Ishtar: 10 años sin justicia en Saltillo

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El misterioso estrangulamiento de una estudiante foránea que conmocionó en 2001 a la comunidad universitaria, sigue sin resolverse.

Tras el error de un juez en la sentencia, el asesino está libre y el caso parece estar en el olvido, aunque no para quienes vivieron con ella su sueño de ser periodista.

De carácter sencillo, estudiosa y afable, Isthar confiaba fácilmente en las personas y eso le costó la vida.

Su muerte marcó la historia de una facultad, una colonia y los juzgados. A pesar de no ser originaria de Saltillo, dejó huella en la capital de Coahuila. El nombre de Ishtar Liz Bautista Breindeinstein sigue retumbando en el recuerdo de la ciudad a 10 años de su muerte.

El responsable, señalado por autoridades, huyó de la ciudad cuando el delito, primeramente clasificado como Homicidio Doloso por el juez Sergio Tamez Moreno, fue reclasificado a Homicidio Simple Culposo.

La muerte de Ishtar sembró rumores en medios de comunicación, sobre ella se dijo de todo, incluso se llegó a poner en duda su estilo de vida, volviendo su caso un misterio y una leyenda.

El martes tres de abril del 2001 dos compañeros la encontraron recostada en su cama. Un hilo de sangre proveniente de la nariz recorría su rostro, sus pies estaban recargados hacia el piso. Los brazos estaban cerca de la cabeza, miraba hacia el techo.

El color de su blusa azul con rayas blancas debía combinar con el tono aqua de las paredes de su cuarto, las sábanas del mismo tono, un cuaderno y una botella de agua acompañaban su cuerpo sin vida. Llevaba varias horas en esa posición.

Isthar estudiaba en la entonces llamada Escuela de Comunicación. La escuela después de un proceso de varios años cambió a Facultad, el segundo semestre del 2006.

En el momento de su muerte Isthar cursaba el sexto semestre, algunos profesores destacaban su forma de escribir y la vieron como una joya a pulir en el área de periodismo, a pesar de que sólo entró a estudiar la carrera para sacar adelante una empresa familiar, pues se proponía dominar el área de publicidad y llevar así el negocio a otro nivel.

Dos de sus mejores amigas comentaron sus deseos de estudiar Derecho, así les dijo en medio de conversaciones nocturnas, aunque su primera meta era concluir la carrera de Comunicación.

Algunos de sus compañeros creían que su porte físico y carisma le daban para estar frente a las cámaras, comentarios de este tipo nunca le incomodaron, pero eran otros sus deseos.

Isthar llamaba la atención a la primera, era de esas personas que se distinguían dentro de un grupo, manifestó la entonces directora Zoyla Hernández.

En su primer contacto con esa generación, fue de esos alumnos que le robó una mirada, años después Ishtar se unió a la campaña de la maestra Zoyla, lo que le permitió establecer un contacto más cercano.

Contacto que le hizo saber en más de una ocasión, que Ishtar era acosada. Llegaron a bajar el fusible de luz en su casa más de una ocasión, e incluso a llamarle.

No decían nada, sólo escuchaba la respiración de alguien, "y por más que preguntó nunca supo el origen de las llamadas", dijo la maestra.

También supo, meses antes, que le habían robado su celular. A principios de febrero un desconocido tocó la puerta de su casa, Isthar abrió preguntando qué se le ofrecía, él solamente le pidió un vaso con agua y lo dejó pasar.

Llenó un vaso y se lo dio. No lo vio con malas intenciones, lo único que hizo fue ayudarlo, por unos minutos se separó de él, cuando regresó la puerta estaba abierta, él se había ido.

Todo pareció normal hasta notar la falta de su celular, buscó en los dos pisos de la casa sin éxito, asumió que quien entró a su casa lo había robado.

Al siguiente día llegó temprano a la escuela, antes de la hora se acercó con el profesor Alfonso González y pidió permiso para faltar a su clase. Al cuestionarle el porqué, ella le contó lo ocurrido. "Más que un regaño fue una llamada de atención, no pude creer su inocencia de dejar entrar al desconocido y éste se aprovechara del momento", dijo el profesor, quien le dio permiso de faltar.

