Miedo. Antonio Lee, nacido en 1930, recuerda que todavía cuando él era niño, llegaba a escuchar insultos hacia su persona o su familia. / FRANCISCO RODRÍGUEZ
Antonio Lee cuenta cómo su padre enfrentó la matanza de chinos en Torreón y logró formar una familia con base en su trabajo y tenacidad

Antonio Lee Chairez es hijo Juan Lee Cuan, un migrante chino que llegó a La Laguna y escapó de la matanza que ocurrió el 15 de mayo de 1911 en Torreón a manos de maderistas de la región, en una época en la que el recelo, la envidia y el racismo permeaba entre la gente.

La matanza de chinos cobró la vida de 303 asiáticos, gente que había llegado a México con las ganas de trabajar, de buscar mejores oportunidades, recuerda Antonio Lee.

Antonio tiene 88 años y se mantiene trabajando. Está en Oficentro, la empresa de mobiliario de oficina que fundó hace casi cinco décadas. Antonio presume que en dos meses cumplirá 89 años y que su papá murió a los 102 años. “Si me siento, me caigo”, bromea el señor Lee sobre la razón por la que sigue trabajando.

El hijo de migrante chino considera que el trabajo ha sido la principal aportación de la comunidad china a Torreón, y fue quizá, una de las razones por las que hace 108 años, los habitantes de la ciudad sintieron recelo y fomentaron un odio hacia la comunidad de asiáticos.

“Provocó mucha animadversión. Llegaron sin dinero, sin idioma pero venían a trabajar y la gente pensaba que venían a quitarles las fuentes de trabajo. Cuando llegaba un chino le ayudaban y lo empleaban”, dice el señor Lee sobre lo que le contaba su papá.

Lee platica que su padre era comerciante y se había hecho de clientela; algunos clientes se hicieron amigos. Uno de ellos, Manuel Chairez, lo ayudó a esconderse cuando en la madrugada del 15 de mayo, los revolucionarios laguneros empezaron a saquear los comercios y matar a los chinos.

“Un día antes mi papá fue a ver a un hermano que estaba enfermo, donde sembraban las hortalizas y se lo trajo a la tienda y gracias a eso también se salvó”, relata don Antonio.

Recuerda que su papá no solía platicar mucho, pero que le contaba que existía un sentimiento antichino muy fuerte, de discriminación, donde inclusive había organizaciones, grupos que se reunían porque estaban en contra de los chinos.

Después de la matanza, platica que su papá huyó y estuvo “a salto de mata”Su comercio fue saqueado y vandalizado. “A fin de año se fue a México, después de vuelta a China y regresó dos años después. Mi padre sufrió las consecuencias de esa discriminación”, relata Antonio.

PERDÓN Y MEMORIA

Para Antonio Lee, la matanza de chinos representa un suceso lamentable y un suceso que, pese que se pensaría se buscaría olvidar, “fue tan grande, que es difícil”, opina.

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que en 2021 pedirá disculpas por la masacre de los chinos. En Torreón, en 2007 y 2008 se realizaron ceremonias de desagravio por parte del gobierno municipal. Lee recuerda que su padre sufrió las consecuencias porque siempre trabajó a contracorriente.

Actualmente, don Antonio, a sus 88 años, platica que busca reunir a los descendientes de chinos en Torreón para hacer un directorio y organizar a la comunidad. “Quizá nos pueda ayudar, unirnos, como se ayudaron los primeros pobladores”, comenta Lee.

Su papá, Juan Lee Cuan, que escapó de la peor masacre que se tenga registro en México contra los chinos, se casó con la hija del amigo que lo ayudó a esconderse. Siguió trabajando.