Carlo Janka, el futuro del esquí alpino
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Whistler, Canadá.- La sangre del suizo Carlo Janka parece tan fría como la nieve por la que se desliza. La tranquilidad con la que el esquiador asumió su condición de campeón olímpico en slalom gigante asusta, parece nacer de su certeza de que será uno de los grandes.
Campeón del mundo de slalom gigante hace un año en Val d`Isere, el martes repitió en los Juegos Olímpicos de Vancouver. A los 23 años tiene ya dos grandes coronas, es segundo en la general de la Copa del Mundo y ya cuenta con triunfos en tres disciplinas.
"Hubiera preferido ganar en descenso, que es la prueba reina y cuando uno gana el descenso es más respetado", dijo inconformista Janka, bronce en la disciplina de máxima velocidad en el Mundial de 2009 y ganador en la prestigiosa pista de Wengen delante de 30.000 compatriotas.
Nada hace perder los nervios al suizo, al que llaman "Iceman".
"Es increíble cómo esquía. Su técnica es la mejor", dijo sobre Janka el director técnico del equipo alemán de esquí alpino, Wolfgang Maier, tras los triunfos del suizo en tres días consecutivos en supercombinada, descenso y slalom gigante en diciembre en Beaver Creek.
El diario suizo "Blick" tituló exaltado entonces: "Janka es ahora un gigante".
Hasta el noruego Aksel Lund Svindal, tercero hoy, se inclinó ante el "rey Carlo" ("Blick").
Con sus tres triunfos en tres días en Colorado, logró algo sólo al alcance de grandes ases del esquí. En 1999 la estrella austriaca Hermann Maier, su ídolo desde Nagano 1998, ganó tres pruebas en la exigente pista estadounidense, pero el ya retirado esquiador necesitó para ello cinco días.
El último en celebrar tres primeros puestos en tres días y en diferentes disciplinas fue Marc Girardelli en 1989. Sin embargo, al luxemburgués le bastó una cuarta plaza en slalom para ganar la combinada en Wengen (Suiza).
En 1994, fue el italiano Alberto Tomba el más rápido durante tres días en Lech y Alta Badia. El campeón olímpico francés Jean-Claude Killy triunfó en 1967 tres veces en tres días en las pistas estadounidenses de Franconia.
Janka aún está lejos de esos ídolos, pero está siguiendo su camino, como lo demuestran el oro y bronce en Val d`Isere y la medalla dorada del martes en sus primeros Juegos.
Hace apenas dos años logró su primer puesto en el "top ten" en una prueba de la Copa del Mundo y la primera de sus hasta ahora seis victorias la conquistó hace un año.
"Ha evolucionado mucho en los dos últimos años", asegura el entrenador del equipo suizo, Martin Rufener.
El talento de Janka no se le adivinaba cuando era más joven. En la Copa de Europa nunca ganó y en los Mundiales junior lo máximo que logró fue un tercer puesto hace cuatro años.
El éxito le ha llegado de golpe y a diferencia de muchos, él lo ha sabido digerir gracias a esa calma estoica que demuestra tanto cuando gana como cuando pierde.
Fue undécimo en descenso, octavo en supergigante y cuarto en la supercombinada. "Sabía que era mi última oportunidad de medalla", dijo sobre el slalom gigante del martes. No perdió los nervios, continuó con su progresión en Whistler y aprovechó el último cartucho.
Su próxima meta es arrebatar la Copa del Mundo al austriaco Benjamin Raich.