Campamento. Desde hace días las banquetas aledañas a la Casa del Migrante fueron invadidas por un grupo de centroamericanos varado en la ciudad; la mayoría se niega a ingresar a la posada para no tener que acatar las reglas del lugar. HÉCTOR GARCÍA
Alrededor de 30 migrantes continúan en las inmediaciones de la vialidad haciendo uso de cobertores como techos, y bloqueando la banqueta

Tras 15 días de que se levantara el campamento ubicado a un costado de la Casa del Migrante, un nuevo grupo de centroamericanos se aferra a permanecer en la calle.

Alrededor de 30 migrantes continúan en las inmediaciones de la vialidad haciendo uso de cobertores como techos, y bloqueando la banqueta.

Son migrantes que se vieron obligados a permanecer afuera del albergue al ver truncado su camino hacia el norte, pero también al no poder acceder a la Casa del Migrante, ni siquiera por ser la primera vez que acuden, pues ante la reducción del aforo ya, el albergue se encuentra saturado.

“Estuvimos ahí dentro y al salir no pude seguir camino porque no me llegó un dinero que necesitaba”, comentó Jonathan, un salvadoreño de 23 años, quien aseguró que su estancia en la Casa del Migrante fue reconfortante, sin embargo, al salir vio truncadas sus esperanzas de continuar su camino... por ahora.

Inhumano. Quienes no alcanzan a ingresar a la Casa del Migrante, se “hospedan” a la intemperie. HÉCTOR GARCÍA

REÚNEN FUERZAS EN LA CALLE PARA PROSEGUIR SU MARCHA

José Luis Manzo, coordinador de Atención Humanitaria en la Casa del Migrante, dijo que son 45 hombres centroamericanos quienes actualmente permanecen al interior, esperando que puedan continuar su camino tras una estancia de descanso, alojamiento y alimento durante solo tres días.

Sin embargo, algunos de los migrantes deciden no acceder, ni siquiera a este ingreso exprés y continuar su camino, al no acatar las normas que impone la casa del Migrante para mantener el orden.

PREFIEREN LA CALLE

Tal como Mauro, de 28 años y origen hondureño, quien simplemente prefiere permanecer en la calle al igual que otros migrantes para conservar la libertad de pedir dinero en los cruceros pero regresando a un sitio seguro para dormir, pues estar la Casa del Migrante, difícilmente serán asaltados.

Asimismo, vecinos de la colonia Landín y colaboradores de la Casa del Migrante, denunciaron que quienes permanecen bajo las tiendas consumen estupefacientes y bebidas alcohólicas alterando, además, el orden público.

José Luis Manzo, agregó que aunque ya se tuvo una plática con las autoridades, quienes aseguraron que acudirían a su retiro para levantar las tiendas, “no lo hicieron a cabalidad”, mientras los voluntarios, están cansados de pedir una y otra vez que abandonen las calles, reiteró.

Tras 15 días de que se levantara el campamento ubicado a un costado de la Casa del Migrante, llegó el nuevo grupo de migrantes, alrededor de 30, que colocaron sus precarias construcciones en la calle y usan la banqueta como baño público.

Los migrantes vieron cortado su viaje y ahora ocupan un espacio afuera del albergue, ya que el poco aforo de la Casa, sumado a la pandemia, les impiden ingresar.

Sobre los casos positivos de coronavirus que se detectaron hace días en el interior de la Casa del Migrante, dijeron desconocerlo, ya que ellos recién llegaron a la ciudad y lo que buscan es descansar un poco para proseguir con su sueño de llegar a la Unión Americana.