El perro negro de Obregón: historias de terror y leyendas de Saltillo

El perro negro de Obregón: historias de terror y leyendas de Saltillo

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¿Qué tan lejos puede quedar la salvación cuando algo llega contigo hasta la puerta de tu casa?

Saltillo
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En Obregón, entrando por Mixcoac, la historia del perro negro obliga a medir de otra manera la distancia hasta la casa. De madrugada alcanza para oír que un animal viene detrás y para descubrir, después de apurar el paso, que también ha apurado el suyo.

La leyenda cuenta que va un muchacho corriendo por esa calle. El perro aumentaba de tamaño mientras lo perseguía. Cuando llegó a su puerta, nadie le abrió; consiguió saltar al corral y murió tiempo después de haber contado lo ocurrido.

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Uno puede quedarse pensando en la puerta. Reconocer las marcas de la madera, el pedazo de pintura que falta junto a la chapa. Saber exactamente dónde duerme cada persona dentro. La ventana de tu madre queda cerca; si golpearas con suficiente fuerza, tendría que escucharte. Pero cada golpe te obliga a dejar de oír lo que sucede a tus espaldas. Todavía traes las llaves. Las has llevado durante todo el camino. Metes la mano al bolsillo y el aro se engancha en un hilo del forro. Estiras. La tela aprieta contra los nudillos. Para sacarlas necesitas las dos manos y unos segundos en los que vas a tener que darle la espalda a la calle.

Pruebas la primera llave. Entra hasta la mitad. La retiras, buscas la otra al tacto. Te equivocas porque estás mirando el pequeño espacio que queda debajo de la puerta. Por ahí sale el olor de tu casa. Piensas en el piso de la cocina, en el agua que dejaste junto a la cama. Llamas a tu madre con la voz de cuando eras niño.

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La segunda llave entra. Ahora debes girarla sin que se te resbale entre los dedos. Del otro lado parece moverse algo y por un instante dejas de respirar para escuchar mejor.

Sientes humedad en el dorso de la mano. El animal ha acercado el hocico hasta la cerradura. La llave sigue puesta. Para darle vuelta tendrás que mover los dedos dentro de su boca.

¿En dónde se dice que ocurrió esta historia?
En la esquina de las calles Mixcoac y Alvaro Obregón

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Carlos Eduardo Martínez Mirón (1992), editor y escritor con experiencia en diversos medios informativos, colaborando en las secciones de negocios, tecnología, internacional, entre otros. Ha trabajado como corrector y coeditor en proyectos editoriales tanto científicos como culturales, además de publicar obra propia y colaborar como ghost writter en títulos a nivel nacional.

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