El escritor estadounidense William Faulkner es considerado como uno de los más grandes autores del siglo XX y padre de la novela contemporánea. Foto: The Daily Beast
En 1940, publicó el primer volumen de la Trilogía de los Snopes, “The Hamlet” , a la que siguieron “The Town” (1957) y “The Mansion”(1959).

A 120 años de su natalicio, que se cumplirán este lunes, el escritor estadounidense William Faulkner es considerado como uno de los más grandes autores del siglo XX y padre de la novela contemporánea, laureado con el Premio Nobel de Literatura en 1949.

William Faulkner nació el 25 de septiembre de 1897 en Oxford, Mississippi, en el seno de una familia tradicional, marcada por los recuerdos de la guerra de Secesión (1861-1865), en la que participó su bisabuelo, el coronel William Clark Falkner (1826-1889), personaje romántico y autor de una novela de éxito efímero.

De acuerdo con el portal electrónico “lecturalia.com”, por la escasa atención que prestaba a sus estudios, Faulkner los abandonó, sin embargó, comenzó a desarrollar una avidez lectora bajo la guía de un amigo de la familia, el abogado Phil Stone (1893-1967).

Participó durante la Primera Guerra Mundial primero como piloto de la Real Fuerza Aérea Canadiense (RCAF) y luego de la Real Fuerza Aérea Británica (RAF), señala el portal oficial de los Premios Nobel “nobelprize.org”.

Por ser veterano de guerra tuvo la oportunidad de estudiar por un periodo en la Universidad de Mississippi, pero al poco tiempo decidió dedicarse por completo a la literatura, por lo que su primer trabajo se situó en una librería de Nueva York.

A pesar de que la mayor parte de su vida transcurrió en el Sur de su país natal, viajó por ciudades como Los Ángeles, Nueva Orléans, Nueva York y Toronto, y vivió casi cinco años en París donde, según el portal “biografíasyvidas.com”, no frecuentó los círculos literarios de la llamada “Generación Perdida”.

El escritor estadounidense William Faulkner. Foto: Wikipedia

Tras cambiar de trabajo y unas breves estancias en Hollywood como guionista, se enfocó en novelas y cuentos en una granja en Oxford, de lo que resultó su primera obra “La paga de los soldados” (1926) , tras encontrar cierta estabilidad económica como periodista en Nueva Orléans.

En 1929 comenzó a publicar sus primeras novelas en las que reflejó su espíritu sureño como “El ruido y la furia”, la más conocida de ese periodo, caracterizada por un marcado tono experimental, en la que la anécdota es narrada por cuatro voces distintas.

Luego llegaron obras famosas como “Luz de agosto” de 1932, así como“¡Absalón, Absalón!”, de 1936, en la que el experimentalismo de Faulkner siguió apareciendo por tener una estructura temporal que se convertía en laberíntica, en lugar de la linealidad de la narración tradicional.

En 1940, publicó el primer volumen de la Trilogía de los Snopes, “The Hamlet” , a la que siguieron “The Town” (1957) y “The Mansion”(1959), todos ellos trazando el ascenso de la insidiosa familia Snopes a posiciones de poder y la riqueza en la comunidad.

En 1948, llegó “Intruder In the Dust”, la evaluación moral más franca de Faulkner sobre la relación y los problemas entre negros y blancos.

Según el portal “biografíasyvidas”, Faulkner se describió como un escritor compulsivo, que trabajaba de noche y en largas sesiones, reflejo de su estilo característico, a partir de frases extensas y atropelladas, de gran barroquismo y potencia expresiva, que fue criticado en ocasiones por su carácter excesivo.

A pesar de haber conseguido gran reconocimiento durante su joven trayectoria, vivió muchos años sumido en un alcoholismo destructivo; en 1950 publicó “Cuentos reunidos” y en ese mismo año recibió el Premio Nobel de Literatura, el cual le valió gran aceptación en su propio país, como el gran escritor que era.

Galardonado dos veces con el Permio Pulitzer, en 1955 por su novela “Una fábula”, y en 1963 por su novela “Los rateros”, también escribió guiones para productoras cinematográficas de Hollywood como “Vivamos hoy” (1933), “Gunga Din” (1939) o “El sueño eterno” (1946).

Lo cual le bastó para convertirse en un hombre público, e incluso fue nombrado embajador itinerante por el presidente Eisenhower, de ahí que sus últimos años de vida transcurrieron entre conferencias, colaboraciones con el director de cine Howard Hawks (1896-1977), viajes, relaciones sentimentales efímeras y curas de desintoxicación, hasta su fallecimiento, el 6 de julio de 1962.

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Por su obra contemplada como un todo, marcada por una voluntad evidente de recrear la vida del Sur de Estados Unidos, sus personajes y obsesiones circunscritos a un tiempo y un lugar concretos, adquirieron una proyección universal, que lo hizo ganar póstumamente el National Book Award por “Cuentos reunidos”.