"Era una persona responsable, alguien a su edad tal vez lo hubiera dejado pasar pero no lo hizo, pidió permiso para faltar a la clase, para interponer una denuncia", comentó González.

El Ministerio Público cuenta con el registro de la denuncia, averiguación 57, febrero 8 del año 2001. Nunca se descubrió al responsable del robo ni el paradero del celular. El acoso y el robo salieron a relucir después de su muerte. En su momento quienes supieron de ello lo vieron como algo sin importancia, hoy no se apartan de sus cabezas, esos dos hechos, que tal vez auguraban su muerte.

Ishtar se reunió con un grupo de compañeros el lunes dos de abril, ofreció su casa para realizar dos trabajos de la escuela. La última casa de la acera izquierda en la calle Alejandro Humboldt de la colonia Agua Azul, fue el punto de reunión para los estudiantes.

La casa hoy en día combina al frente ladrillos rojos con pintura amarilla, una reja en la entrada impide el acceso, del lado derecho una cochera con portón eléctrico resguarda a sus habitantes.

Hace diez años la casa lucía austera, no había protección en la entrada, la caja de luz estaba a la vista y alcance de quien pasara por ahí.

Nueve meses antes Ishtar la rentó a su entonces propietaria, la licenciada Silvia Cárdenas, excepto por la situación del switch nunca tuvo problema para habitarla.

Una modesta casa de dos pisos con patio encajaba perfecto para sus necesidades.

El espacio le permitía acomodar cajas de los productos que le mandaban sus papás para vender.

Ella personalmente llegó a ofrecer cremas para las manos en los pasillos de la escuela, algunos maestros y alumnos formaron parte de su clientela.

Reginaldo, Erick, Jesús, Ernesto y Rodolfo llegaron a la casa como acordaron.

Como estudiantes decidieron aligerar la carga académica comprando provisiones a su estilo, en un Oxxo.

La primera tarea consistía en realizar un trabajo para una empresa, ofrecerían sus servicios a la mañana siguiente, como ayuda en asuntos organizacionales dentro del área de comunicación.

Ambas tareas contarían como calificación de un parcial, razón por la que pasarían trabajando durante la madrugada, alrededor de las 04:00 horas cada uno se iría a su casa para volver a verse entre siete y ocho de la mañana, fuera de la empresa.

Uno de ellos iría a preparar las cabinas de radio de la escuela a la misma hora para trabajar en el segundo encargo: un guión radiofónico. Después de la visita a la empresa todos regresarían a carretera 57, en Comunicación, para grabar.

Ruger 22 fue el nombre del proyecto en guión. Tardaron aproximadamente seis horas en aterrizar y concluir los trabajos. Alrededor de las 03:00 horas, Isthar les dijo que estaba cansada y subió a su cuarto, fue la última vez que la vieron.

De acuerdo a la maestra Zoyla Hernández, fueron ellos los que recogieron la casa, guardaron todo en bolsas de plástico y las pusieron en el patio, después se fueron. La mañana del 3 de abril llegaron a la empresa. Como Ishtar no llegaba y no querían retrasarse, decidieron entrar a la cita sin ella.

Entre 10 y 11:00 horas llegaron a la escuela, preguntaron por ella. Se dirigieron a Carmen y Kristal, sus mejores amigas, ellas tampoco sabían sobre su paradero.

A la fecha los maestros aún recuerdan la amistad entre las tres estudiantes, las consideraban inseparables y siempre pendientes una de la otra.

Ishtar era indispensable en el proyecto. Tres horas de retraso en ella les pareció extraño, decidieron ir a buscarla y saber si se encontraba bien.

Carmen, Erick, Jesús, Rodolfo y Kristal fueron hasta su casa. Llegaron y encontraron la puerta abierta, comenzaron a llamarla sin respuesta. La sala y todo el primer piso estaba en orden, tal como lo habían dejado horas antes.

Rodolfo y Carmen subieron a su cuarto, continuaron llamándola, todo era silencio. Las escaleras los llevaron hacia su recámara.

Ahí estaba la televisión, el peinador, un espejo y la puerta del baño abierta.

Los de abajo escucharon un grito. Ishtar estaba inconsciente sobre su cama. Parecía estar lista para irse, vestida para la cita, excepto por los zapatos.

A pesar de intentar comunicarse con ella, ya no respondía.

