Koji Takanohana nuevo miembro del grupo que rige el sumo
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Koji Takanohana, sumo
Tokio, Japón.- El ex gran campeón Koji Takanohana fue elegido hoy miembro del reducido grupo que gobierna el deporte del sumo en Japón con promesas reformistas para revolucionar esta inmovilista práctica, salpicada por escándalos en los últimos años.
El exclusivo grupo de diez directores que decide la evolución de esta milenaria lucha con un halo sagrado tendrá que dar la bienvenida a un reformador a la asociación de sumo, que por primera vez en ocho años ha permitido una incorporación por votación.
El ex luchador de 37 años ha conseguido el apoyo de facciones y jefes de establos (herméticas casas de entrenamiento) que quieren modernizar esta práctica manchada por escándalos de drogas, maltratos y vida disipada de algunos de sus ídolos.
Desde que Takanohana anunció su intención de formar parte de esta asociación, dominada por grupos de veteranos, el cruce de críticas ha llegado casi al nivel de los escándalos de sus grandes estrellas, como la afición del "yokozuna" (gran campeón) Asashoryu, de 29 años, por las fiestas, el alcohol y las mujeres.
Ese luchador de origen mongol, primera figura de este deporte, está siendo investigado por dar una paliza a un hombre, muchos creen que su entrenador, de madrugada a la salida de un local nocturno en el centro de Tokio, durante la celebración del torneo de Año Nuevo, en el que se proclamó vencedor recientemente.
Además, en los últimos años ha habido varias denuncias por posesión de drogas en establos, a lo que se añadió la muerte de un joven pupilo a manos de su entrenador, lo que originó un debate sobre las técnicas que esconden las puertas de los centros de entrenamiento, vetados a los desconocidos.
Takanohana, uno de los luchadores más populares de Japón en los años 90, ha desafiado a los puristas de este deporte con la promesa de hacerlo más transparente y extender su práctica en todo el país y eventualmente en todo el mundo, donde poco a poco adquiere popularidad.
La lucha de poder y las intrigas entre los que quieren que un deporte que enfrenta a contendientes de más de 150 kilos de peso se mantenga como hasta ahora y los que apuestan por la reforma no ha hecho más que comenzar con la llegada de un nuevo miembro a la junta de la asociación del sumo.
Las propuestas de Takanohana quieren poner freno a los desmanes de un deporte que destacaba por su disciplina y que genera en Japón grandes cantidades de dinero en ingresos por torneos y publicidad protagonizada por mediáticos luchadores.
Los establos, algo similar a clubes de sumo, están divididos sobre la posibilidad de que los jóvenes inicien una revolución que ha comenzado con la promesa de subir los sueldos de los trabajadores que se encargan de preparar esta lucha ritual.
Takanohana quiere aumentar el salario de los "tokoyama", peluqueros que preparan al luchador con sus tradicionales tocados, o los "yobidashi", que anuncian la llegada del contendiente al dohyo (arena) a la apasionada audiencia.
Con 200.000 yenes (1.596 euros) mensuales algunos de estos personajes esenciales en el rito del combate de sumo han declarado que apenas pueden mantener a sus familias.
Esto contrasta con los millonarios ingresos de los directores de establos o de las federaciones que además disfrutan de una opaca financiación y reparto de beneficios.
Los jóvenes jefes de establo quieren poner fin a la influencia de los veteranos que se han beneficiado de este esquema para que la práctica del sumo se popularice en todo el mundo gracias a la influencia de los luchadores extranjeros, cada vez más presentes.
El "yokozuna" de Mongolia Hakuho es favorable a que el sumo se convierta en disciplina olímpica y se permita su práctica en otras partes del mundo, algo que ya sucede debido a la popularidad de luchadores como el búlgaro Kotooshu, el primer europeo que ganó la Copa del Emperador.