Obispo de Saltillo llama a reconstruir tejido social y atender la violencia desde su origen
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Hilario González García pide revisar la familia y las relaciones personales, y llama a la madurez en las decisiones sobre sexualidad
Ante los recientes hechos de violencia que han sacudido a Coahuila, el obispo de Saltillo, Hilario González García, consideró que estas situaciones deben llevar a revisar qué está ocurriendo desde la familia, las relaciones personales y la propia comunidad.
Al término de la misa celebrada este domingo, el obispo señaló que los episodios de agresión pueden entenderse como manifestaciones visibles de problemas que permanecen latentes.
“Cuando se descompone el tejido social quiere decir que también hay otros niveles de descomposición, a veces el tejido de la familia, el tejido de la propia estructura de la personalidad”, expresó.
LO QUE SE ROMPE EN CASA
González García consideró que los hechos que han generado preocupación pueden verse como “erupciones” de situaciones que requieren atención desde sus causas. “Tal vez nos falta recuperar estas relaciones de afecto, de valor, de realizar cosas buenas, no cosas malas”, señaló.
El obispo sostuvo que el problema no puede atribuirse a una sola causa, pues intervienen factores culturales, sociales, familiares y personales. Por ello, planteó revisar la manera en que las personas se relacionan en sus distintos espacios cotidianos.
“Nos damos cuenta que nadie está exento. Ni la familia, ni la escuela, el ámbito laboral; en todas partes hay estas situaciones, a veces difíciles, de agresión, de crueldad, de desprecio”.
Consideró necesario recuperar relaciones interpersonales “edificantes” y no destructivas, así como espacios donde las personas encuentren reconocimiento y afecto.
“Nos falta integrar, nos falta armonizar lo que buscamos en la vida, lo que necesitamos también que nos reconozcan o que nos den afecto, que nos sintamos valiosos para alguien”, señaló.
Desde la perspectiva de la Iglesia, llamó a orientar las decisiones hacia lo que se considera bueno para la persona, la familia y la sociedad. “Ojalá que lo vayamos atendiendo desde sus orígenes”, agregó.
MADUREZ ANTES QUE CAPACIDAD
Cuestionado sobre la persistencia del embarazo adolescente y contextos donde se han normalizado relaciones entre jovencitas y hombres de mayor edad, González García consideró que existen factores culturales que deben revisarse.
Señaló que la capacidad biológica no implica que exista la madurez para asumir determinadas decisiones y sus consecuencias. “Vivir nuestra sexualidad debe ser también con madurez. A veces pensamos que solamente porque ya hay capacidad para, ya hay derecho a”, expresó.
Consideró que deben tomarse en cuenta la madurez psicoafectiva, la capacidad para tomar decisiones y las consecuencias asociadas, aspectos en los que señaló responsabilidad de la educación y la familia.
Al planteársele que algunas relaciones entre adultos y menores pueden constituir un delito y que hay comunidades donde esa desigualdad se normaliza, respondió: “Ojalá que esas tradiciones cambien”.