El trabajo del músico y compositor galés se extiende a través de 12 de ellos, seis de los cuales utilizan textos distintos del poema original.
La obra de Jenkins está basada en un poema del siglo 13 y será interpretada por el coro del maestro catalán Xavier Ribes

Durante tres ocasiones Artescénica ha ofrecido conciertos en la Catedral de Santiago en un gesto de generosidad para otorgarle a una audiencia diferente la oportunidad de disfrutar del arte que producen. En todas las ocasiones han elegido un repertorio poco usual, más contemporáneo y menos clásico, más próximo al público que llena el recinto religioso, y en esta ocasión el  ‘Stabat Mater’ de Karl Jenkins fue la obra escogida para ese fin.

Compuesta en 2008, la obra está basada en la oración del siglo 13 que representa el sufrimiento de María en el momento de la crucifixión. Muchas versiones musicales se han hecho de esta pieza, algunas de las más famosas son las de Verdi y Haydn, sin embargo, la de Jenkins dista de otras interpretaciones del poema por la inclusión de ritmos más ricos y porque algunos de sus movimientos son cantados en hebreo y arameo.

“Siempre buscamos que sea música inmediata”, explicó para VANGUARDIA el maestro y director del taller vocal de Artescénica, Xavier Ribes, “que la gente se sienta identificada con facilidad y que no tenga miedo por ser música clásica. El Stabat Mater de Jenkins es una música con muchas influencias, tiene trozos de jazz, de música oriental, entonces es muy fácil de escuchar y muy emocionante”.

El coro compuesto por cerca de 60 miembros y sus solistas, y estarán acompañados por un conjunto de piano, oboe y percusiones que se ubicarán frente al altar de Catedral, para ofrecer también un espectáculo visual. Esta será la segunda ocasión en que será interpretada en nuestro país, ya que la primera fue en el Palacio de Bellas Artes dirigida por el propio maestro. “Es una obra muy rara, no se ha hecho, en México, soy el primero que la ha dirigido y es importante descubrir este repertorio, pues además creo que la música contemporánea puede ser muy accesible”, comentó.

Filántropo. El maestro Xavier Ribes desea que la gente se sienta identificada con la música clásica. / Marco Medina

El hecho de que el arreglo contenga elementos musicales que se alejan de las representaciones serias, clásicas, de la música religiosa católica, no modifica el significado de dolor por el que el Stabat Mater se concibió, “por el contrario”, puntualizó Ribes, “es muy emotivo, hay momentos que son muy emotivos, es una obra que va directo al espíritu. Es una oración en música”.

Recalcó también el valor espiritual de la música. “Es un momento de comunión, es un momento en el cual el público y nosotros los músicos participamos en ese mismo instante de algo único y que no se repite. Porque la música al mismo tiempo que se va haciendo se va yendo. Se produce en los conciertos un momento de hermandad, entre el que escucha y los músicos”.

Para él, quien radica en Francia, el público mexicano es muy receptivo, “no se preocupa mucho si tiene cultura sobre esa obra, la escucha y después decide si le gusta o no. A veces es muy interesante eso, porque vas sin ningún tipo de idea preconcebida”.

Como parte del mismo programa que tiene Artescénica, la próxima semana llevarán un recital de música popular a la Casa del Migrante,  con la intención de compartir la música y algunos fragmentos del Stabat Mater serán presentados en ese mismo lugar, la mañana previa al concierto en Catedral.

En años pasados la Catedral  registró lleno total para escuchar al maestro Ribes y a sus alumnos y él espera que tal afluencia se repita. “La gente no debe perdérselo; este tipo de música con percusiones y arreglos contemporáneos, con mucho ritmo, es muy espectacular, no se ve muy a menudo y merece la pena que la gente vaya a verla”, finalizó.

EL DATO
>  ‘Stabat Mater’ de Jenkins está dividido en 12 movimientos.