Saltillo: piden cambiar los disfraces de Halloween por santos, ángeles y mártires

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Coahuila
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El obispo Hilario González propone disfraces de santos y ángeles para dar un sentido cristiano a Halloween en Saltillo

El obispo de Saltillo, Hilario González García, convocó a niñas, niños y adolescentes a dar un giro a la celebración de Halloween mediante disfraces inspirados en santos, ángeles y mártires de la Iglesia católica, con el propósito de destacar valores positivos y fortalecer las tradiciones cristianas.

Cabe destacar que la invitación, señaló, está dirigida a los menores que participan en el catecismo como a sus familias y comunidades escolares.

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La propuesta busca que la víspera del Día de Todos los Santos se convierta en una oportunidad para que los menores conozcan a personajes religiosos cuyas vidas se distinguen por sus virtudes, en lugar de recurrir únicamente a vestimentas relacionadas con monstruos, brujas o figuras demoníacas.

González García explicó que distintas parroquias de la diócesis impulsan esta iniciativa, a la que también se han sumado algunos planteles educativos mediante actividades y desfiles temáticos.

El prelado recordó que la palabra Halloween deriva de la expresión inglesa All Hallows’ Eve, que significa víspera de Todos los Santos. Por ello, consideró que la fecha puede adquirir un sentido relacionado con la santidad y la difusión de valores como la bondad, la solidaridad y la paz.

Entre las alternativas para los disfraces, mencionó la representación de santos y santas, así como de ángeles. También propuso recuperar la imagen de los mártires mediante túnicas blancas, cintas rojas y palmas, elementos que simbolizan su testimonio de fe.

El obispo también pidió que las celebraciones transcurran de manera pacífica y sin actos vandálicos ni otras conductas perjudiciales.

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¿POR QUÉ NOS DISFRAZAMOS DE MONSTRUOS EN HALLOWEEN?

El origen de los disfraces terroríficos en Halloween se remonta a la antigua festividad celta de Samhain, celebrada hace más de 2000 años para marcar el final de la cosecha y el comienzo del invierno. Los celtas creían que durante la noche del 31 de octubre el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía poroso, permitiendo que los espíritus errantes regresaran a la Tierra. Para evitar ser reconocidos, atacados o poseídos por entidades malévolas, las personas cubrían sus rostros con hollín y vestían pieles y cabezas de animales, buscando confundirse entre los propios espectros.

Con la expansión del cristianismo, la celebración pagana se asimiló en el Día de Todos los Santos, manteniendo vivas sus costumbres a través del folclore medieval. Durante la Edad Media en Europa, surgió la práctica del guising o mumming, en la que jóvenes e itinerantes se disfrazaban de demonios, brujas y almas del purgatorio para actuar en los hogares a cambio de alimento o bebida. Esta vertiente dramática y oscura cruzó el Atlántico en el siglo XIX con la masiva migración irlandesa a Estados Unidos, integrándose definitivamente en la cultura popular norteamericana.

En la actualidad, la tradición de vestir atuendos escalofriantes persiste como un fenómeno cultural y psicológico. Más allá del consumo masivo e industrial de la festividad, la psicología moderna sugiere que disfrazarse de figuras de terror permite a la sociedad explorar miedos primordiales y tabúes como la muerte, lo desconocido y el monstruo interior dentro de un entorno seguro y lúdico. De este modo, la aterradora vestimenta de Halloween funciona como un ritual de catarsis colectiva que combina la diversión con la fascinación ancestral por el misterio.

Editora Web y de las secciones Coahuila y Saltillo en VANGUARDIA. Cuenta con más de 15 años de experiencia en medios impresos como correctora y editora. Es psicóloga por la Universidad Autónoma de Coahuila y cuenta con diplomados en periodismo por la UNAM y la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (ahora fundación Gabo). Entre sus intereses destacan la política local y nacional, la literatura, el internet, el rock y los medios.

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