Vital en todos sentidos
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No todo está perdido. De hecho, el encuentro de hoy ante el Atlas tiene una gran importancia para el Cruz Azul.
Eso explica la seriedad que reflejan los rostros celestes cuando hay que hablar sobre la confrontación ante los Rojinegros. Más allá de que La Máquina sabe que no podrá evitar la reclasificación y los tapatíos están eliminados, los pupilos de Sergio Markarián buscarán -al menos- tener la ventaja que da recibir el duelo de vuelta en la ronda previa a los cuartos de final y que el empate global les da el boleto a la siguiente fase, lo que amarrarán si vencen a sus rivales de esta tarde.
"Estadísticamente, es así. Una victoria nos pone en un lugar para ser locales en el segundo partido", dice el director técnico de los Cementeros. "Por eso, cobra importancia el partido de mañana (hoy)".
"Tenemos que ganar por el honor y para tener una pequeña ventaja deportiva", agrega.
Además de saldar una de las muchas cuentas pendientes que tienen con su afición.
El Cruz Azul sólo ha ganado en una de sus más recientes cinco presentaciones ante su público. Ha cosechado cinco de los últimos 15 puntos disputados en el estadio Azul, por lo que debe una actuación convincente en casa.
"Ni hablar, tenemos que ganar por la gente", acepta Markarián.
Sobre todo porque, durante los más recientes años, el Azul fue un búnker para quienes lo visitaron.
La mayoría de las mejores demostraciones de La Máquina se dieron como local, buena parte de su fuerza radicaba en lo que lograba en casa, algo que sus integrantes desean recuperar.
Y es que, en teoría, cerrar en casa cualquier eliminatoria siempre representa cierta tranquilidad.
"Estamos buscando ganar el partido de mañana (hoy), porque eso nos asegura cerrar acá y va a ser importante, pero hay que salir con toda la decisión de ganar para poder tener esa ventaja", aconseja César Villaluz.
Decisión que no debe ser malentendida.
Para cualquiera que pertenece al actual plantel cruzazulino resulta imposible negar la presión acumulada durante casi una década, pero la clave -según su estratega- es saberse despojar de ésta antes del silbatazo inicial de cada partido.
"Veo al equipo muy maduro en ese sentido, capaz de sobrellevar presiones", afirma el uruguayo. "No descarto que, en alguna situación de partido o de desventaja, pueda aparecer eso, pero -cuando empieza el juego- nos olvidamos de todo y tratamos de hacer lo mejor siempre".
Porque, a final de cuentas, todos comprenden lo que significa pertenecer a un equipo de la envergadura del Cruz Azul.
"A veces, es bueno que haya preocupaciones especiales", apunta. "Me parece que se es más profesional, serio, se adquiere un compromiso mayor".
Como el que los celestes tendrán a partir de la próxima semana, ya que "la hora de la verdad para nosotros va a empezar en el repechaje...".