Para no empeñar el alma
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No es la mejor opción, pero la rapidez para acceder a un préstamo sin la necesidad de contar con historial crediticio o la restricción de aparecer en el buró de crédito hacen de las casas de empeño una atractiva alternativa para hacer frente a la cuesta de enero.
Sin embargo, podría resultarle caro si no verifica la fiabilidad de los prestadores de estos servicios que, de ser empresas fantasma, no sólo le cobrarían altas cuotas por el préstamo, sino que podrían desaparecer cuando menos se lo espere junto a sus joyas o vehículo empeñados.
Carlos Gómez Alvarez Tostado, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Casas de Empeño (Anace), recomienda acudir a instituciones serias cuando se presente la necesidad de obtener un préstamo prendario.
En entrevista, indica que en el mercado existen alrededor de tres mil casas de empeño, aunque sólo dos mil de ellas pueden considerarse seguras.
A la Anace, de acuerdo con Gómez Alvarez, pertenecen 17 de las más de 250 firmas que operan en el mercado, por lo que en México hay una sucursal por cada 30 mil habitantes, aunque esta cifra pasaría a poco más de 13 mil habitantes por unidad si sólo se tomaran en cuenta los 40 millones de mexicanos que no tienen acceso al sistema financiero formal y son susceptibles de acudir a estos servicios.
Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Servicios Financieros (Condusef), estas empresas cobran una tasa entre el 30% y 160% de interés simple anual, mientras que las instituciones bancarias aplican réditos entre 25% y 45% al año en préstamos de nómina.
Debido a que las casas de empeño no son entidades reguladas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) o la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la operación de estas instituciones sólo es supervisada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
En mayo del año pasado, se realizaron modificaciones al artículo 65 de la Ley Federal de Protección al Consumidor donde se obliga a las casas de empeño a registrar sus contratos de adhesión ante esta dependencia.
Además, en noviembre pasado se aprobó una Norma Oficial Mexicana (NOM) que establece, entre otras disposiciones, hacer públicos el Costo Total Anual (CAT) para una mayor transparencia de los servicios hacia los usuarios.
En este sentido, Gómez Alvarez comentó que las empresas que integran la Anece acordaron difundir además el interés semanal, quincenal y mensual de los préstamos que cobran para que la información sea más clara para los pignorantes.
Con excepción del Nacional Monte de Piedad, la Fundación Rafael Dondé y Montepío Luz Saviñón por su carácter no lucrativo, el resto de casas de empeño se rigen también por el Código de Comercio.
Efectivo en minutos
Para que el pignorante, persona que solicita un crédito, pueda tramitar un préstamo, debe primero presentar una prenda, en la mayoría de los casos bienes muebles como relojes y alhajas, vehículos o piezas de arte para que un especialista determine el valor del objeto y monto del préstamo.
En algunos casos, los títulos de propiedad de casas y terrenos también pueden ser sujetos de préstamo, como el caso del Nacional Monte de Piedad que tieneuna tolerancia de tres años en los préstamos hipotecarios. Aquí el interés es variable y se calcula con base en la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) vigente a la fecha del contrato, y alcanza un monto de hasta 25% del inmueble sin superar los 300 mil pesos.
El valuador determinará la autenticidad del bien y su precio comercial para ofrecer cierta cantidad en efectivo.
El monto del financiamiento varía, según la institución que se trate, entre 50 y 80% del valor comercial del objeto, de acuerdo con un reporte de la Condusef.
Si el pignorante acepta el monto, el valuador toma los datos del cliente y firman el contrato a un determinado plazo y tasa de interés.
El comprobante de préstamo se le denomina boleta de empeño y es el único documento que hace válido el contrato. Las condiciones de refrendo y, en su caso, de comercialización también se sujetan a las disposiciones de cada casa de empeño.
Según la Condusef, el Nacional Monte de Piedad ofrece préstamos con una tasa de interés de 4% mensual, en tanto que Montepío Luz Saviñón y la Fundación Rafael Dondé de 5.9% y 9%, de manera respectiva.
Los contratos pueden pactarse a una semana o hasta cuatro meses, según la empresa, y los días de gracia antes de que las prendas salgan a remate van desde siete días hasta un mes.
Dependiendo del establecimiento que se trate, los préstamos se otorgan desde los 30 pesos y pueden alcanzar los 300 mil pesos.
En el caso de la casa de empeño privada Monte Palma, los plazos van de una semana hasta tres meses y los préstamos de 50 pesos a 50 mil pesos, sólo a cambio de alhajas.
Como no existe un reglamento único, los refrendos pueden limitarse a cierto número de veces, aunque por lo general son indefinidos siempre que se paguen los intereses.
Por ejemplo, puede observarse que Montepío Luz Saviñón restringe a ocho veces el refrendo por relojes y a dos el de productos varios.
Si se pretende desempeñar una prenda, basta con que se liquide el monto total del préstamo y, en su caso, de los intereses acumulados.
Cumplido el tiempo de gracia para recuperar la prenda y al no liquidar el préstamo, ésta pasa al área de remates.
Las casas de empeño elaboran catálogos para los remates y una vez consumadas las ventas, el pignorante tiene derecho al cobro de demasías.