‘Saltillo es una ciudad indolente pero melancólica’

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Saltillo
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¿Cuándo comenzamos a perder la ciudad que nos causa tanta nostalgia? ¿Qué hicimos para conservarla? ¿Qué vamos a hacer con lo que nos queda?

A lo largo de su historia, Saltillo ha perdido elementos tangibles e intangibles de su identidad al mismo tiempo que expresa melancolía por ellos.

Para el historiador Carlos Recio Dávila, la pérdida del banco y hotel de Coahuila se puede calificar como “un pecado mortal”, así como la casa donde vivió Miguel Hidalgo, en el cruce de la calle con ese nombre y Juan Aldama.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/premian-trayectoria-trabajo-y-legado-con-la-presea-saltillo-2026-sigamos-abonando-a-la-grandeza-de-nuestra-tierra-manolo-jimenez-EE22407614

Además describió el hospital San Vicente de Paul en San Lorenzo, así como la pérdida de los arroyos en la ciudad son graves para la historia de la ciudad, pues se han convertido “en basureros lineales”.

Las huertas, pues los saltillenses acostumbraban sembrar sus manzanas, duraznos y membrillos, así como el clima, también se han perdido en la ciudad.

El académico Recio Dávila también apuntó otros aspectos inmateriales como la tranquilidad. “Todavía hasta los años 80 mucha gente dejábamos la puerta de la calle abierta en la noche.

“Me parece que Saltillo es una personalidad social y colectiva interesante, porque de alguna manera las protestas que se hacen cuando un edificio se destruye o el uso del suelo cambia [...] terminan por no tener ningún efecto”, comentó Recio Dávila.

“Hay esa visión nostálgica de lo que fue, al mismo tiempo creo que no nos hemos organizado colectivamente para detener la destrucción que vivimos”, añadió el académico de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).

“Hay una especie de fenómeno de nostalgia por el pasado. No nada más de nostalgia por lugares, sitios, patrimonios, prácticas culturales. Tenemos nostalgia sobre aquello que creemos que estaba y ya no está es parte de nosotros, pero también el que ya no esté es parte de nosotros. Todos vamos perdiendo cosas en el camino y ganando otras (...) debemos entender que la nostalgia es un sentimiento humano legítimo e identitario”, dijo el también académico José Manuel Rosales Mendoza.

No obstante expuso que en vías de la conservación del patrimonio urbano arquitectónico, es importante dar un primer paso en documentar para conservar.

“Al saber que no todo se va a conservar lo que tenemos que hacer es dejar el mayor número de registros para que esto que cambió se sepa cómo era, aunque ya no vaya a ser nunca más. Cómo fue hace 40 años, 60 años, 120 años, 200 años, nunca más va a volver a ser así por un conjunto de elementos, pero por lo menos que se sepa cómo fue”, explicó.

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Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Nuevo León y reportero de la sección local en VANGUARDIA.

Cubre temas de movilidad, desarrollo urbano, medio ambiente y turismo. Ha dado seguimiento a la evolución de la sequía en Coahuila, la reestructuración del transporte público en Saltillo, monitoreo de la calidad del aire y conservación de inmuebles catalogados como patrimonio en el Centro Histórico. Además, colaboró en la realización de los primeros mapeos de esculturas y murales en Saltillo.

Ha realizado diversos cursos de actualización, como el de periodismo de investigación de Grupo Reforma en 2025.

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