El pasto del nuevo Highmark Stadium se rompe y enciende las alarmas en Buffalo
COMPARTIR
TEMAS
Localizaciones
Personajes
Organizaciones
El inmueble tuvo su primer partido de pretemporada y dejó imágenes inesperadas: un fuerte golpe arrancó un pedazo de césped y obligó a los propios jugadores a ayudar con las reparaciones
Sumario: El nuevo estadio de los Buffalo Bills, con un costo superior a 2,100 millones de dólares, tuvo su primer partido de pretemporada y dejó imágenes inesperadas: un fuerte golpe arrancó un pedazo de césped y obligó a los propios jugadores a ayudar con las reparaciones.
El nuevo Highmark Stadium, la casa de los Buffalo Bills que requirió una inversión superior a 2,100 millones de dólares, tuvo un estreno futbolístico exitoso en cuanto al resultado, pero dejó una preocupación debajo de los pies de los jugadores: el estado de su flamante campo de césped natural.
Los Bills derrotaron 29-14 a los Carolina Panthers en el primer partido de pretemporada disputado en el nuevo inmueble, inaugurado oficialmente en junio. Sin embargo, una jugada durante el encuentro provocó que un considerable pedazo de césped se desprendiera del terreno.
En el cierre del primer cuarto, el quarterback Kyle Allen escapó hacia la banda izquierda y recibió una tacleada de Chau Smith-Wade. El impacto contra el suelo provocó que se levantara una porción de pasto, tierra y raíces, en una imagen que rápidamente llamó la atención de los asistentes.
La situación llevó incluso a algunos jugadores de Buffalo a convertirse momentáneamente en trabajadores de mantenimiento. Josh Allen, DJ Moore, Dion Dawkins y Spencer Brown ayudaron a recoger el césped desprendido y colocarlo nuevamente en su sitio.
El episodio no fue el único indicio de que el terreno todavía necesita ajustes. Durante la jornada también se detectaron distintas zonas con irregularidades y áreas que requirieron atención del personal encargado del campo.
Antes del partido, Dalton Kincaid pidió que revisaran un bache que consideraba preocupante, mientras Terrel Bernard permaneció cerca de la zona durante los trabajos de reparación.
La percepción del terreno, sin embargo, no fue uniforme entre los jugadores. Algunos consideraron que había sectores demasiado blandos, mientras que James Cook calificó el campo como “liso” y no reportó dificultades para desplazarse durante sus cinco acarreos y 21 yardas.
También hubo intervenciones durante el encuentro. Los oficiales detuvieron momentáneamente la acción para permitir que se compactara tierra suelta en una zona del campo. Conforme avanzaron los minutos aparecieron más áreas desgastadas y pequeños desniveles.
Incluso el long snapper Reid Ferguson tuvo que pisar y compactar una zona irregular antes de ejecutar un punto extra, una imagen que evidenció el trabajo que todavía requiere la superficie.
UN CAMPO DE ÚLTIMA GENERACIÓN QUE CEDE
La situación resulta llamativa porque el terreno del Highmark Stadium fue diseñado precisamente para enfrentar las condiciones climáticas extremas de Buffalo.
Los Bills apostaron por Kentucky bluegrass cultivado en Tuckahoe Turf Farms, en Nueva Jersey. Debajo de la superficie se encuentra un sistema de calefacción que ayuda a evitar que el campo se congele, además de sistemas de ventilación, tecnología sub-air y luces especiales para favorecer el crecimiento del césped durante todo el año.
La instalación del césped natural se realizó en octubre de 2025, como parte de los trabajos finales de construcción del estadio. El inmueble cuenta además con un anillo exterior de césped artificial para proteger las zonas de mayor tránsito alrededor del terreno de juego.
El nuevo estadio tiene capacidad para 60,108 espectadores y su costo final se situó ligeramente por encima de 2,100 millones de dólares, de acuerdo con los Buffalo Bills.
El partido ante Carolina marcó el primer encuentro de pretemporada en el inmueble, después de que los Bills realizaran previamente entrenamientos abiertos y el evento “Return of the Blue & Red”.
EL REGRESO AL CÉSPED NATURAL
La elección de una superficie natural también representa un cambio importante para Buffalo. Los Bills habían utilizado césped artificial durante décadas y ahora regresaron al pasto natural, una decisión que la organización considera beneficiosa para los jugadores.
El gerente general Brandon Beane había defendido previamente la decisión de utilizar tecnología para mantener el terreno en condiciones adecuadas pese al frío y la nieve característicos de la región.
El estreno, sin embargo, mostró que la tecnología tendrá que convivir con un proceso natural de adaptación del terreno. Que un pedazo de césped se desprenda después de una tacleada no significa por sí mismo que el campo sea inservible, pero sí representa una señal que el equipo deberá vigilar durante las próximas semanas.
Los Bills todavía tienen tiempo antes de disputar su primer partido de temporada regular en casa, programado para el 17 de septiembre ante los Detroit Lions.
Por ahora, el nuevo Highmark Stadium ya vivió su primera prueba de fuego. El marcador fue favorable para Buffalo, pero el césped también dejó claro que un estadio de más de 2,100 millones de dólares todavía tiene trabajo por hacer antes de estar completamente listo para una temporada completa de la NFL.