Los niños de los pies descalzos
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Los niños triquis alcanzaran sus sueños y acapararan las miradas alrededor del mundo: el basquetbol ha sido su mejor aliado para lograr cosas antes inimaginables
México, DF. Su historia es digna de contarse. Ellos son los niños indígenas de los pies descalzos; viven en la sierra de Oaxaca y a diferencia de otros de su misma edad, han vivido entre un sinfín de carencias, rodeados de pobreza. Sin embargo, lo anterior no fue impedimento para que los triquis alcanzaran sus sueños y acapararan las miradas alrededor del mundo: el basquetbol ha sido su mejor aliado para lograr cosas antes inimaginables.
"Lo que más ha asombrado a la gente es que estos niños con sus limitantes han mostrado el espíritu que tiene México, el deseo que tiene de triunfar y creo que es algo que nosotros hemos aprendido mucho", comentó su entrenador Sergio Zúñiga, uno de los responsables de la hazaña en Argentina donde estos pequeños anaron los seis encuentros del Torneo Internacional de Mini basquetbol para coronarse en tierras sudamericanas.
"He trabajado muy maduramente con ellos, decirles que esto es parte del trabajo que han hecho, que no deben de bajar los brazos, no descuidar la escuela, a la familia, las obligaciones y ellos saben que cada vez que se esfuerzan más, vienen cosas mejores y hasta ahorita hemos asimilado esta situación y estamos comprometidos con lo que estamos haciendo y con las metas que nos trazamos".
El anhelo del entrenador es que el logro no quede ahí, sino que más niños reciban el apoyo necesario.
"Yo por lo que he soñado siempre y por lo que inicié este programa es porque haya un Centro de Alto Rendimiento para niños indígenas y considero que si se logra hacer, más de una Fundación va a querer respaldar y apoyar este programa".
Dylan Ramírez Sánchez se dice asombrado por el recibimiento y reconocimiento que les han dado, pero comparte que su sueño es convertirse en todo un profesional.
"Mi sueño es ser un basquetbolista profesional de la NBA como (Michael) Jordan y tener una buena carrera con buen promedio".
El brillo en sus ojos lo dice todo, Melquiades Ramírez se emociona cada que alguien se le acerca para pedirle una foto o un autógrafo; apenas alcanza a dibujar un extraño trazado en una hoja de papel; sonríe un tanto apenado, pues no ha podido dimensionar su logro, aunque eso sí, sentencia que quiere "ser un basquetbolista profesional de la NBA".
El sueño sigue, las vivencias que después de ese memorable momento han tenido, quedarán grabadas por siempre en sus mentes. El camino es largo, pues los triquis quieren ser más que unos pequeños héroes tricolores.