Saltillo: ¿Recuerdas tu primer amor? El enamoramiento como oportunidad para educar
Psicóloga saltillense sugiere a padres y cuidadores a que acompañen esta etapa desde el diálogo, el respeto y la educación en límites
¿Recuerdas a tu primer amor? para muchos ocurrió en los últimos años de primaria, cuando bastaba una sonrisa para provocar nervios y manos sudorosas. Sin redes sociales ni mensajería instantánea, el contacto se limitaba al salón de clases y a los recados escritos a mano que se pasaban por debajo de las mesas tratando de que la maestra no se diera cuenta.
Alejandro, de 11 años, dice que estar enamorado es “como si no supiera hablar, me trabo y no sé qué decir. Es cuando te gusta alguien”. Roberto, de 10 años, dice que el enamoramiento es como “sentir mucho cariño por alguien, pero no como el cariño a mis papás o hermanos, sino uno que te hace querer estar más tiempo con esa persona”. En tanto Julián, de 8 años, dice que las niñas de la escuela están enamoradas de él y por eso lo persiguen por todo el patio durante el recreo.
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Según la psicóloga saltillense Berenice de la Peña, el primer enamoramiento no es una versión pequeña del amor adulto, sino un primer laboratorio emocional. Es un espacio donde se experimentan emociones intensas, se aprende sobre el rechazo, la convivencia y la importancia de expresar sentimientos. Por ello, minimizar lo que sienten puede afectar su proceso de madurez.
En ese sentido, explicó que estas experiencias son parte natural del desarrollo de los humanos y más que un amor, se trata de una idealización que forma parte de la construcción de identidad y autoestima.
Desde el psicoanálisis se habla de una etapa de latencia, alrededor de los cinco o seis años, en la que niñas y niños comienzan a reconocer a sus padres como una pareja y que en el futuro también formarán este tipo de vínculos. En esta etapa, las figuras que admiran suelen representar cualidades que desean incorporar a su propia personalidad.
Ante ello, advierte sobre el riesgo de interpretar estas relaciones desde una mirada adulta. Las relaciones infantiles son simbólicas, no eróticas. Cuando los adultos les atribuyen una connotación sexual o promueven conductas invasivas, pueden fomentar patrones inadecuados.
“No podemos hipersexualizar a nuestras niñas y niños”, señaló.
NIÑOS REPLICAN LO QUE VEN EN CASA
El papel de madres, padres y cuidadores, coincide la especialista, es escuchar antes de juzgar. Muchas veces basta con permitir que hablen sobre lo que sienten. Acompañar implica explicar que es normal que alguien les guste, pero que la amistad y el respeto deben prevalecer. También es momento de enseñar a poner límites y a entender que decir “no” o recibir un “no” forma parte de las relaciones sanas.
Desde la experiencia en el aula, una maestra de preescolar comenta que incluso a edades tempranas los pequeños replican lo que observan en casa.
“Algunas veces dicen ‘tal niño va a ser tu esposo’ y cosas así, pero les digo que están chiquitos para eso y que platiquen mejor de otra cosa”. Para ella, es importante mantener el tema en un tono acorde a su edad y redirigir la conversación hacia la amistad y el compañerismo.
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Una madre de familia comparte que suele tomar el tema con humor, pero sin dejar de enseñar valores, aprovechando la oportunidad para educar a sus hijos varones en ser respetuosos, ser caballerosos
“Les digo que cuando sean grandes deben ser así con ellas”, comenta.
La psicóloga enfatiza que educar emocionalmente desde la infancia puede prevenir relaciones violentas en la adolescencia y adultez. Identificar emociones, reconocer límites y promover el respeto son aprendizajes que comienzan en casa. El 14 de febrero puede ser una fecha simbólica, pero la formación en relaciones sanas es una tarea de todo el año.