Gabino Palomares muere a los 76 años; así habló en Saltillo sobre música, lucha social y política
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La presidenta Claudia Sheinbaum lamenta la muerte del cantautor y destaca su legado musical y compromiso con las causas sociales
El fallecimiento de Gabino Palomares, ocurrido este miércoles a los 76 años, deja una ausencia en la canción social mexicana, pero también el recuerdo de una voz que durante más de cinco décadas convirtió la música en una forma de memoria, denuncia y reflexión.
Autor de “La maldición de Malinche”, una de las canciones más emblemáticas de la canción de protesta en México, Palomares fue uno de los fundadores del movimiento del Canto Nuevo, junto con figuras como Amparo Ochoa, Óscar Chávez y Los Folkloristas, además de uno de los principales exponentes de la Nueva Canción Internacional.
La noticia de su muerte provocó reacciones de compañeros de trayectoria y de autoridades.
LA PRESIDENTA LAMENTA FALLECIMIENTO
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lamentó el fallecimiento y describió a Palomares como un hombre consecuente con sus ideas, sus convicciones y su manera de entender la vida. Destacó además la huella que dejaron su música y su compromiso con las causas sociales en distintas generaciones.
Pero para Saltillo, la partida de Palomares también deja el recuerdo de una visita relativamente reciente. El 2 de marzo de 2024, el cantautor llegó a la ciudad como parte de su gira Cantos para continuar. Días antes, tuve la oportunidad de entrevistarlo para VANGUARDIA.
Fue una conversación que terminó siendo mucho más que la promoción de un concierto.
Palomares habló entonces de música, política, desigualdad, derechos humanos, cultura y de la responsabilidad que, a su juicio, tenían los artistas frente a la realidad que les tocaba vivir. Aquella entrevista quedó publicada el 28 de febrero de 2024, bajo el título “Gabino Palomares en Saltillo: la canción de protesta vive en la voz de un icono de la lucha social”.
Recibo con profunda tristeza la noticia del fallecimiento de Gabino Palomares, un hombre consecuente con sus ideas, sus convicciones y su manera de entender la vida.
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) September 30, 2026
Su voz, su música y su compromiso con las causas mas justas, dejan una huella profunda en muchas generaciones. Más...
“NO QUERÍA HABLAR DE COSAS INTRASCENDENTES”
Gabino Palomares no concebía la canción como un simple entretenimiento.
Durante aquella charla en Saltillo recordó que su camino por la canción de protesta comenzó a partir de un festival estudiantil. Desde entonces decidió utilizar sus canciones para hablar de aquello que estaba ocurriendo a su alrededor.
“No quería con mi canción hablar de cosas intrascendentes, sino de lo que aqueja al pueblo de México”, explicó entonces a VANGUARDIA.
Esa decisión marcó buena parte de su trayectoria.
Palomares entendía la música como una herramienta para despertar conciencia y preservar la memoria. Para él, cantar sobre los problemas sociales no significaba abandonar los temas del amor o de la vida cotidiana, sino asumir que el artista también podía hablar de aquello que muchas veces permanecía fuera de los escenarios.
En aquella entrevista sostuvo además que las organizaciones sociales necesitaban recuperar un componente cultural y que no debía concebirse un acto político sin una actividad cultural.
Su pensamiento estaba ligado a una tradición mucho más amplia de música social en México y América Latina. Palomares recordaba que las canciones de protesta no eran una invención reciente: estaban presentes en episodios históricos como la intervención francesa, la época de Benito Juárez y la Revolución Mexicana, a través de corridos y canciones que funcionaron como una especie de crónica popular.
Nacido el 26 de mayo de 1950 en Comonfort, Guanajuato, Palomares estudió ingeniería química en San Luis Potosí, pero su inquietud por la música y la literatura terminó llevándolo por otro camino. En 1972 y 1973 destacó en festivales de canción universitaria y posteriormente se estableció en la Ciudad de México, donde desarrolló una larga carrera artística y de activismo social.
Su trayectoria lo llevó a cantar en universidades, sindicatos, colonias populares y plazas públicas, pero también en escenarios como el Palacio de Bellas Artes, el Auditorio Nacional y el Teatro de la Ciudad.
Grabó alrededor de 14 discos y recibió reconocimientos como la Medalla al Mérito Artístico 2008 y el Premio Nacional Carlos Montemayor 2013, otorgado por su trabajo como intérprete social y su contribución a la defensa de los derechos humanos.
Compartió escenarios con artistas fundamentales de la canción latinoamericana, entre ellos Mercedes Sosa, Óscar Chávez, Amparo Ochoa, Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute.
Su repertorio abarcó canciones políticas, sociales, amorosas y de memoria histórica. En 2017 publicó Cien canciones de amor y patria, un libro que reunió parte de esa trayectoria.
EN SALTILLO HABLÓ TAMBIÉN DE SUS CONVICCIONES
Aquel encuentro de 2024 ocurrió en un momento político particularmente significativo para Palomares.
Nunca escondió su militancia de izquierda ni su identificación con el pensamiento comunista. En la entrevista habló abiertamente sobre su respaldo al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y consideró que el triunfo electoral de 2018 era resultado de luchas históricas del pueblo mexicano.
Más allá de coincidir o no con sus posiciones políticas, había algo característico en la manera en que las expresaba: Palomares hablaba desde la convicción de quien había hecho de sus ideas parte inseparable de su obra.
También advertía que los cambios políticos no terminaban con una elección.
En aquella conversación sostuvo que los derechos no se regalaban, sino que se ganaban, y planteó que convertir los derechos establecidos en las leyes en una realidad cotidiana requería construir las estructuras necesarias para hacerlos efectivos.
Habló de los derechos de las mujeres, de los derechos culturales, de la violencia, la inseguridad y la corrupción, pero también de otra forma de violencia que, decía, comenzaba en los hogares y podía reproducirse posteriormente en las calles.
“LA CANCIÓN DE PROTESTA NO HA MUERTO”
Cuando llegó a Saltillo con Cantos para continuar, Palomares llevaba más de cinco décadas de carrera y seguía defendiendo una idea que había acompañado prácticamente toda su vida: que la música podía ayudar a construir conciencia.
No era una postura nueva para él. Años antes había explicado que las canciones sociales y políticas podían funcionar como una reseña de la historia reciente del país y como una herramienta para hablar contra la corrupción y la violencia.
Y esa fue quizá una de las características que definieron su trayectoria: Palomares no separó al artista del ciudadano.
Su guitarra estuvo ligada a sus convicciones, y sus canciones a los acontecimientos que consideraba que debían ser recordados.
Por eso, cuando terminó aquella entrevista en Saltillo, más que la sensación de haber conversado con un cantante que venía de paso quedó la impresión de haber escuchado a un hombre que llevaba décadas defendiendo una misma idea: que cantar también podía ser una manera de tomar postura frente al mundo.
Hoy, esa voz se ha apagado.
Gabino Palomares murió este 30 de septiembre de 2026, a los 76 años. Su partida fue confirmada este miércoles y generó mensajes de despedida de compañeros y figuras públicas.
Queda su música. Queda La maldición de Malinche. Queda Hace como un año. Quedan sus libros, sus discos, sus escenarios compartidos con grandes figuras de la canción latinoamericana y, para quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo, un ejemplo de congruencia y convicción intacta de que una canción todavía podía hacer algo por el mundo.