Volkswagen Touareg V6 TDI R-Line: premium por los cuatro costados. Foto: EFE
El Volkswagen Touareg, el SUV grande de la marca alemana, estrena tercera generación y lo hace por la puerta grande, con un diseño y una tecnología que le sitúa al mismo nivel que sus competidores de las marcas premium.

Exteriormente, el nuevo Touareg exhibe un diseño completamente renovado gracias a la plataforma modular longitudinal (MLB) del Grupo Volkswagen, que permite montar motores y cajas de cambios en posición longitudinal.

En comparación con el modelo anterior, la tercera generación es más larga, más ancha y más baja. Mide 4,878 milímetros de largo (77 milímetros más), 1,984 milímetros de ancho (44 milímetros más) y 1,702 milímetros de alto (7 menos).

También se ha dejado en la báscula 106 kilogramos (por la construcción mixta de su carrocería, con un 48 % de aluminio y un 52 % de aceros de alta tecnología).

Con estas modificaciones el aspecto exterior es el de un coche de más empaque y más elegante. Las formas horizontales que estrenó en el Passat se acentúan aún más en el Touareg gracias a una parrilla que ocupa casi toda la parte delantera y en la que están encastrados los faros (de Led de serie y que pueden ser sustituidos opcionalmente por otros de Led matrix con control interactivo).

En la parte trasera destaca la banda reflectante situada por encima de los tubos de escape, situados en los laterales del vehículo y que ensancha visualmente a este SUV.

Este elemento también ha sido utilizado por Volkswagen en el nuevo T-Cross, el crossover más urbano de la marca alemana; así como en otras marcas del Grupo Volkswagen como Audi o Porsche en sus todocaminos.

En la vista lateral, al haber reducido altura, el Touareg exhibe una línea más dinámica en la que el techo tiene cierta caída imitando ligeramente a un coupé. Las taloneras y la llanta de aleación en medida de 20 pulgadas de la terminación R-Line, rompen la imagen seria que transmite en conjunto el vehículo.

Los motores con los que se puede elegir son los diésel 3.0 TDI V6 de 231 CV y 3.0 TDI V6 CV de 286 CV. Ambos están ligados a tracción integral 4Motion y transmisión automática Tiptronic de 8 velocidades (que no de doble embrague DSG).

Para el primer trimestre de 2019 la previsión de Volkswagen es ampliar la gama con el diésel 4.0 V8 de 421 CV y un gasolina, el 3.0 V6 TSI de 340 CV. Está prevista una versión híbrida enchufable, de momento solo para Asia.

Entretanto, la motorización que ha podido probar Efe es la de gasóleo de 286 CV, que le encaja como anillo al dedo.

Es un motor con una respuesta muy rápida en cualquier régimen del cuentavueltas gracias a un par de 600 Nm, que no se hace esperar mucho y que, a partir de las 2,000 vueltas, ya da pistas del tipo de coche ante el que nos encontramos.

Acelera de 0 a 100 km/h en 6.1 segundos -a pesar de que sobrepasa las dos toneladas- y puede alcanzar una velocidad máxima de 235 km/h (238 km/h con la suspensión neumática opcional).

Son valores propios de compactos GTI, pero con un consumo menor de combustible, ya que la marca le ha homologado un gasto mixto de 6.6 l/100 km, que en la prueba ha llegado a 8.1 l/100 km, un dato de nota para un SUV con estas medidas y esta potencia bajo el capó.

Como viene siendo tradicional en las marcas premium, estas potentes motorizaciones van ligadas a caja automática para hacer aún más agradable la conducción. Pero para los que, de vez en cuando, quieran tomar los mandos el Touareg tiene levas al volante.

El par motor puede llegar hasta los 1,000 Nm y el reparto de semejante fuerza entre el eje delantero y el trasero corresponde a un diferencial central autoblocante con distribución asimétrico-dinámico.

Este diferencial lo que hace es que pueda llegar un máximo del 70 % de la fuerza motriz al eje delantero y hasta el 80 % al eje trasero.

Parte trasera del Volkswagen Touareg V6 TDI R-Line. Foto: EFE

Para que en todo momento el comportamiento del vehículo esté controlado, el conductor dispone de la tracción 4Motion con Active Control con selección de perfil de conducción, que se maneja con un conmutador situado en la consola central. El conductor puede activar cuatro modos superiores y diferentes menús emergentes.

Al girar el mando hacia la izquierda se accede a los perfiles de carretera (Eco, Comfort, Normal, Sport e Individual); mientras que si el movimiento es a derecha se abren los destinados a todoterreno (Snow, Offroad Auto, Sand, Schotter y Offroad Expert).

