‘La suma de muchos esfuerzos’ (o qué hay detrás de los dormitorios comunitarios afuera de hospitales de Saltillo)
El pasado miércoles fueron inaugurados los primeros dormitorios comunitarios móviles en Saltillo, un proyecto impulsado por el diputado local de Coahuila, Alberto Hurtado. El legislador acondicionó una caja de tráiler para convertirla en un espacio digno y gratuito donde familiares de pacientes hospitalizados puedan descansar.
La unidad se encuentra en la zona hospitalaria que concentra al Hospital General de Saltillo, el Hospital Materno Infantil, el Oncológico, la Cruz Roja y el ISSSTE. En apenas 3 días, ya ha brindado alojamiento a más de 30 familias.
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”Nadie entiende la pobreza como quien la ha vivido”, asegura Hurtado, citando la experiencia que dio origen a la iniciativa: cuando su madre fue internada en el Hospital General por una cirugía que se complicó, su padre tuvo que dormir durante meses afuera del hospital.
“Fueron casi ocho cirugías en un año. Mi papá la acompañaba día y noche, muchas veces durmiendo afuera, en el piso. Cuando entré como diputado, sabía que quería devolverle algo a la vida. No podía olvidarme de dónde vengo”, cuenta.
Entonces, dije, “Pobre gente que está en el hospital durmiendo afuera; ¿Qué hacemos? Evidentemente levantar una construcción, no, no somos ricos y aparte no hay dónde, si ustedes voltean a ver, este espacio es público. Entonces, en esa particularidad, dije, ‘¿Por qué no hacemos unos dormitorios móviles? Si tengo un camión móvil, si tengo un mercadito móvil, ¿Por qué no hago un dormitorio?’”.
El proyecto, que tomó ocho meses de trabajo, se levantó gracias a donaciones y colaboración de amigos, empresarios y ciudadanos. La caja de tráiler fue prestada por un conocido empresario. Hurtado, junto con su familia y voluntarios, fue adquiriendo e instalando poco a poco todo lo necesario: tinacos, aires acondicionados, literas, baños, puertas y una planta de luz.
“Fue titánico, fue un tema de muchos meses, yo ya estaba muy ansioso por querer sacarlo . Se hizo con mucho esfuerzo, de repente amigos tablarroqueros levantaban una parte y luego hasta 2 meses más levantábamos otra parte. Un tinaco me lo regaló un amigo, dos la señora Guadiana, Cecilia Guadiana una planta de luz, los aires acondicionados me los regaló otro amigo empresario. No se hizo de un jalón, pero lo hicimos con el corazón”, relata.
Y no escatimaron en dignidad: el dormitorio cuenta con agua caliente, electricidad, baños limpios, ventiladores y clima, así como camas con sábanas y almohadas nuevas.
“No quería poner cualquier baño o cualquier regadera. Quiero que la gente diga: ‘Ni en mi casa tengo esto’. Porque ese es el mensaje: que se puede lograr con esfuerzo y trabajo”.
El acceso al dormitorio es completamente gratuito y para ingresar solo se pide firmar una carta responsiva, seguir un reglamento básico que incluye el no fumar, no ingerir alcohol, no meter alimentos ni llegar en estado inconveniente y respetar el tiempo de uso. Las duchas tienen un límite de cuatro minutos, como medida de concientización sobre el uso del agua.
El espacio está abierto siete horas diarias y se da prioridad a mujeres, niños y adultos mayores que acrediten tener un familiar hospitalizado en la zona.
Hurtado mencionó que uno de los primeros usuarios fue un hombre de Monterrey cuya esposa llevaba tres días durmiendo en la calle con los dedos amputados. “Se bañaron, durmieron y les cambió la cara”.
“Ese es el corazón del proyecto, que la gente que ocupe este servicio se lleve un sabor de boca agradable”, dijo.
Aunque la mayor parte de los recursos ha salido de su propio bolsillo, reconoce que los donativos han sido clave.
“Este proyecto ha generado algo que hacía falta: cohesión entre sociedad y autoridades para atender un problema que lleva años ahí y al que nadie le había querido entrar”, lamenta.
Señaló que está en sus planes replicar el proyecto en otras zonas hospitalarias de la ciudad, aunque por el momento dijo, se enfocará en consolidar los primeros dormitorios.
“Esto se ha logrado con gestiones, con apoyo de muchas personas. Ojalá empresarios, fundaciones o gobiernos lo repliquen. No es un proyecto millonario, es un gasto que se tiene que hacer con voluntad, nada más” dijo.
“El proyecto lo hicimos con mucho corazón pensando en lo que hemos sufrido y en lo que somos: de la cultura del esfuerzo, del cómo sí lograr las cosas”, concluyó.