Camiones: Hay de primera y segunda clase

+ Seguir en Seguir en Google
Coahuila
/

    Saltillo, Coah.- Este día decidimos hacer mi acostumbrado viaje en autobús, ahora del centro a la colonia Guayulera, uno de los barrios más pintorescos y bravos de la ciudad, como Tepito en la Ciudad de México, La Boca en Buenos Aires, Argentina, o el de Vallecas en Madrid, España.

    De entrada el autobús tenía muchos asientos desocupados, obviamente a las 11:00 horas la afluencia es poca en prácticamente muchas rutas, pero sorprende la calidad del camión, el mejor que me ha tocado en Saltillo.

    EL VIAJE

    Acostumbrado a ver muchos de ellos pintarrajeados, sucios y en malas condiciones, éste se llevó las palmas. Decir que estaba limpio sería lo último que destacaría, lo importante es que tenía unos asientos muy confortables.

    Y algo que es de llamar la atención, era la seguridad con la que estaba diseñada la unidad, pues en la puerta trasera, que es por donde deben descender los usuarios, tenía una palanca roja de emergencia.

    Dicho aditamento sirve para en caso de que se trabe la puerta o se cierre antes de tiempo, y quede algún pasajero atrapado entre las puertas, jale esta palanquita y se abra nuevamente

    Esta es la primera vez que vemos medidas de seguridad en un camión como éste; además, los timbres para pedir la bajada están en el mismo pasamanos de arriba, para evitar estirarse hasta las paredes del mismo y molestar al que viene sentado.

    Y por si fuera poco, tiene salidas de emergencia por la ventana central, cosa que es raro ver y que es tan necesario para un sistema de transporte colectivo. Por eso llama la atención observar este tipo de medidas de seguridad, sólo le faltó el cinturón de seguridad.

    En lo que respecta al viaje, el chofer manejó correctamente, el comportamiento de los usuarios también estuvo a la altura, sin sobresaltos ni cosas raras que destacar, de no ser la comodidad y seguridad que brindaba la unidad.

    DEL CIELO A LA TIERRA

    En fin, el viaje fue muy agradable, en un buen ambiente porque el autobús estaba como deberían de ser todos. Pero bueno, la unidad de regreso no tenía nada en común con la primera y siendo de la misma línea.

    Ni uno de los dedos de las manos es igual a otro, y así fue. Su aspecto externo fue un mal augurio, era fea como la muerte, porque se veía maltratada. Por dentro se encontraba en malas condiciones, le faltaban amortiguadores, porque íbamos brincando como chapulines.

    Los asientos eran algo incómodos, de fibra de vidrio, duros como las rocas.

    Los focos interiores para alumbrar en la noche brillaban, pero por su ausencia. Los vidrios de la unidad, estaban rayados y con las acostumbradas leyendas "Juan y Maria", "Chucho y Lupe".

    Para variar, el chofer, con toda la flojera del mundo bajó a comprarse un "chesco" y unos "pingüinos", claro, ya era la hora del "lonche", y ahí nos dejó esperando como unos seis o siete minutos. Había gente que se empezaba a enojar, porque ya era tarde para llegar a su destino.

    Pasábamos un bache o tope y al viejo autobús le sonaba todo, menos el timbre, lo que son las cosas. ¡Ah!, eso sí, el operador, lo que sea de cada quien, manejó muy bien, como el primero. Ahí sí no hay queja alguna, pero por lo demás sí se vio una gran diferencia entre el autobús de ida con el de regreso.

    Qué bueno sería que todos los autobuses fueran como el que me tocó en el viaje del Centro a La Guayulera, que ofrecía mucha seguridad y sobre todo estaba muy bien conservado, como tiene que ser, pero a ver cuánto tiempo dura así.

    El Guardián es un diario matutino con sede en Saltillo, Coahuila, especializado en la cobertura de nota roja, accidentes y reportes de vialidad en la región. Fundado el 30 de agosto de 1976, forma parte del grupo editorial de Vanguardia.

    Aquí encontrarás principalmente noticias policiacas, estatus de carreteras en Saltillo y alrededores, además de contenido de entretenimiento y contenido popular. Para seguir en contacto, puedes escribirme en Facebook.

    NUESTRO CONTENIDO PREMIUM