Basilea III: Los bancos tienen que salvarse a sí mismos
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El objetivo de la ampliación del capital es que en caso de una crisis, los bancos puedan sobrevivir por sus propios medios
Basilea, Suiza.- Una de las principales lecciones de la quiebra del banco Lehman fue que las entidades tienen que ampliar sus reservas de capital como medida de seguridad si quieren asumir altos riesgos. Ese aprendizaje se tradujo en una regulación más estricta, conocida como Basilea III, que no gusta a todos.
El objetivo de la ampliación del capital es que en caso de una crisis, los bancos puedan sobrevivir por sus propios medios, según el acuerdo al que llegaron los jefes de bancos centrales y autoridades de los 27 países miembros del Comité de Basilea de Supervisión Bancaria.
La nueva regulación tendrá que ir imponiéndose entre 2013 y 2019, para evitar casos como el de la quiebra de Lehman, que hizo temblar todo el sistema financiero mundial y obligó a los Estados a intervenir con sumas millonarias para salvar entidades. El nuevo convenio deberá ser aprobado sin embargo aún por los jefes de Estado y de gobierno de las 20 principales economías del mundo (G20) en su encuentro en noviembre en Corea del Sur.
Las nuevas reglas se aplicarán en forma escalonada para evitar que sean un duro golpe para los bancos, al elevar el mínimo de capital del actual 2.0 al 4.5 por ciento, a lo que se suma un colchón adicional del 2.5 por ciento para períodos de crisis. También se endureció la conformación del mismo, es decir qué puede contar como capital base. La aplicación escalonada busca evitar una escasez de crédito, que es lo que temen los críticos del acuerdo.
"Las exigencias de capital son un paso central para mantener en el futuro el control sobre los bancos y evitar crisis financieras", comentó a Dirk Schiereck, profesor de financiación empresarial en la universidad TU de Darmstadt. "Las regulaciones aprobadas el domingo son una buena señal porque las autoridades de los principales países industrializados se pusieron de acuerdo rápido en las nuevas reglas", subrayó.
Schiereck no cree que los líderes del G20 vayan a cuestionar lo acordado en su reunión de noviembre.
"Las consecuencias para el sector bancario serán amplias", porque las entidades más pequeñas tendrán que hacer grandes esfuerzos. Por eso Schiereck cree que el sector se restructurará.
"Los fuertes se harán aún más fuertes y los débiles aún más débiles", consideró, lo que dará paso a nuevas fusiones, que considera positivas, sobre todo en el mundo de las cajas de ahorro.
Un buen ejemplo de esta tendencia fue el anuncio, simultáneo al de Basilea III, de la compra del Postbank, propiedad hasta ahora de la empresa de correos Deutsche Post, por parte del Deutsche Bank, mediante una ampliación de capital.
"El momento elegido fue brillante -según el experto-. De este modo el mayor banco alemán se asegura cumplir ya con los mínimos de regulación, mientras que otras instituciones aún tendrán que recuperar terreno".