Saltillo: urge adaptar espacio público ante duplicación de adultos mayores hacia 2040
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La infraestructura debe garantizar servicios de proximidad y condiciones para la crianza que no afecten la natalidad, señaló la arquitecta Leticia Lozano
Hacia el año 2040, la zona metropolitana de Saltillo enfrentará el reto de atender al doble de su población actual de adultos mayores, una transición demográfica que obliga a replantear el diseño de las calles bajo una perspectiva de accesibilidad universal.
Leticia Lozano Bobadilla, arquitecta e investigadora del comportamiento humano, expuso que el entorno urbano debe migrar hacia un concepto de proximidad donde los servicios básicos, la salud y la recreación se encuentren a una distancia caminable de los hogares.
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“Tendríamos que pensar en ciudades muchísimo más caminables, tendríamos que empezar a mapear dónde tenemos desiertos o vacíos justo de abasto, de recreación, de vegetación, de oficinas para hacer trámites y sobre eso ir viendo dónde está el crecimiento poblacional de la tercera edad”, señaló.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Población (Conapo), la Zona Metropolitana de Saltillo duplicará su número de adultos mayores para el año 2040.
Sus proyecciones señalan que los municipios de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga pasarán de 78 mil 864 personas mayores de 65 años en 2026 a 155 mil 833 en 2040, un incremento del 97.6 por ciento.
CIUDADES DE PROXIMIDAD
La especialista afirmó que el concepto de la “ciudad de los 15 minutos” es fundamental para la vejez, debido a que la movilidad de las personas se va menguando con el paso del tiempo y requieren tener centros de salud, parques y tiendas a corta distancia.
Lozano Bobadilla advirtió que actualmente existen vacíos de atención que deben ser empatados con el crecimiento poblacional, asegurando que si existen estos desiertos de servicios se debe poner atención inmediata para integrar a la población mayor.
“Necesitamos que donde voy caminando esté firme, pero además no haya hoyos, no haya coladeras; están las entradas de los coches y entonces hay que bajar y subir todo el tiempo. Tenemos que tener cruces seguros, pero además tiempos semafóricos pensando en cuerpos lentos”, afirmó.
MOVILIDAD Y SEGURIDAD
La arquitectura para el espacio público debe considerar que la estabilidad decrece en la tercera edad, lo que vuelve peligrosos los obstáculos comunes en las banquetas de Coahuila como las rampas para automóviles que interrumpen la continuidad del paso peatonal.
Lozano Bobadilla explicó que así como una infancia de 85 centímetros no puede cruzar cinco carriles en 30 segundos, una persona de la tercera edad tampoco cuenta con la capacidad de realizar esos cruces en los tiempos que actualmente dictan los semáforos peatonales.
“El mismo entorno urbano también tendría que promover esa salud para que entonces podamos tener una salud óptima cuando llegamos a la tercera edad. Debe haber espacios para caminar y para hacer ejercicio para no tener que agarrar el automóvil para ir al súper”, expuso.
El Análisis de la Zona Metropolitana (ZM) de Saltillo, elaborado por el Consejo para la Planeación Estratégica de Largo Plazo de la Región Sureste del Estado de Coahuila (Coperes) utilizando datos del INEGI, reveló que de las 14 mil 942 manzanas que conforman la ZM, en 12 mil 562 no existe infraestructura para personas con movilidad reducida.
El mismo documento indica que en mil 558 manzanas —lo que equivale al 10.43 por ciento del total— no hay siquiera algún tipo de banqueta.
ADAPTAR LA VIVIENDA, TAMBIÉN URGENTE
Sobre el entorno privado, la investigadora señaló que es necesario transitar hacia el concepto de vivienda adaptable, el cual consiste en modificar los espacios para facilitar la autonomía de las personas mayores mediante rampas y barras de asistencia.
Lozano Bobadilla destacó que las casas deben ser diseñadas para todas las etapas de la vida y no solo para la edad productiva, ya que el mantenimiento de un hogar se vuelve una carga física y económica cuando se llega a la tercera edad sin los ahorros o el ritmo de ingreso previo.
“Muchas veces pasa que cuando se hicieron las viviendas se pusieron tres pisos y están estas escaleras enormes. Hay que ir observando cómo ir adaptando los baños o cambiar sistemas de riesgo por otros con apagado automático, porque todo va de la mano de la movilidad”, comentó.
ALEJAR LA IDEA DEL ASILO TRADICIONAL
Finalmente, la arquitecta señaló que el reto para Saltillo es “brutal” y propuso superar la idea de los asilos tradicionales para migrar hacia centros de día y complejos habitacionales que ofrezcan calidad de vida y fomenten la interacción comunitaria.
Señaló que el espacio urbano debe incluir bancas y puntos de reunión generacional donde los jóvenes puedan convivir con los adultos mayores, ayudando a combatir la soledad y creando una red de cuidado colectivo promovida desde el diseño de la ciudad.
“No estamos preparados como profesionistas, no estamos preparados como centros urbanos, no estamos preparados a un nivel económico. El sistema no se creó para que todas las personas pudieran acceder a una pensión y no nos va a dar para cuidar a todas las personas de la tercera edad”, concluyó.
SISTEMA DE CUIDADOS
Respecto a la baja natalidad y el envejecimiento poblacional, la investigadora señaló que es sesgado observar la participación laboral de la mujer como una variable que afecte estas cifras, pues el debate debe centrarse en la incapacidad del sistema para garantizar condiciones de crianza.
Expuso que el Estado debe promover que las parejas puedan decidir quién se encargará de los cuidados y quién saldrá a trabajar, reconociendo que la crianza es un trabajo no remunerado que requiere de un soporte estructural y no de juicios morales sobre el cuerpo femenino.
“Poner la autonomía del cuerpo de las mujeres como una de las variables es muy moralista y entramos en un debate que es más ético que lo que realmente le corresponde al Estado darnos a la población. El debate debe estar centrado en la incapacidad del sistema para garantizar las condiciones dignas para criar”, señaló.