Carmen les pidió a todos que subieran hacia el cuarto. Marcaron a la Cruz Roja, pidieron auxilio y apenas describieron la escena: su amiga parecía estar desmayada.

Casi al mismo tiempo uno de ellos salió rumbo a la escuela en busca de ayuda. El profesor Alfonso González estaba cerca del estudio de televisión cuando escuchó a un estudiante gritando.

"Ishtar está muerta", el ambiente en el patio cambió, una nube de incertidumbre bañó a los presentes, el estudiante se dirigió hasta la dirección, de esta forma fue como la directora se enteró de lo que estaba pasando.

Tres profesores junto con la directora salieron de la escuela rumbo a la colonia Agua Azul. Al llegar, cerca de las 13:00 horas, se toparon con paramédicos, policías y periodistas rodeando la casa.

El fallecido profesor "Pepe Toño" pidió en repetidas ocasiones a paramédicos volvieran a revisar a su estudiante, el panorama era negativo.

"Maestra, es todo. Ya no pueden hacer nada, Ishtar está muerta", dijo a la directora.

 

ÉTICA, PERIODISMO Y MUERTE

El caso de Ishtar Bautista sirve como referencia para algunos estudiantes sobre la forma en que actuarían si en un futuro se topasen con una situación parecida. Cuando se tenga que reportear la tragedia del algún conocido.

El día del fatal hecho, afuera de la casa de Ishtar, los profesores reunieron al grupo de reporteros que acudieron a cubrir la noticia, la mayoría eran conocidos y pasaron por las aulas de Comunicación.

Su principal preocupación fue la integridad de la estudiante, pidieron de la forma más amable no exponer la escena dentro del cuarto. Fue hasta un año después que se publicó por primera vez una fotografía a color del homicidio.

Hasta ese momento solamente se habían manejado imágenes de ella en vida. La credencial de estudiante y el cuerpo cubierto con una sábana blanca sobre una camilla saliendo de su casa, fue la fotografía principal del periódico con el encabezado: "¡Estrangulan a estudiante!".

Durante la investigación del homicidio desfilaron alrededor de 15 personas por las instalaciones de la Fiscalía.

Los alumnos involucrados en el trabajo de la noche anterior fueron en un principio los principales sospechosos del crimen. Existen fotografías que documentaron el apoyo de sus compañeros haciendo guardia fuera de las instalaciones de la FGE.

Mientras se llevaba a cabo la investigación el cuerpo permaneció tres días en el anfiteatro del hospital universitario sin ser reclamado.

Bautista vivía sola, su hermano Erick era la persona más cercana debido a que también vivía en la ciudad, pero nadie sabía cómo dar con él, lo poco que sabían de su familia era sobre su residencia en Aguascalientes. En coordinación con autoridades de aquel estado, la Escuela de Comunicación realizó spots para radio buscando a la familia de Ishtar.

La situación en el anfiteatro no era favorable, fallas en el clima de las instalaciones servían como presión para los que sabían del caso.

Fue hasta el viernes 6 de abril que Eric se presentó a reclamar el cuerpo, su familia ya estaba enterada, para ese momento ya viajaban hacia la ciudad.

Las investigaciones continuaron por meses, el caso parecía incierto. Lo único seguro fueron los resultados de la necropsia: anorexia cerebral secundaria por la obstrucción de vías respiratorias.

"Alguien le tapó la boca y la nariz con las manos después de estrangularla con una toalla, al obstruirle las vías respiratorias aspiró sangre mezclada con alimento", informó entonces el funcionario Oscar Calderón.

Ishtar se había preparado para reunirse con sus compañeros, tal como acordaron, incluso había desayunado cereal.

 

EL ASESINO APARECE. Y SE VA

El miércoles 14 de agosto, dos años y tres meses después, elementos de la Fiscalía lograron ubicar a José Alberto Mendoza Gamboa, a quien presentaron como homicida.

Una testigo de nombre Flor, apareció semanas antes en el área de homicidios. Confesó haber visto salir alrededor de las 07:00 horas a un joven de la casa en la colonia Agua Azul. Así fue como dieron con él.

José Alberto aceptó su estancia por la mañana del 3 de abril, en ese entonces tenía 18 años. En su versión aseguró se había tratado de un accidente, de hecho comentó haber buscado alcohol para despertarla y al no obtener respuesta prefirió salir de la casa.

