Stephen Curry ha sido el emblema de Golden State para conseguir el logro / Archivo
Golden State‬ mantiene su invicto y logra el mejor inicio de temporada en la historia al vencer 111-77 a los ‪‎Lakers‬.

CALIFORNIA.- Los Warriors de Golden State ya es el equipo que mejor comienzo de temporada ha registrado en la historia de la NBA. Y lo han conseguido con alegría, superando a los Lakers de Los Ángeles por una diferencia de 34 puntos (111-77) y dejando en el camino a 15 equipos más. De esta manera han batido a los Washington Capitols (1948-49) y a  los Rockets de Houston (1993-94) como el plantel más brillante en un inicio de campaña. El conjunto dirigido por Luke Walton están dejando bien claro que el campeonato del año pasado no es agua estancada. El torrente sigue vivo, fluido y con la confianza intacta.

Los Warriors han ido solventando los partidos de todas las maneras posibles: con una holgura de 50 puntos de diferencia, tras remontar hasta 23 puntos en contra, regidos por la ley del mínimo -pero efectivo- esfuerzo, con finales de infarto y el marcador apretado, y como le ganaron a los Lakers, disfrutando cada jugada, saboreando cada canasta, enseñando los dientes en defensa, y no de rabia en plan intimide, sino de risa, de carcajada después de haber ejecutado alguna jugada espectacular, o como poco, eficiente.

Los Lakers no pudieron hacer otra cosa más que deambular por la duela como testigos de lujo del prodigioso juego de los Warriors. Hubo un tiempo en que los laguneros eran los que batían los récords, pero las tornas se han cambiado. Si los Warriors lograran 17 triunfos más sin conocer la derrota, podrían arrebatarle a los Lakers de antaño la marca de 33 juegos al hilo sin caer derrotados, el récord de la liga. A día de hoy, la diferencia es abismal y a Byron Scott no le quedó más remedio que hacer lo que pretendía evitar: ver el encuentro como un mero espectador.

Pocas consignas se le podían dar a un plantel que hizo aguas por todos lados. Incapacitados como otros muchos de frenar la movilidad -con y sin balón- de unos Warriors engrandecidos por su propia leyenda y capacitados para sentenciar la cita desde el primer periodo cuando ya vencían de 19 puntos. La ventaja se fue ampliando al final de cada cuarto. La ventaja máxima antes del descanso llegó a ser de 22 puntos, de 34 al concluir el tercer cuarto y hasta de 36 antes de la bocina final.

Walton tampoco tuvo que dar demasiadas indicaciones a unos pupilos que juegan de memoria. Kobe Bryant, desaparecido y con la mirada perdida ante los Warriors tras convertir cuatro puntos con 1-de-14 en tiros de campo y 1-de-7 en triples, confesó durante la semana que se solía reír del coach interino diciéndole que sería el próximo Phil Jackson. Con o sin triángulo, lo cierto es que tiene un grupo que se lo está poniendo fácil.

Los vigentes campeones hicieron daño por todos lados. El perímetro fue uno de sus fuertes con un 34.3 por ciento (12-de-35), alcanzaron 32 asistencias (superando así el 29.4 APJ de promedio que acumulan esta temporada y que les mantiene como el plantel más asistente de la liga), también dominaron en la pintura a base de puntos (56-32) y rebotes (48-44). Los Warriors perdieron menos esféricos de lo que acostumbran con un total de ocho.

Stephen Curry volvió a ser el jugador más destacado de los suyos con 24 puntos (4-de-12 en triples) y nueve asistencias. Draymond Green comenzó el encuentro de lo más conectado y finalizó con 18 puntos, siete rebotes y cinco asistencias. Leandro Barbosa fue el jugador de la banca más destacado gracias a sus 13 puntos en 17 minutos de juego.

Los Lakers continúan siendo el segundo peor equipo de la competición sólo por delante de 76ers de Philadelphia, quienes no han logrado ninguna victoria. Los angelinos también son la peor franquicia de la Conferencia Oeste (2-12). Los 38 puntos que anotaron antes del descanso significaron el peor balance de toda la temporada tras disputar dos cuartos.

Al finalizar el partido, el Oracle Arena celebró con honores de campeonato la décimo sexta victoria de su equipo y el récord del mejor comienzo de la historia de la NBA.