Evalúa Conagua ‘bombardeo’ de nubes para mitigar la sequía en la Comarca Lagunera
Experimento costaría entre 25 y 30 millones de pesos... sin ninguna garantía de que llueva
TORREÓN, COAH.- Ante un pronóstico de precipitaciones limitadas para el próximo trimestre, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) estudia la viabilidad de implementar el bombardeo de nubes. El objetivo principal es maximizar las lluvias en la Región Lagunera, priorizando las partes altas de la cuenca donde el acopio de recurso hídrico es vital.
Gabriel Riestra Beltrán, titular de Cuencas Centrales del organismo, señaló que las proyecciones para mayo rondan los 30 milímetros, mientras que para junio se espera una captación similar. No obstante, estas cifras se mantienen por debajo de los requerimientos necesarios para el sustento de las actividades agrícolas locales.
De acuerdo con el directivo, la iniciativa surgió de los propios productores, quienes plantearon al Ejecutivo estatal la posibilidad de utilizar yoduro de plata. Este compuesto se dispersa en formaciones nubosas específicas para forzar la caída de agua mediante un proceso de nucleación.
Sin embargo, Riestra Beltrán aclaró que este método no es infalible. Su éxito está condicionado por variables meteorológicas críticas: la morfología y altitud de las nubes, la temperatura del aire y las corrientes de viento, factores que podrían desviar la precipitación fuera de las zonas objetivo.
El funcionario enfatizó que esta técnica no “crea” lluvia de la nada, sino que actúa como un catalizador en nubes que ya poseen carga de humedad; es decir, acelera un proceso natural preexistente que, de otro modo, podría no concretarse con la misma intensidad.
Aunque existen antecedentes de éxito en otras regiones, la efectividad del bombardeo sigue siendo objeto de debate debido a resultados mixtos, sumado a que la orografía de La Laguna añade una capa de complejidad técnica para su ejecución precisa.
Por el momento, el plan permanece bajo revisión. Se estima que poner en marcha el operativo demandaría una inversión de entre 25 y 30 millones de pesos, razón por la cual las autoridades analizan si el beneficio hídrico justifica el costo financiero antes de dar el visto bueno.