Bandas antañeras de Saltillo buscan llevar sus encuentros a más colonias y promover el deporte
Tras su segunda reunión, integrantes de la Mirador y la Zapalinamé plantean organizar torneos de futbol y voleibol, además de sumar a otras agrupaciones para fomentar la convivencia familiar entre barrios
Entre cumbias, retas de baile y recuerdos de otras décadas, integrantes de las bandas antañeras de Saltillo celebraron su segundo encuentro de convivencia, una iniciativa que ahora buscan extender a otras colonias mediante reuniones musicales y actividades deportivas dirigidas a las nuevas generaciones.
La noche del sábado 10 de octubre, la Privada de Merco reunió a integrantes de los Pelones de la Mirador y los Wanders de la Zapalinamé, además de participantes de otras agrupaciones, en una jornada marcada por la música, el baile y la convivencia familiar. Eddy Mota, organizador del evento y vecino de la Mirador, explicó que el proyecto surgió junto con Félix Zapa, representante de la Zapalinamé, después de conversar sobre las antiguas rivalidades entre sus agrupaciones y la posibilidad de construir una relación distinta.
“Antes éramos pandillas, teníamos rencillas, no nos podíamos ver, ni Zapalinamé ni Mirador, ni viceversa”, recordó.
Sin embargo, explicó que el paso de los años transformó sus prioridades. Muchos de quienes antes protagonizaban aquellas diferencias ahora son padres, abuelos e incluso bisabuelos, por lo que decidieron organizar encuentros abiertos a las familias.
DE DOS COLONIAS A UNA CONVIVENCIA ENTRE BARRIOS
La primera reunión se realizó en las canchas de la Zapalinamé, donde, según Mota, participaron aproximadamente 300 personas y la jornada concluyó sin incidentes. En esta segunda ocasión, los integrantes de la Mirador recibieron a sus antiguos rivales, ahora convertidos en invitados y amigos.
Durante la cobertura, VANGUARDIA observó un ambiente tranquilo y festivo, con asistentes que conversaban, bailaban o disfrutaban de la música. La convocatoria también se extendió a agrupaciones de la Bellavista y Valle de las Flores, cuyos integrantes fueron invitados a participar en las actividades.
Mota adelantó que buscarán organizar nuevas reuniones en alguna de estas colonias, aunque todavía no se ha definido cuál será la siguiente sede. Además, planteó la posibilidad de realizar torneos de futbol y voleibol entre agrupaciones de distintos barrios, como una alternativa para fomentar la recreación y alejar a los jóvenes de situaciones relacionadas con el consumo de drogas.
“Queremos hacer torneos de futbol entre pandillas. Y no nomás nosotros, invitar a más pandillas”, explicó.
LOS ENCUENTROS QUE ANTES TERMINABAN EN RIÑAS AHORA SON RECUERDOS
Para José Luis Saucedo, conocido como “El Taco” e integrante de los Wanders de la Zapalinamé, estas reuniones representan un cambio respecto a la manera en que se relacionaban durante su juventud. Recordó que anteriormente encontrarse con integrantes de otros barrios podía provocar enfrentamientos e incluso impedía transitar con tranquilidad por determinadas colonias.
“Más antes, te mirabas y te topabas y pues era riña. Ahora ya pura convivencia”, expresó.
Saucedo explicó que la música y las reuniones permiten recordar aquellas épocas desde una perspectiva diferente, compartiendo anécdotas con personas que antes consideraban rivales. También destacó que las agrupaciones han mantenido su identidad a través de distintas generaciones, desde quienes participaron en sus primeros años hasta sus hijos y nietos.
Raymundo Reyna Cuéllar, conocido como “El Chino” e integrante de los Pelones de la Mirador, coincidió en que los encuentros buscan demostrar a los jóvenes que es posible modificar conductas y dejar atrás los conflictos. “Siempre tenemos una oportunidad para cambiar, para ser mejores”, expresó.
CUMBIAS DE ANTAÑO Y NUEVAS GENERACIONES EN LA PISTA
La música fue uno de los principales atractivos de la reunión, con una selección de ritmos que evocaron los bailes de las décadas de 1980 y 1990. Juan Bernardo, conocido como DJ Zorra, explicó que preparó un repertorio de música clásica para los integrantes de las agrupaciones, quienes crecieron escuchando esos géneros en las reuniones de barrio.
El DJ destacó que estas convivencias permiten reunir a distintas generaciones, desde quienes mantienen los pasos tradicionales hasta jóvenes que prefieren versiones editadas y más rápidas de las canciones.
“Es bonito que después de ser bandas rivales, hoy son bandas que conviven, que traen a sus familias, sus hijos, sus nietos”, comentó.
Jesús Santiago, conocido como “El Santi” e integrante de los Parranderos de Bellavista, señaló que la música de antaño continúa siendo parte importante de la identidad de estas agrupaciones y permite que personas de distintas edades compartan la pista de baile.
BUSCAN QUE LA INICIATIVA PERMANEZCA
Más allá de los encuentros musicales, los organizadores esperan que la iniciativa se convierta en una actividad recurrente entre las colonias de Saltillo.
Mota señaló que mantienen comunicación con elementos de la Policía Municipal para solicitar apoyo preventivo durante las reuniones y procurar que las actividades se desarrollen en un ambiente familiar. El propósito, explicó, es que las nuevas generaciones conozcan una forma de convivencia distinta a las confrontaciones que marcaron la historia de algunas agrupaciones.