En la versión analizada la suspensión es automática y se adapta a las diferentes situaciones a las que nos enfrentemos ya sea en campo o en carretera.

Mediante un botón podemos subir y bajar la carrocería, bien para una conducción más dinámica o para sortear obstáculos si practicamos “offroad”.

Su conducción por autopista está a la altura de la mejor de las berlinas premium. La sensación de rigidez que transmite la carrocería y el equilibrado conjunto suspensión/amortiguación de la que disfruta este Volkswagen le hacen un rutero incuestionable, carente de balanceos acusados por la estabilización electromecánica activa del balanceo, denominada eAWS por sus siglas en inglés.

Aspecto interior del Volkswagen Touareg V6 TDI R-Line. Foto: EFE

La capacidad de remolque que puede llegar a tener es de hasta 3.5 toneladas (frenada, hasta una pendiente del 8 %). El cuello de la bola de remolque se saca y oculta de forma eléctrica y permite montar portabicicletas de cuatro unidades (antes era para tres).

Para ciudad, y a pesar de sus medidas, también es un coche que se adapta bien a los aparcamientos estrechos o al tráfico ratonero o congestionado, por la dirección a las cuatro ruedas (a velocidades inferiores a 37 km/h las traseras viran en el sentido contrario de las delanteras para aumentar la maniobrabilidad. Por encima de esa velocidad lo hacen en el mismo sentido lo que incrementa la estabilidad en maniobras rápidas).

A ellos contribuyen los asistentes a la conducción que equipa desde la versión básica (Pure) y que son control de crucero con función de frenada en ciudad, mantenimiento de carril, asistente de luces, “park pilot” o reconocimiento de señales de tráfico.

Además, la dotación de seguridad se puede incrementar con sistema de asistencia para cambiar de carril y girar, alerta de tráfico trasera, asistente para atascos, para maniobras con remolque o de frenado anticolisiones múltiples, visión nocturna o “head-up display”, entre otros.

La visión nocturna funciona con una cámara térmica que detecta peatones, ciclistas o animales a una distancia de hasta 130 metros. El coche, de forma automática, primero les avisa con una ráfaga de luz y si hay peligro de colisión precarga una frenada de emergencia.

Volkswagen Touareg V6 TDI R-Line. Foto: EFE

Interiormente, el salto de calidad y tecnológico que ha dado el nuevo Touareg se nota nada más abrir cualquiera de sus cuatro puertas y contemplar el Innovision Cockpit, que consta de una pantalla de 12 pulgadas para el cuadro de relojes y otra central y táctil de 15 pulgadas del sistema de infoentretenimiento "Discover premium".

Con él se adaptan los sistemas de asistencia, de dinámica de marcha y de confort al gusto del conductor y desde un puesto de conducción ergonómico y con una altura mayor que en una berlina.

El espacio atrás tanto para las cabezas como para las rodillas es de nota y tres adultos pueden acomodarse para viajes largos.

Por si esto fuera poco, otra de las medidas en las que ha ganado el denominado buque insignia de Volkswagen es en espacio para el maletero (con apertura eléctrica del portón), que ha pasado de los 697 litros de la generación anterior a los 810 litros de la actual.

El Touareg está a la venta desde 73,278 dólares con la versión de acceso Pure y el motor diésel V6 3.0 TDI de 231 CV. Esta motorización seguramente será suficiente para la mayoría de los usuarios de este tipo de vehículos, que en su mayoría lo utilizan por carretera o pocas, o ninguna vez, irán por una pista salvo cazadores o amantes del deporte al aire libre.

Debido a que el Touareg es ante todo un vehículo de empresa, Volkswagen lo ofrece a través de la opción "My Renting" por una cuota al mes, con el seguro y el mantenimiento incluido (también el cambio de ruedas) y un límite de kilometraje anual de 10,000 km.

Los otros acabados son Premium (desde 78,027 dólares) y el R-Line (desde 91,845 dólares) que ha protagonizado esta prueba.

Frente a la mayoría de sus competidores tiene como principal ventaja el que ofrece un motor más potente que hace, aún si cabe, más agradable la conducción.

Su mayor desventaja es que no cuenta con versión de siete plazas, lo que puede ser un hándicap para familias numerosas que busquen un SUV de gran capacidad.

Como premium que es, la lista de opcionales es amplia y conlleva un desembolso que puede aproximar el vehículo a los 115,000 dólares con que se sea un poco caprichoso.

Por Javier Millán EFE/Reportajes