El diablo en el Tex-Mex: historias de terror y leyendas de Saltillo
¿Por qué tantas ciudades de México aseguran haber visto al diablo entrar a bailar, y qué cambió cuando la historia llegó a Saltillo?
En el Tex-Mex, al norte de Saltillo, por la salida a Monterrey, la muchacha dejó su bebida al cuidado de una amiga y aceptó bailar con el desconocido. Él la llevó hasta la pista con una mano en la cintura. Tenía que acercarse a su oído para hablarle; ella contestaba riéndose, sin alcanzar a escuchar todo. Bailaron varias canciones.
Cuando él propuso que se fueran, la muchacha miró hacia el toro mecánico y puso la condición de que se iría con él si lograba mantenerse montado. Lo dijo todavía tomada de su brazo, segura de que lo vería caer y regresar avergonzado. El hombre aceptó. Ella se quedó junto a la protección, donde pudiera verla.
Al principio gritó con los demás. El encargado aumentaba la velocidad y el cuerpo del jinete se doblaba hacia atrás, se sacudía, volvía a enderezarse. Ella se apartó un poco para dejarle sitio a la caída.
El hombre seguía arriba. La muchacha empezó a buscar los ojos del encargado. Él también miraba al jinete. Una bota salió despedida y cayó fuera del toro. Durante otro giro, los asistentes vieron una pezuña buscando apoyo. La joven con ese hombre acababa de bailar. Todavía llevaba el calor de su mano en la cintura cuando se apagaron las luces.
El olor a azufre se extendió entre la gente que buscaba la salida. La muchacha avanzó tocando espaldas, tropezó y siguió hasta sentir el aire de afuera. Ya junto a su carro tuvo que buscar las llaves en la bolsa. Se sentó, cerró el seguro y arrancó sin esperar a sus amigas.
Las luces del lugar quedaron atrás. Al querer reducir la velocidad, el pedal bajó demasiado. Lo soltó y volvió a pisarlo, esta vez con todo el peso de la pierna. El carro seguía corriendo. Murió en el choque, después de haber hundido varias veces, hasta el fondo, un pedal que ya no ofrecía resistencia.
¿En dónde se dice que ocurrió esta historia?
Calle Privadas de Santiago, #135, colonia Rancho de Peña.
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Cuéntanos qué pasó, exactamente en qué lugar ocurrió y, si tienes fotografías, videos, documentos o cualquier otra evidencia que ayude a reconstruir el relato, adelante. Estaremos publicando algunas de las historias en nuestro sitio web y en la edición impresa.
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