José Luis Saucedo consideró que contar con espacios amplios para organizar reuniones familiares y actividades recreativas permitiría fortalecer los vínculos entre barrios.
Para Eddy Mota, el objetivo es continuar sumando participantes y demostrar que las diferencias del pasado no tienen por qué definir las relaciones actuales.
“Dejen las rencillas atrás. Lleven una vida saludable. Ya hay que vivir el presente. El pasado ya quedó”, concluyó.
“Antes éramos pandillas, teníamos rencillas, no nos podíamos ver, ni Zapalinamé ni Mirador, ni viceversa”, recordó.
Sin embargo, explicó que el paso de los años transformó sus prioridades. Muchos de quienes antes protagonizaban aquellas diferencias ahora son padres, abuelos e incluso bisabuelos, por lo que decidieron organizar encuentros abiertos a las familias.
DE DOS COLONIAS A UNA CONVIVENCIA ENTRE BARRIOS
La primera reunión se realizó en las canchas de la Zapalinamé, donde, según Mota, participaron aproximadamente 300 personas y la jornada concluyó sin incidentes. En esta segunda ocasión, los integrantes de la Mirador recibieron a sus antiguos rivales, ahora convertidos en invitados y amigos.
Durante la cobertura, VANGUARDIA observó un ambiente tranquilo y festivo, con asistentes que conversaban, bailaban o disfrutaban de la música. La convocatoria también se extendió a agrupaciones de la Bellavista y Valle de las Flores, cuyos integrantes fueron invitados a participar en las actividades.
Mota adelantó que buscarán organizar nuevas reuniones en alguna de estas colonias, aunque todavía no se ha definido cuál será la siguiente sede. Además, planteó la posibilidad de realizar torneos de futbol y voleibol entre agrupaciones de distintos barrios, como una alternativa para fomentar la recreación y alejar a los jóvenes de situaciones relacionadas con el consumo de drogas.
“Queremos hacer torneos de futbol entre pandillas. Y no nomás nosotros, invitar a más pandillas”, explicó.
LOS ENCUENTROS QUE ANTES TERMINABAN EN RIÑAS AHORA SON RECUERDOS
Para José Luis Saucedo, conocido como “El Taco” e integrante de los Wanders de la Zapalinamé, estas reuniones representan un cambio respecto a la manera en que se relacionaban durante su juventud. Recordó que anteriormente encontrarse con integrantes de otros barrios podía provocar enfrentamientos e incluso impedía transitar con tranquilidad por determinadas colonias.
“Más antes, te mirabas y te topabas y pues era riña. Ahora ya pura convivencia”, expresó.
Saucedo explicó que la música y las reuniones permiten recordar aquellas épocas desde una perspectiva diferente, compartiendo anécdotas con personas que antes consideraban rivales. También destacó que las agrupaciones han mantenido su identidad a través de distintas generaciones, desde quienes participaron en sus primeros años hasta sus hijos y nietos.
Raymundo Reyna Cuéllar, conocido como “El Chino” e integrante de los Pelones de la Mirador, coincidió en que los encuentros buscan demostrar a los jóvenes que es posible modificar conductas y dejar atrás los conflictos. “Siempre tenemos una oportunidad para cambiar, para ser mejores”, expresó.
CUMBIAS DE ANTAÑO Y NUEVAS GENERACIONES EN LA PISTA
La música fue uno de los principales atractivos de la reunión, con una selección de ritmos que evocaron los bailes de las décadas de 1980 y 1990. Juan Bernardo, conocido como DJ Zorra, explicó que preparó un repertorio de música clásica para los integrantes de las agrupaciones, quienes crecieron escuchando esos géneros en las reuniones de barrio.
El DJ destacó que estas convivencias permiten reunir a distintas generaciones, desde quienes mantienen los pasos tradicionales hasta jóvenes que prefieren versiones editadas y más rápidas de las canciones.
“Es bonito que después de ser bandas rivales, hoy son bandas que conviven, que traen a sus familias, sus hijos, sus nietos”, comentó.
Jesús Santiago, conocido como “El Santi” e integrante de los Parranderos de Bellavista, señaló que la música de antaño continúa siendo parte importante de la identidad de estas agrupaciones y permite que personas de distintas edades compartan la pista de baile.
BUSCAN QUE LA INICIATIVA PERMANEZCA
Más allá de los encuentros musicales, los organizadores esperan que la iniciativa se convierta en una actividad recurrente entre las colonias de Saltillo.
Mota señaló que mantienen comunicación con elementos de la Policía Municipal para solicitar apoyo preventivo durante las reuniones y procurar que las actividades se desarrollen en un ambiente familiar. El propósito, explicó, es que las nuevas generaciones conozcan una forma de convivencia distinta a las confrontaciones que marcaron la historia de algunas agrupaciones.
José Luis Saucedo consideró que contar con espacios amplios para organizar reuniones familiares y actividades recreativas permitiría fortalecer los vínculos entre barrios.
Para Eddy Mota, el objetivo es continuar sumando participantes y demostrar que las diferencias del pasado no tienen por qué definir las relaciones actuales.
“Dejen las rencillas atrás. Lleven una vida saludable. Ya hay que vivir el presente. El pasado ya quedó”, concluyó.