Plaza Manuel Acuña de Saltillo causa polémica por su apodo: “de los huevones”

Coahuila
/ 8 diciembre 2021

La plaza Manuel Acuña ha recibido este apodo con el paso de los años. Pero, ¿qué tan cierto es que a esa plaza saltillense se va a no hacer nada?

Hablemos de una plaza que causa polémica por el apodo que se le da: “de los huevones”. Su nombre oficial es la Plaza Manuel Acuña y se ubica entre las calles Ignacio Allende, Juan Aldama y Padre Flores.

Al estar en pleno centro de Saltillo y frente a un importante sitio de comercio como el mercado, el ritmo que rodea a esta plaza es bastante acelerado. A lo largo del día se observa a personas sentadas alrededor de las jardineras, aunque de todas las edades, en su mayoría suelen ser adultos mayores.

Los motivos por los que descansan en la plaza son muy variados. Algunos son músicos que tocan en restaurantes cercanos, otros son compradores de paso, algunos se reúnen con amigos para conversar y otros más solo toman el sol y ven el día pasar.

Esto podría aplicar a cualquier plaza. Entonces, ¿por qué decirle “de los huevones”? Para qué es una plaza sino para situaciones como las que ya dijimos. En todo caso, la Plaza Manuel Acuña funciona como un oasis de paz en medio del ajetreo, ¿no?

Sobre el apodo, se trata más bien de un mote que se transmitió de forma oral y que hasta hoy de pronto se llega a escuchar como referencia al sitio. Arriesgándonos a decir lo siguiente, quizá el apodo surgió como una especie de envidia por aquellos que, a diferencia de los que están sentados en las jardineras, no están en posibilidades de poner un freno en la rutina.

Y si bien este espacio público pudiera parecerse a cualquier otro, en realidad tiene valor histórico. En el siglo 19 e inicios del 20 se le llamó Plaza de los Hombres Ilustres. El nombre cambió en 1918, cuando se le puso Manuel Acuña.

En medio encontramos una estatua hecha por Jesús Fractuoso Contreras, dedicada al poeta saltillense Acuña. Esta obra es de mármol blanco proveniente de Italia y en su base se aprecia el año 1916.

En fin, de historia podríamos seguir escribiendo. Pero, ¿tú a qué vas a la plaza?

*Con información de Carlos Recio.

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