Obispo de Piedras Negras condena la severa contaminación de carboeléctricas en Nava
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El obispo de Piedras Negras, Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, pidió auditorías y medidas correctivas ante la contaminación que generan las carboeléctricas de la CFE en Nava y sus posibles efectos en la salud pública
PIEDRAS NEGRAS, COAH.- Las centrales carboeléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ubicadas en el municipio de Nava —reconocidas como unas de las instalaciones de generación de energía más importantes, estratégicas e históricas de México—, enfrentan un fuerte cuestionamiento luego de que el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, condenara de manera enérgica la severa contaminación que emiten a la atmósfera.
El líder católico advirtió que la polución generada por estas plantas acarrea repercusiones gravísimas para la salud pública de los habitantes del norte de Coahuila, por lo que exigió la aplicación urgente de auditorías, estudios técnicos y correctivos definitivos.
Si bien el obispo reconoció el valor estratégico de estas centrales para el sistema eléctrico nacional, así como su impacto económico crucial como fuente de empleo local y de abastecimiento energético para el país, subrayó que la preservación del aire limpio es un derecho vital e innegociable.
“Sabemos que existen regulaciones, existen medidas que tienen que cuidarse y revisarse”, subrayó Miranda Guardiola al constatar el problema a través de las densas y oscuras columnas de humo que arrojan cotidianamente las unidades generadoras.
Llamado a la corresponsabilidad y supervisión técnica
Ante este panorama, el guía espiritual hizo un llamado corresponsable a la sociedad e instó de manera particular a las autoridades ambientales federales y estatales a ejercer con rigor sus facultades de supervisión técnica sobre las plantas de generación.
La exigencia eclesiástica pone sobre la mesa el delicado equilibrio que vive la región norte de Coahuila: mantener la operación de complejos eléctricos que son pilares de la soberanía energética de México, pero obligando a una transición hacia prácticas de control regulatorio estricto que mitiguen el impacto ambiental en el corto plazo.