Me acuerdo que me puse a llorar y me enojé mucho", relata el menor.


Para los padres de Luis Fernando se trató de una pesadilla de la que han despertado.

"En el momento en que supe que el disparo había sido en la cabeza, sentí que lo podía perder muy fácil porque era un impacto en la cabeza", dijo la madre de Luis Fernando, Aurora González.

Fernando Ramírez, padre del menor, aún recuerda que se fue manejando al hospital " ya sabiendo que le habían disparado y escuchando en el noticiero que había dos muertos".

Ni Fernando ni sus padres pueden describir lo que sintieron tras el ataque, pero ahora sólo la gratitud abunda en sus corazones.

"Cuando me desperté, me movía poco, después ya pude moverme un poco más. Ahorita ya doy pasos con la ayuda de mi papá, también puedo caminar en barras", dijo el menor.

Foto: Especial/ Milenio


Luis Fernando ya cumplió 15 años y acude a sus terapias de lunes a viernes. Todo pinta para bien.

"Sí ha sido algo difícil, pero con mucha alegría. Hemos visto cómo ha ido avanzando positivamente", dijo el papá.

Fernando dijo estar "muy agradecido con Dios y con toda la gente que me ha ayudado".

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