'Siempre nos quedará París'

Opinión
/ 29 agosto 2011

"Durante la segunda Guerra Mundial, en la sometida Europa, muchos ojos miraron con esperanza o desesperadamente hacia las Américas". Así inicia "Casablanca", película dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, actriz que recién acaba de cumplir 29 años de fallecida. Se dice que el libreto de "Casablanca" llegó a los estudios de la Warner Brothers justo un día después del ataque a Pearl Harbor. Al principio se pensó en Ronald Reagan para interpretar a Rick Blaine. Afortunadamente no fue así.
La cinta que ganó tres premios Oscar (Mejor Guión, Mejor Director y Mejor Película), se sitúa en la segunda Guerra Mundial, cuando, Europa ocupada en su mayor parte por los nazis, provocó que cientos de miles de personas intentaran huir hacia los Estados Unidos. En Francia, la única posible salida era la vía de París a Marsella, para luego continuar a Orán y de ahí cruzar hacia Casablanca, ciudad en donde se podía tomar un avión hacia Lisboa y de ahí hacia el nuevo mundo. Sin embargo, para poder dejar Casablanca, se necesitaban salvoconductos y muchas personas "aguardaban, aguardaban y aguardaban" para conseguirlo.
Ubicada en el entonces Marruecos francés, "Casablanca" es un puerto en donde Richard Blaine, está exiliado como consecuencia de la invasión nazi a París. Amargado, con el corazón roto y un pasado lleno de altibajos, Rick es el dueño de un café-casino que se había convertido en el punto de reunión para los refugiados que intentaban comprar visas en el mercado negro para huir hacia la libertad.
Pero un buen día, la vida, apacible y monótona de Rick se ve perturbada ante la llegada a Casablanca de Ilsa Lund (Ingrid Bergman) y su esposo, Víctor Laszlo, un ícono de la resistencia francesa. Ambos llegan a la ciudad buscando documentos de salida para poder seguir desde el exilio su lucha en contra del nazismo. En ese contexto, Ugarte, un ladrón local, ha robado un par de salvoconductos, pero antes de ser detenido por la Policía los entrega a Rick quien los esconde.
Lazlo jamás imaginó que años antes durante la huida de Rick de París, Ilsa Lund había sostenido con él un breve romance para luego abandonarlo y dejarlo esperando bajo la lluvia parisina en una estación de tren con sus boletos hacia la libertad temporal de "Casablanca". Ahora Ilsa está con Víctor Laszlo y los tres se encuentran en una situación explosiva: Rick, está ahora en poder de los salvoconductos que buscan Ilsa y Laszlo. Muy pronto vuelven a Rick los recuerdos de un tiempo maravilloso en París en donde él e Ilsa se profesaban un amor perfecto.
La afición familiar por la película Casablanca, nos llegó por intermediación de Rosy Dávila, una querida amiga que allá por el lejano año de 1983 dirigía los destinos del primer Videocentro que operó en aquel Saltillo en donde la calle de Allende aún corría en el sentido sur a norte. Rosy, amablemente nos regaló una copia en formato que hoy sólo se puede encontrar en los museos: el Beta. Desde entonces, inició nuestra pasión por este filme hasta el punto de conocer de memoria sus diálogos, considerados como memorables y que hoy forman parte de la historia del cine: "Tócala de nuevo Sam" se refería a la canción "El tiempo pasa". Además otras frases como: "De todos los lugares sucios de este mundo, ella viene al mío" o cuando el alemán Strasser le pregunta a Rick"¿Cuál es su nacionalidad'', y él responde: "La del Alcohol".
Para muchos, "Casablanca" es la historia de amor más grande jamás contada. Es mucho más que una historia del amor que un hombre y una mujer se pueden profesar. Es el relato de amor imposible, en silencio, inaccesible, de un sueño que jamás se podrá realizar, porque el amor cede paso al honor, al deber y al sacrificio, todo con un propósito superior: la gran causa de derrotar a los nazis.
Al momento de su separación final, en el aeropuerto de Casablanca, listo el avión para partir hacia Lisboa, Rick e Ilsa se despiden preguntándose si su amor hubiera podido florecer en un mundo caótico. Ilsa pregunta entonces a Rick si la recordará siempre, ella recibe por respuesta una que es digna de lo que para muchos es la mejor película de todos los tiempos: "Siempre nos quedará París".

Columna: Dogma de fe

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