Una gran historia de superación conmueve al TecNM-Saltillo
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La saltillense Laura Castillo Oropeza relató cómo un accidente transformó su vida y lograr grandes cosas en su vida pese a su discapacidad
¿Puede un robot seguir cuidándome? Bajo esta interrogante, Laura Castillo Oropeza, excolaboradora del Instituto Tecnológico de Saltillo (TecNM-Saltillo), compartió con estudiantes de ingeniería y robótica su experiencia de vida después de sufrir un accidente que transformó su independencia personal y la llevó a enfrentar nuevas condiciones para realizar sus actividades cotidianas.
La conferencia, organizada por el Departamento de Metal-Mecánica, combinó reflexiones sobre discapacidad, tecnología asistencial, solidaridad y superación personal, con el propósito de sensibilizar a los futuros profesionistas sobre las dificultades que enfrentan las personas que requieren apoyo para desenvolverse diariamente.
Durante su intervención, Castillo Oropeza explicó que el accidente modificó su vida y la hizo depender de los cuidados de su madre. Señaló que encontró fortaleza en su fe religiosa y en el servicio comunitario, actividades que continúa desarrollando mediante clases de catecismo y charlas de concientización desde hace más de una década.
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando un estudiante participó en una dinámica que consistió en vendarle los ojos e inmovilizarle una mano, dejándole libre únicamente la derecha. El ejercicio buscó mostrar las dificultades que pueden representar actividades aparentemente sencillas cuando existe alguna limitación física.
La expositora también abordó las posibilidades de la robótica para mejorar la autonomía y calidad de vida de personas con discapacidad o necesidades de asistencia.
Como referencia, mencionó el desarrollo de hospitales en China que utilizan robots para apoyar la atención de pacientes. En Shanghái ya se emplean dispositivos robóticos para ejercicios de rehabilitación y proyectos de asistencia médica domiciliaria, bajo supervisión de profesionales sanitarios.
La actividad tuvo además un componente solidario mediante una aportación de 10 pesos por asistente destinada al Hospice Corazones Rojos, organización de Saltillo que proporciona alojamiento, atención paliativa y acompañamiento a pacientes con enfermedades terminales en condiciones de vulnerabilidad.
Esta asociación desarrolla labores de asistencia desde 2017 y cuenta con personal médico, de enfermería y apoyo psicológico para sus beneficiarios.
Castillo Oropeza también mantiene vínculos históricos con la comunidad estudiantil, pues durante su juventud fue responsable del grupo de porristas de los Dinosaurios, equipo que destacó en la desaparecida Liga Nacional de Futbol Americano.
La conferencia concluyó con un reconocimiento de los asistentes a su trayectoria y testimonio, que permitió relacionar los avances tecnológicos con la importancia de la empatía, la inclusión y la atención humana.