A 30 años del campeonato: los Dinosaurios vuelven a reunirse para recordar la historia que cambió el deporte en Saltillo
Tres décadas después de conquistar el campeonato nacional de 1996, exjugadores, entrenadores y colaboradores se reunieron para recordar la historia de un equipo que marcó una época en el futbol americano y dejó uno de los capítulos más importantes del deporte coahuilense
Tres décadas después de conquistar un título que marcó un antes y un después en la historia deportiva de Saltillo, los integrantes de los desaparecidos Dinosaurios de Saltillo volvieron a encontrarse para recordar una de las páginas más importantes del futbol americano en Coahuila.
El aniversario número 30 del equipo campeón nacional fue celebrado con un desayuno de convivencia en el que participaron exjugadores, entrenadores, directivos y colaboradores que formaron parte de aquella organización que en 1996 logró el primer campeonato profesional de alcance nacional para la capital coahuilense.
La reunión estuvo cargada de anécdotas, reencuentros y recuerdos de un proyecto que nació a mediados de la década de los noventa gracias a la iniciativa de Carlos Ayala Espinosa y al respaldo de Cayetano Garza, quienes impulsaron la creación de una escuadra capaz de reunir al mejor talento del norte del país.
Entre los asistentes estuvieron Jorge Melo, Jesús Segovia, Hervey Uribe, Ramón Barajas, Jorge Escandón, Alfonso Zamora, Ramón Rocamontes, Julio César Martel, el coach Francisco Cárdenas y el médico Gerardo López Mejía, quienes compartieron experiencias sobre aquella campaña que terminó con el campeonato de la Liga Nacional de Futbol Americano.
Un proyecto que reunió a las figuras del norte
La historia de Dinosaurios comenzó formalmente en 1995 cuando Víctor Manuel Pérez Ocampo, conocido como “Heisman”, desempeñó un papel clave en la organización del equipo. A través de invitaciones enviadas a Saltillo y Monterrey, se logró reunir a jugadores provenientes de instituciones históricas como Lobos de la Universidad Autónoma de Coahuila, Burros Pardos del Instituto Tecnológico de Saltillo, Buitres de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, Auténticos Tigres de la UANL y Borregos Salvajes del Tec de Monterrey.
Más de 200 jugadores participaron en las pruebas iniciales para integrar una plantilla que terminaría siendo dirigida por Frank González, considerado entonces uno de los entrenadores más exitosos del futbol americano mexicano.
El cuerpo técnico también reunió experiencia de distintas instituciones. Participaron entrenadores vinculados a Borregos Monterrey, Auténticos Tigres, Lobos de la UAdeC, Burros Pardos y Buitres, conformando un grupo de trabajo que logró consolidar una escuadra competitiva en muy poco tiempo.
El recuerdo de quienes hicieron historia
Durante el encuentro, el ex tackle defensivo Julio César Martel recordó la experiencia de llegar desde Monterrey para reforzar al equipo saltillense y formar parte de una plantilla integrada por jugadores de distintas generaciones.
“Fue una experiencia muy bonita. Coincidimos jugadores de Tigres, Borregos y gente de Saltillo. Se logró una combinación que difícilmente se volvió a repetir”, comentó.
Martel consideró que la historia de Dinosaurios pudo haber sido todavía más extensa si la liga hubiera mantenido su continuidad durante más años.
“Yo creo que hubiéramos tenido más historia y más campeonatos. Había mucho talento y una gran base de jugadores”, señaló.
También destacó el significado que tuvo para futbolistas regiomontanos representar a Saltillo y contribuir a la obtención de un campeonato que permanece en la memoria de la afición.
“Es un honor haber jugado para Saltillo y haber aportado ese campeonato para la ciudad. Fue el primer título de nivel profesional para la región y eso siempre tendrá un significado especial”, expresó.
Más que un campeonato
Para Jorge Melo Valenzuela, esquinero defensivo de aquel equipo, el reencuentro permitió confirmar que el legado de Dinosaurios trascendió los resultados deportivos.
El exjugador destacó que la convivencia entre compañeros después de 30 años refleja los valores que dejó el futbol americano en sus vidas.
“Afortunadamente tuvimos un gran equipo, grandes entrenadores y grandes jugadores. Vernos 30 años después, seguir siendo amigos y saber que todos construyeron carreras profesionales habla de lo que deja este deporte”, comentó.
Melo resaltó que el futbol americano fomenta el trabajo en equipo, la disciplina y la formación académica, aspectos que marcaron a muchos integrantes de aquella generación.
“Ver a nuestros compañeros después de tantos años es muy satisfactorio. El futbol americano siempre deja cosas buenas”, agregó.
Un legado que permanece
Aunque la franquicia desapareció con el paso de los años, la huella de Dinosaurios sigue presente en la identidad deportiva de Saltillo. Muchos aficionados consideran que aquel proyecto abrió camino para el crecimiento del futbol americano profesional en la región y fortaleció una cultura deportiva que continúa vigente.
Durante la celebración se entregaron chamarras conmemorativas elaboradas por los propios exjugadores para recordar la conquista conseguida en 1996 y honrar a quienes ya no están presentes, como Carlos Ayala Espinosa, Cayetano Garza, Carlos “El Yeti” Torres, Jorge Castro Medina y Agustín García.
Treinta años después de aquella aventura deportiva, los campeones volvieron a reunirse para comprobar que el tiempo ha pasado, pero que el orgullo de haber formado parte de los Dinosaurios de Saltillo permanece intacto. Para quienes vistieron esos colores, el campeonato sigue siendo mucho más que un trofeo: es una historia compartida que continúa viva en la memoria de la ciudad.