Brady llegó al juego de final de conferencia sin ser favorito, pero demostró ser un graduado en playoffs. / AP
El quarterback de Patriots no tuvo la mejor de sus campañas en la NFL, pero ha vencido todos los pronósticos para volver a llegar al Super Bowl

FOXBOROUGH.- Tom Brady sonrió toda la semana antes del partido de campeonato de la Conferencia Americana, mayormente ignorando preguntas sobre no ser los favoritos por una de las pocas ocasiones en la impresionante racha de títulos de los Patriots.

Pero cuando Rex Burkhead cruzó anotó el touchdown de dos yardas para dar a Patriots una victoria de 37-31 en tiempo extra sobre los Chiefs, Brady explotó en júbilo.

Se arrancó el casco y saltó en celebración mientras sus compañeros se abalanzaban a su alrededor. Los Patriots estaban de regreso a otro Super Bowl.

Será la tercera visita consecutiva de los Patriots y novena en total para Brady, que busca su sexto anillo, un récord.

Una victoria sobre Rams, los campeones de la Conferencia Nacional, sería además un sello enfático en la que pudiera ser la campaña más difícil de los Patriots hacia el Super Bowl desde que Brady y el entrenador Bill Belichik ganaron su primer cetro juntos en 2001.

“Las probabilidades estaban contra nosotros. No había sido así por un buen tiempo. Así fue este año”, dijo Brady.

Los obstáculos a los que aludió Brady estuvieron dentro y fuera del terreno.

Tras la campaña pasada, sufrieron la salida de varios jugadores claves. El receptor Brandin Cooks se fue a Rams, mientras que el cornerback Malcolm Butler, el corredor Dion Lewis, el receptor Danny Amendola y los linieros ofensivos Nate Solder y Cam Fleming se fueron como agentes libres.

Entonces llegó la noticia de que el fundamental receptor Julian Edelman fue suspendido por los cuatro primeros partidos de la campaña por quebrantar el reglamento de la NFL sobre sustancias para mejorar el rendimiento.

Esas circunstancias contribuyeron a un arranque de 1-2 y los primeros indicios de declive para Brady, de 41 años.

Nueva Inglaterra se arriesgó y adquirió al receptor Josh Gordon, desechado por Browns. Su llegada ayudó a calmar las cosas y contribuyó a seis victorias consecutivas.

Pero las dudas regresaron luego de una abultada derrota en la Semana 10 en Tennessee, que expuso las vulnerabilidad del ataque y la defensa. Los Patriots ganaron sus dos partidos siguientes, pero cayeron apretadamente en Miami.

Eso fue seguido de una derrota en Pittsburgh y la pérdida repentina de Gordon cuando éste fue suspendido por la NFL por violar un acuerdo que le permitía jugar luego de varias suspensiones del reglamento sobre consumo de sustancias.

Aún así, Belichick y Brady se las arreglaron para conseguir su boleto a playoffs, como siempre.

Eso dejó listo el escenario para una actuación característica de Brady en su victoria en el duelo divisional contra Chargers. Y el domingo contra Chiefs, Tom tuvo 348 yardas por aire, pese a dos intercepciones.

Tuvo además el respaldo de una resurgente defensa y un reconfigurado ataque terrestre. Justo a tiempo.