Muchas viviendas... pero sin orden o estrategia
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Desarrollos, lejos de centros urbanos, sin servicios públicos y con problemas de inseguridad.
La política expansiva de vivienda de esta administración acabó por generar nuevos problema para las ciudades y sus habitantes, pues la mayor parte de los nuevos desarrollos habitacionales se construyeron lejos de los centros urbanos, aislados de servicios y centros de empleo, con pocos espacios públicos de convivencia, áreas verdes y detonó la inseguridad.
De acuerdo con especialistas, funcionarios del gobierno federal y empresarios de la industria de la construcción, si bien entre 2007 y 2012, 7 millones de familias tuvieron acceso a un crédito de vivienda, la construcción masiva se autorizó sin instrumentos de control que garantizarán el ordenamiento y eficiencia de las ciudades.
El director general de Urbi (una de las empresas desarrolladoras más importantes del país), Juan Ignacio Barragán Villarreal, reconoció que "como consecuencia se ha deteriorado el tejido social en las nuevas áreas habitacionales; se ha encarecido la ciudad, tanto para usuarios como para autoridades; y se han incrementado los problemas urbanos, principalmente en materia de movilidad".
Durante su participación en la Reunión Nacional de Vivienda y Desarrollo Urbano, el pasado 22 de noviembre, comentó que de acuerdo con el censo 2010, "en las zonas alejadas, existen fraccionamientos con niveles de abandono de vivienda que oscila entre el 20% y 70%". Citó como ejemplo el caso de Monterrey.
Dijo que hace 20 años pocos municipios contaban con un Plan de Desarrollo Urbano.
En la actualidad la mayoría de los municipios de más de 100 mil habitantes cuenta con un Plan, aunque, no siempre aprobado, decretado y publicado, sin contar con el problema que genera que cada administración municipal quiere hacer uno nuevo, no siempre congruente con el anterior.
El empresario indicó que desafortunadamente los planes no se perfeccionan, sino que frecuentemente replantean la visión del desarrollo, sin justificación necesaria, lo cual hace el proceso lento y caro para el municipio, además de provocar incertidumbre para los inversionistas privados, pues en ocasiones se entra en conflicto con respecto a derechos adquiridos.
Las debilidades
Sara Topelson, subsecretaria de Desarrollo Urbano y Ordenacion del Territorio de Sedesol, considero también que la política de vivienda de la administración que concluye tuvo resultado alentadores, pero mostró debilidades que generaron otros problemas como el crecimiento de la mancha urbana, dada la escasa evaluación de las consecuencias de autorizaciones de urbanización y expansión; falta de contención de la mancha urbana; escasez de vivienda accesible; uso único del suelo (exclusivamente vivienda); asentamientos irregulares en zonas no aptas para el desarrollo urbano o zonas de riesgo.
Además, autorización de desarrollos habitacionales cada vez más alejados de las zonas urbanas; y, escasa conectividad y transporte público.
Gabriela Alarcón Esteva, directora de Investigación de Desarrollo Urbano del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), aseguro en el mismo evento, que el auge de la construcción de la última década ha permitido que millones de familias tenga acceso a una vivienda, lo que provocó que las ciudades se expandan lejos de los centros urbanos, dando paso al "grave deterioro en la calidad de vida y productividad de los ciudadanos", destacó.
"Muchas viviendas de estas viviendas se construyeron en la periferia de las ciudades porque ahí se combinan tanto facilidad como rentabilidad para los desarrolladores para atender a la población con escasos ingresos. Sin embargo, estas nuevas comunidades con frecuencia no tienen acceso a empleos o servicios cercanos ni están integradas en la red local de movilidad. Por lo tanto, sus habitantes enfrentan serios obstáculos para transportarse, teniendo que destinar buena parte de su ingreso a ese concepto".
El Valle de México en 1980 tenía una población de 14 millones 473 mil 24 habitantes en una superficie de 51 mil 908 hectáreas.
Para 2009, la población creció a 19 millones 981 mil 801 y la superficie habitable a 182 mil 409 hectáreas, es decir, mientras que la población aumento 38% en esos 29 años, la superficie habitable creció 251%, explicó.
Para la especialista, Ciudad Juárez es otro ejemplo de esta distorsión, pues el crecimiento de su población entre 1980 y 2009 fue del 70% mientras que la mancha urbana aumento 497%, es decir, 7 veces más que su población.
El problema, indicó es que con el crecimiento de la mancha urbana se multiplican costos de infraestructura y operación de los servicios públicos; aumentan necesidades de transporte aunque el sistema de transporte privilegia el automóvil, sin considerar el problema de inseguridad.
En el Indice de Competitividad Municipal en Materia de Vivienda 2011, Alarcón Esteva había señalado que muchos de los municipios donde se ha otorgado el mayor número de créditos hipotecarios en años recientes mostraron síntomas de no haber estado preparados para recibir tantos créditos para vivienda, porque ello se tradujo en la agravación de problemas urbanos (desde el agua hasta la movilidad, pasando por la seguridad pública) como en una alta tasa de viviendas abandonadas
Por ejemplo, en Tlajomulco de Zúñiga 34% de las viviendas están deshabitadas, mientras que en Ciudad Juárez la cifra es 24% y en Tijuana 20%.
Dijo que actualmente hay ciudades que ya rebasan límites territoriales de municipios, como el de Zona Metropolitana de Guadalajara que se ha extendido en 8 municipios vecinos.
De hecho, aseguró que actualmente, 55% de la población vive en 51 ciudades de 2 o más municipios, pero el problema es que "no se coordinan entre sí".
Dijo que sólo 20% de los municipios se coordinan con otros por actividades. De esos, 35% comparten planeación urbana; 20% trámites de regulación; 20% servicios públicos (agua y residuos); 21% seguridad; 13% transporte; y, 19% finanzas públicas, lo cual genera graves debilidades institucionales, porque sus autoridades están poco preparadas y por la alta rotación de funcionarios.
El director general de la Comisión Estatal de Vivienda, Suelo e Infraestructura del estado de Chihuahua, Ricardo Yáñez Herrera dijo que esta entidad es un claro ejemplo del resultado de la política que vivienda que se instauró en los últimos seis años.
En el estado de Chihuahua se han identificado más de 49 mil viviendas en estado de abandono o desocupadas, de las cuales más de la mitad no se encuentran en condiciones de ser habitadas.
En general, añadió el funcionario de Chihuahua, las viviendas identificadas se ubican en zonas con un alto grado de degradación urbana y social, lo que se refleja en un alto grado de desabasto de servicios y de inseguridad pública, con el consecuente fenómeno de la vandalización.