El arte de la celebración de un gol

Deportes
/ 8 abril 2011

A la alegría de anotar un tanto y su probable gusto estético hay que unir lo vistoso que resulta su celebración para los aficionados al fútbol.

Madrid, España.- Tras marcar un gol hay futbolistas que hacen piruetas circenses y otros que enseñaban la foto de su hijo recién nacido reproducida en su camiseta -ahora está penado por los árbitros-. Los hay  que trepan por las vallas perimétricas del campo de juego para celebrar el tanto y quienes se lanzan de rodillas deslizándose por el césped.

Después de la consecución de un gol, los jugadores de fútbol tienden a exteriorizar su entusiasmo, bien compartiéndolo con la afición o bien brindándoselo a una persona en particular.

Estas manifestaciones pueden ser afectivas, reivindicativas, respetuosas, de homenaje hacia un ser querido y también de mal gusto y censurables, al faltar al respeto al rival o a los seguidores del equipo contrario.

Pero lo que casi siempre ocurre es que el autor del tanto grita, corre de manera alocada, salta, se abraza con sus compañeros, baile, sonríe y gesticule.

A lo largo de la historia del fútbol, y sobre todo en los últimos lustros, ha habido jugadores que han patentado las dedicatorias de sus goles con gestos característicos.

El español Fernando Narváez "Kiko" puso de moda la postura del arquero, cuyo continuador ha sido Fernando Torres, también español que milita en las filas del Chelsea de Londres.

Raúl González, ahora jugador dle Shalke 04 de Alemania se señalaba con sus dedos el nombre de su camiseta, tal vez como manera de reivindicarse. Este jugador español también puso de moda besarse el anillo de matrimonio y correr señalando a su esposa en algún lugar del firmamento.

Por su parte, el astro brasileño Ronaldinho popularizó el gesto de extender sus dedos meñique y pulgar.

MANIFESTACIONES MUY EXPRESIVAS

Además de las mencionadas, hay otras formas habituales de celebrar un tanto, desde lanzarse en plancha deslizándose, a sacar un banderín del córner, abrazarse con el resto de compañeros formando una melé de rugby, saltar las vallas publicitarias o el foso, estirarse la camiseta haciendo que cubra la cabeza o, simplemente, abrazar a un compañero.

También se dan modos censurables e hirientes para la afición contraria y el rival: hacer cortes de manga a la grada, tocarse los genitales, dirigirse a una cámara de televisión con palabras mal sonantes -el inglés Wayne Roone- e incluso hay quien ha llegado a celebrar un gol con el saludo fascista -tal fue el caso del italiano Di Canio.



Más o menos reivindicativos hacia ellos mismos o relativos a una circunstancia personal del jugador de fútbol, se inscriben gestos como el del camerunés Eto'o, simulando a un mono, para criticar las actitudes racistas de los aficionados de algunos estadios; el del francés Kanouté, mostrando una camiseta de apoyo a la causa palestina; o el del español Carles Puyol, besando la senyera -bandera autonómica de Cataluña- en el Bernabéu, el campo del Real Madrid.

Pero existen más  manifestaciones de los jugadores de fútbol tras la consecución de un gol. Algunos muestran sus habilidades gimnásticas, como el salto de potro o alguna acrobacia -el nigeriano Julius Aghahowa hace siete "flick flack", seguidos por un salto mortal hacia atrás.

Otros hacen el avioncito, se ponen máscaras -como la estrella brasileña Neymar o el ecuatoriano Kaviedes-, recrean coreografías colectivas -recordemos la "cucaracha" en el Real Madrid de Ronaldo, Roberto Carlos, Baptista y Robinho-, limpian las botas de un compañero o  desenfundan sus invisibles pistolas.

Mejor parecen las expresiones que significan respeto por un club de fútbol o un compañero o, simplemente, un sentimiento personal, como besarse el escudo de una camiseta, ponerse la mano en el pecho, balancear los brazos meciendo a un bebé imaginario o apuntar al cielo con el dedo índice.

También se dan celebraciones cuyo significado sólo conoce el jugador de fútbol. Hace poco, el español Gerard Piqué volvió a sobresalir con su equipo, el FC Barcelona, y para celebrar su gol marcado ante el equipo Shakhtar Donetsk, de Ucrania,  durante el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, cruzó los brazos y, con ambas manos, hizo el número dos.

Hubo quienes pensaron que su gol iba dedicado a su compañero Abidal, recientemente operado de un tumor en el hígado y que siempre lleva el dorsal 22 en su camiseta. Sin embargo, también existe quien lo relaciona con su pareja, la cantante colombiana Shakira: ella nació un 2 de febrero (segundo mes del año). Además, la onomástica de la artista coincide con la del futbolista.

En estos casos sólo existe una fuente que puede aclarar el significado: el propio jugador. Quizás pronto nos los desvele en el twiter o en alguna de las redes sociales donde suele mostrar sus fotos más íntimas.



DESTACADOS

* Cuando marcó un gol en la Champions League el futbolista del Barcelona,  Gerard Piqué, e hizo el gesto de mostrar dos dedos cruzados con cada mano, hubo quien pensó se lo dedicaba a su compañero Abidal,  que siempre lleva el dorsal 22 en su camiseta. Sin embargo, algunos lo relacionan con su pareja, la cantante colombiana Shakira, que  nació un 2 de febrero (segundo mes del año).

* Más o menos reivindicativos hacia ellos mismos o relativos a una circunstancia personal del jugador de fútbol, se inscriben gestos como el del camerunés Eto'o, simulando a un mono, para criticar las actitudes racistas de los aficionados de algunos estadios.

* Algunos muestran sus habilidades gimnásticas, como el salto de potro o alguna acrobacia. Por ejemplo, el nigeriano Julius Aghahowa, cada vez que marca hace siete "flick flack", seguidos por un salto mortal hacia atrás.

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