Testimonio. Busca que lo que vivió no se repita. / Internet
El japonés contó cómo ser un sobreviviente fue causa de discriminación, razón por la cual nunca reveló su pasado

Yasuaki Yamashita tenía seis años cuando la segunda bomba atómica acabó con la ciudad de Nagaski, el 9 de agosto de 1945. Él y su familia sobrevivieron, pero por años guardó el secreto, hasta que supo que era momento de hablar para evitar que se repitiera la catástrofe.

En entrevista con VANGUARDIA, el japonés contó cómo ser un sobreviviente fue causa de discriminación, razón por la cual nunca reveló su pasado y cómo ahora busca hacer consciencia sobre el uso de armas nucleares en todo el mundo.

“No había querido platicar de lo que experimenté cuando tenía seis años, porque sufrí discriminación, lo mantuve completamente en secreto”, explicó que la radiación de la bomba generó rechazo entre quienes no estuvieron expuestos a ella, a pesar de que al menos él mismo no sufrió secuelas por ella.

“Aunque algunos sí murieron de manera extraña, comenzaron a creer que todos los sobrevivientes teníamos alguna enfermedad contagiosa, no querían ningún contacto, no puede casarse con nadie, y esa es la discriminación que todos los sobrevivientes sufrimos”, comentó.

Cuando Yamashita llegó a México durante los Juegos Olímpicos del 68, como parte del equipo de la prensa japonesa, decidió quedarse a vivir aquí y en 1995 que decidió contar su historia.

Testigo de una de las más grandes atrocidades de la guerra, hablará este sábado a las 19 horas en el Foro Escritores Coahuilenses.