Desesperación. Los vecinos ya no saben a quién recurrir para acabar con el problema que cada vez es mayor. Fotos: Francisco Muñiz
Vecinos que habitan cerca del bulevar Musa, afirman que ese lugar acumula en cada lluvia el equivalente a siete albercas olímpicas por minuto

Unas 300 familias del norte de Saltillo alertaron del riesgo que cada vez más frecuentemente corren sus vidas y patrimonio ante las aguas que corren por sus fraccionamientos, no solo por los escurrimientos de un arroyo, sino de 3 que confluyen en un solo punto en el bulevar José Musa de León.

Una decena de representantes de poco más de mil residentes de la zona se reunieron ayer frente al fraccionamiento La Joya, ubicado entre José Narro y Camino a Los Valdez para demostrar el gran riesgo en que se encuentran ellos y sus familias cada vez que llueve.

Incluso, los vecinos abrieron recientemente una página en Facebook que llamaron “Saltillo inundado por falta de planeación”, en la que suben información, fotos, y videos de todo lo que esté relacionado con su problemática.

Según un cálculo hidrológico hecho por la empresa PC Ingeniería, S.A. de C.V., asegura que en el bulevar José Musa de León, a la altura de La Joya y debido a que se unen las aguas de los arroyos El Cuatro, Del León y El Blanco, que conforman el conocido como Cuatro Bajo, se acumula el paso de agua equivalente a 7 albercas olímpicas por minuto o entre 250 y 400 metros cúbicos cada segundo.

“Somos el desagüe de todo Saltillo”, dijeron.

“El problema de El Campanario aquí es tres veces más”, alertaron los vecinos, quienes denunciaron que las obras construidas con permisos irregulares en el transcurso de los años y la cada vez más extensión de pavimento ha venido incrementando las aguas que se juntan en cada lluvia, lo que calificaron de “maquiavélico” por parte de las autoridades.

Destrucción. Enormes extensiones de bardas son derribadas por la fuerza del agua.

“Esto se está haciendo más grande; cada vez hay muchos más daños con una cantidad de lluvias cada vez menor”, alertaron.

En un recorrido por el sector, se observaron los estragos como bardas y cercas caídas, escombro arrastrado, daños a pavimentos, bardas reforzadas, casas con señas de las inundaciones sufridas e infraestructura hecha por los mismos habitantes para intentar protegerse del agua.

Denunciaron que el agua acumulada del Cuatro Bajo es desviada por el Musa de León, que es utilizado como canal de desagüe con toda la intención, a decir de los vecinos, ante las circunstancias de que ese tramo es de concreto hidráulico, de que fueron levantadas las banquetas para que actúen como represas y luego desviarla terrenos abajo hacia colonias como Capellanía, Nogalar del Campestre y Country Club, entre otras, además de otras afectadas como La Joya, Natura, el predio El Juguete, Camino a Los Zertuche, entre otras colonias.

“Todas las veces que llueve estamos con el Jesús en la boca, no podemos dormir, es una situación ya tan caótica, y el coraje de que no es natural lo que nos está pasando; somos el desagüe de todo Saltillo”, recalcaron.

Basura. El agua arrastra todo tipo de escombro, destruyendo calles e infraestructura pública.

Indicaron que la solución ya se había definido hace años, que era la canalización y obras accesorias del Arroyo Cuatro Bajo durante las administraciones municipal y estatal de Isidro López y el gobernador Rubén Moreira, pero que luego, inexplicablemente, les dijeron que no se haría.

Llueve sobre mojado

El escurrimiento de tres arroyos que confluyen en un solo lugar, pone en riesgo a más de mil personas.

El punto conflictivo es sobre el bulevar Musa, donde se junta el agua de los arroyos El Cuatro, De León y El Blanco.

Afirman que el problema del fraccionamiento El Campanario, aquí se triplica.

Algunos de los lugares afectados son: La Joya, Natura, el predio El Juguete, Camino a Los Zertuche.

La canalización del Arroyo del Cuatro disminuiría el riesgo.

José Reyes


José Reyes Quintero. Orgullosamente periodista de VANGUARDIA desde noviembre de 1999, aunque mi incursión en el periodismo se remonta al año de 1988, cuando inicié mi carrera en Monterrey, mi ciudad natal, donde estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UANL. He cubierto desde actividades policiacas hasta deportivas, incluso sociales, siempre en el periodismo escrito.  Actualmente me especializo en temas electorales, políticos, de seguridad y legislativos. Vivo de la palabra y como tal, me esfuerzo al máximo por respetar nuestro idioma.