Sector automotriz mexicano se muestra cauteloso ante aranceles, reglas de origen y negociación del T-MEC

Coahuila
/ 5 enero 2026

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá definirá el rumbo de las armadoras automotrices, hasta ahora impredecible, anticipan analistas e industriales

La política arancelaria estadounidense, tanto como la revisión del T-MEC y el recrudecimiento de las hostilidades diplomáticas de Donald Trump obligan a la industria automotriz en México a rectificar sus proyecciones productivas, de inversión y en competitividad.

La reconfiguración forzada que experimenta el ramo responde a una incertidumbre que se generalizó a partir del ambiguo anuncio del presidente de la Unión Americana en el sentido de que quizá su administración deje vencer el plazo para la revisión del acuerdo comercial “o tal vez —dijo— lleguemos a otro acuerdo con México y Canadá”.

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Dicho pronunciamiento terminó por reforzar la percepción de que la política arancelaria seguirá siendo utilizada como herramienta de presión durante el proceso de revisión que apenas inicia, coinciden diversas fuentes y analistas económicos.

Concuerdan incluso en que definitivamente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá definirá el rumbo de las armadoras automotrices, hasta ahora incierto.

El presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), José Rogelio Garza Garza, ha señalado que durante el primer semestre de 2026 las armadoras serán “cautelosas” cuando se trate de mover o sumar nuevos modelos.

La agrupación tiene tres objetivos claros: “eliminar los aranceles de la sección 232, mantener el libre acceso al mercado norteamericano y preservar la competitividad regional”.

En general, “de cara a la revisión del T-MEC, la industria automotriz enfrenta el reto de transitar 2026 con una estrategia de contención y preparación”, externó.

Mientras el secretario de Economía, Marcel Ebrard, anunció que “a partir del inicio de enero” inicia el proceso de revisión del tratado, en Ottawa, el primer ministro Mark Carney confirmó que Canadá y Estados Unidos iniciarán conversaciones a mediados de este mes, con Dominic LeBlanc y Jamieson Greer como cabezas en las negociaciones.

Para expertos en el tema, como José Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (Lacen), la complejidad del contexto “no es menor”: México llega a 2026 con señales de debilidad en inversión y producción industrial, así como con cautela en empresas y consumidores.

Señala que el primer semestre de 2026 estará marcado por una expectación en torno al T-MEC, permaneciendo latente el riesgo de que Estados Unidos mantenga vigentes sus presiones arancelarias vinculadas a temas migratorios, combate al fentanilo y contención de China.

Por su parte, Banorte refiere un ambiente “retador”, pues, en efecto, la política arancelaria de la Unión Americana puede persistir como instrumento de negociación, aunque la integración comercial con el vecino país del norte sigue siendo un diferenciador para México.

“En este escenario, la industria automotriz optará por la prudencia”, subraya la institución financiera, con todo y que la presidenta Claudia Sheinbaum descartó la cancelación del tratado, pues su revisión debe pasar primero por el poder legislativo estadounidense.

Banorte apuntó que el sector pasó totalmente de anunciar inversiones asociadas al nearshoring a enfocarse de lleno en la revisión del acuerdo trilateral, proceso que iniciará formalmente el próximo 1 de julio, pero que ya condiciona decisiones estratégicas de empresas y gobiernos.

La complejidad política y legislativa implícita refuerza la idea de que el debate se concentrará en ajustes específicos al T-MEC, “particularmente en sectores estratégicos como el automotriz, donde confluyen intereses industriales, laborales y geopolíticos”.

MAL PARADO EL RAMO AUTOMOTRIZ

Según cifras del INEGI, al cierre de noviembre de 2025, el mercado interno registró la venta de 148 mil 361 vehículos ligeros, pero la producción se contrajo 8.4% interanual, al ubicarse en 322 mil 205 unidades, mientras que las exportaciones bajaron a 279 mil 342 vehículos.

Este desempeño refleja un entorno menos dinámico para la manufactura automotriz, justo cuando se avecina una discusión que podría modificar las condiciones de acceso preferencial al mercado de Norteamérica, observa Cluster Industrial.

Destaca que la revisión del tratado contempla posibles cambios en las reglas de origen, un tema central para la competitividad de las armadoras instaladas en México. El acuerdo establece que los vehículos ligeros deben cumplir con un Valor de Contenido Regional (VCR) de 75%, y los camiones pesados, 65 por ciento.

Por otro lado, el representante de la Industria Nacional de Autopartes (INA), Francisco González, observó que Estados Unidos podría impulsar un aumento en ese porcentaje, lo que “implicaría mayores exigencias para la integración regional”.

El riesgo, según los propios industriales, es que un endurecimiento de las reglas sin una oferta suficiente de componentes en Norteamérica obligue a los fabricantes a prescindir de ciertas piezas o a utilizar tecnologías anteriores, con un impacto en la calidad de los autos.

“La presión para reducir la dependencia de autopartes de Asia, particularmente de China, se perfila como uno de los ejes implícitos de la postura estadounidense”.

Más allá del contenido regional, el capítulo laboral se perfila como uno de los puntos más delicados para México en la próxima revisión. En México, los salarios en el sector se ubican en torno a los cinco dólares por hora, mientras que en Estados Unidos alcanzan los 30 dólares, una brecha de seis a uno.

El ramo automotriz parece encaminarse a privilegiar la estabilidad operativa, la defensa del libre acceso al mercado norteamericano y la preservación de la competitividad regional, a la espera de mayor certidumbre sobre el alcance final de la revisión del T-MEC.

(Con información de INEGI, Cluster Industrial y medios nacionales).

Poseedor de un alto sentido de responsabilidad social, todos los días pone a prueba su compromiso ético y profesional, asumido a lo largo de 42 años como reportero, jefe de información, editor, cartonista, productor de radio, comentarista y docente.

Ha sido consultor y portavoz en siete campañas electorales y de instituciones como el STUAC, la Secretaría de Economía, el Instituto Municipal de Cultura de Saltillo (IMCS), la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CDHEC) y el Congreso del Estado de Coahuila, donde además fue asesor parlamentario en dos legislaturas consecutivas.

Estudioso del derecho y de otras disciplinas del conocimiento, desde hace más de tres lustros su columna politemática “Palabras Mayores” ha sido publicada en al menos una docena de medios impresos de la entidad y la región.

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