Pero las investigaciones arrojaban una versión diferente, hubo suficientes huellas de violencia como para no tratarse de un hecho sin intención.

El juez primero, licenciado Sergio Tamez, resolvió el caso como Homicidio Culposo, aceptando la versión sobre un supuesto accidente, de esta forma Gamboa alcanzó una fianza aproximada a 120 mil pesos, cantidad que pagó de inmediato.

Los trámites coincidieron con el cambio de turno, de esta forma el caso llegó al juez letrado segundo quienes estuvieron a punto de recibir el pago, mediante una nueva revisión del caso lo clasificaron Homicidio Simple Doloso, es decir no se trató de un accidente.

El Juzgado Segundo fue quien anunció la reclasificación, rechazando instantáneamente la fianza y pidiendo de inmediato la reaprehensión de José Alberto. Para ese día, Gamboa había desaparecido. Desde entonces se ignora su ubicación, sólo se especula que puede estar en Estados Unidos o Canadá.

 

 

FUE MUERTE VIOLENTA

José Angel Herrera Cepeda, entonces coordinador del Cuarto Grupo de Homicidios, refirió en esas fechas que en caso de comprobarse la culpabilidad, José podría alcanzar una pena de hasta 18 años en prisión.

"Fueron dos golpes, un cabezazo y otro golpe con la mano sobre la barbilla los que produjeron una hemorragia en la estudiante. El primer golpe fue a la altura del ojo derecho, el segundo golpe fue hacia el mentón. La necropsia indicó que le taparon la boca y nariz con las manos. seguramente ella estaba gritando después que le pegó. Evitar que lo hiciera por medio de la presión en su boca fue lo que le provocó la muerte después de sofocarla", afirmó el licenciado Oscar Calderón Sánchez, entonces procurador.

Un actual elemento de la Fiscalía que participó durante las investigaciones, señaló que Ishtar también tuvo lesiones en sus genitales, debido a la presión ejercida probablemente con la rodilla, lo que sirvió de apoyo para el agresor durante el ataque.

"Como investigador uno se sumerge en la vida de las víctimas y con toda seguridad puedo decir que las especulaciones sobre una doble vida de Ishtar fueron comentarios sin sentido, fue una estudiante normal, tuvo una vida ejemplar", comentó.

Ishtar tenía muchos amigos, pero el día de su muerte quedó sola, no tenía enemigos por eso la forma en que la privaron de la vida dejó a más de uno en estado catatónico.

A raíz del caso, en la escuela se propusieron tener más acercamiento con los alumnos, contar con algún número de referencia para cada estudiante que permita establecer comunicación con sus familias en caso de ser necesario.

En los juzgados el caso puso en duda su funcionamiento, por eso la estancia de cada juez ahora tiene un límite, se acortó el tiempo, refirió el licenciado Campos, miembro del juzgado.

Los alumnos involucrados en declaraciones junto con compañeros de generación, recibieron terapia grupal en su momento. El día de su graduación se dedicaron algunos minutos para recordar a Ishtar.

Específicamente la generación a la que perteneció Ishtar cuenta con egresados hoy destacados en su área, desde un director de cine independiente, una reconocida guionista, una jefa de información de un periódico tradicional en la ciudad, entre otros.

Personas cercanas no saben qué estaría haciendo ella en este momento, lo único que aseguran es que sería algo grande. Era feliz, tenía ganas de crecer. "Ishtar era una estrella, ella no estaba preparada para irse, no era su momento" dijo una de sus maestras.

Líder de la Estrategia Digital en Vanguardia con una Especialidad en Diseño de Futuros en CENTRO. Formo parte de la segunda Generación del programa Women In News de Google News Initiative y Wan-Ifra Latam.
Periodista con más de 10 años de experiencia en Medios Digitales, Desarrollo de audiencias, SEO, Estrategias Digitales, tendencias, listening, gestión de equipos y proyectos.

Máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana, Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila. Formé parte de PRENDE Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana en Ciudad de México. Fui asistente titular de Investigación Worlds of Journalism, coordinada por la Universidad de Miami. Coordiné al equipo de Verificación de Candidatum. Premio Estatal de Periodismo 2017.

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