Mini One Cooper S Cabrio, para tocar el cielo

Dinero
/ 11 junio 2016

Aunque la expresión tocar el cielo lo que refleja claramente es un sueño, con el nuevo Mini One Cooper S Cabrio esa sensación se puede llegar a experimentar.

En este pequeño deportivo de 3,85 metros de largo y 192 CV se puede ir a donde se quiera y con la intensidad y la rapidez que uno desee.

El nuevo Mini One Cooper S protagonista de esta prueba dinámica corresponde a la segunda generación (desde el relanzamiento de la marca en 2001 por BMW), que ha aprovechado el fabricante británico para incrementarle las proporciones.

En comparación con el modelo anterior, ahora es 98 milímetros más largo, 44 milímetros más ancho y un milímetro más alto.

La distancia entre ejes también ha crecido en 28 milímetros, lo que se traduce en que el ancho de la vía delantera aumenta en 42 milímetros) y la trasera en 34 milímetros.

También ha ganado espacio el maletero, ya que ofrece un 25 % más, hasta los 215 litros con la capota cerrada, porque cuando está abierta se reduce el espacio para las maletas hasta los 160 litros.

Otra novedad importante para los amantes de la conducción a cielo abierto es que la capota de tela se pliega de forma completamente eléctrica en 18 segundos. La operación se puede hacer con el vehículo en marcha siempre y cuando no se superen los 30 km/h.

Como en el modelo al que sustituye, se puede plegar parte de la capota hasta la mitad del vehículo o se puede retirar entera, con lo que el placer a cielo abierto es aún mayor.

En el caso de que se opte por la apertura de techo corredizo, el espacio que se logra es de 40 centímetros y se puede hacer a cualquier velocidad.

La capota textil ha sido desarrollada especialmente para la nueva generación. Tiene un varillaje cubierto y la luneta incorpora hilos calefactables.

El aislamiento acústico se ha incrementado, especialmente en la zona delantera, de modo que en marcha los ruidos aerodinámicos llegan más al conductor desde las ventanillas traseras que de la zona más cercana a la cabeza.

Dentro del programa de individualización ofrecido por Mini se puede elegir la capota con la bandera Union Jack combinando los colores negro y gris.

A pesar del aumento del tallaje, el Mini sigue siendo un vehículo contenido en medidas, que sigue apostando por ofrecer una conducción cercana a la de un kart.

Para ello el asiento está más próximo al asfalto y la distancia entre ejes y el ancho de vías es mayor que en otros vehículos.

Al comportamiento dinámico del Mini Cabrio pocas pegas se le pueden poner, solo si se le somete a fuertes tensiones en curva se aprecia como el chasis se retuerce mínimamente.

Un chasis bien afinado y una dirección que transmite perfectamente lo que sucede bajo la carrocería son otras de sus principales características.

La amortiguación, frente a lo que se espera en este tipo de pequeños deportivos, no peca de dura, lo que es de agradecer en la utilización diaria y cuando se transita por carreteras en mal estado.

La unidad probada ha sido mejorada con los modos opcionales de conducción Mini Driving Modes. Se accionan girando una rueda ubicada en la base de la palanca de cambios manual de seis relaciones.

El estándar es el Mid, pero el conductor puede elegir entre Green (eficiente) y Sport (para obtener el máximo rendimiento a los 192 CV).

Lo que nota el conductor cuando pasa por las diferentes opciones es que varía la respuesta del acelerador, de la caja de cambios y de la dirección.

Con el modo Green, el conductor se encuentra con un descapotable ágil, pero no rápido, una sensación que cambia notablemente con el modelo Mid y que desaparece completamente en el Sport.

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Y todo esto se debe al motor cuatro cilindros de última generación con tecnología Mini TwinPower Turbo que lo propulsa. Está provisto de turbo, inyección directa de gasolina con inyectores dispuestos centralmente y sistema de regulación variable del árbol de levas en el lado de admisión y de escape (doble Vanos).

El Mini Cooper S Cabrio añade el control variable de las válvulas Valvetronic del Grupo BMW (al que pertenece Mini) para que las respuestas del motor sean más rápidas, al tiempo que eficientes.

Con el propulsor de 2 litros la potencia que alcanza es 192 CV. El par máximo es de 280 Nm (está disponible desde las 1.250 rpm), pero puede aumentar pasajeramente a 300 Nm mediante la función de sobrecarga overboost.

Con todas estas tecnologías el Cooper S acelera de 0 a 100 km/h en 7.2 segundos y puede llegar a los 230 km/h. El consumo medio que le ha homologado la marca es de 6.1 litros, que se han situado al término de la prueba dinámica en los 7.6 litros.

El motor equipa el sistema de arranque y parada automática en retenciones Start & Stop (dentro de la tecnología Minimalism que incluye la recuperación de la energía de frenado), con el que el consumo se mantiene en unos registros normales para este tipo de potencias.

Para los que quieran más fuerza bajo el capó existe la versión John Cooper Works, una preparación especial que rinde 231 CV, 39 más que el Cooper S; y un par máximo de 320 Nm, 20 Nm más que el máximo del modelo probado.

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En el diseño exterior, lo que más sobresale en la vista frontal son los grandes faros redondos que, si montan las luces diurnas de led, presentan una firma lumínica parecida a la de una herradura.

También la amplia parrilla hexagonal con el remate cromado y la letra S en rojo en la parte derecha, así como las entradas de aire cuadradas para refrigerar los frenos que hay en ambos laterales del faldón y que contribuyen a ensanchar visualmente el coche y a darle una mirada felina.

Otra seña distintiva del Cooper S es la pequeña toma de aire que monta en el capó por encima del logo de Mini.

En la vista lateral los pasos de rueda ensanchados (para dar cabida a unas ruedas montadas en llantas de aleación de hasta 18 pulgadas (de serie son de 16) y una línea de hombros alta le dan mayor empaque a este descapotable 2+2, en el que los voladizos se han reducido al mínimo acentuando la imagen alargada que los diseñadores buscan transmitir en los cabrios.

La trasera también ofrece una imagen muy deportiva debido a los dos tubos de escape centrales y al difusor de aire del faldón.

En el interior, a pesar de que la configuración es para cuatro personas, el espacio que queda atrás para las piernas no es muy amplio para personas adultas, a pesar de que en comparación con el modelo anterior hay 36 milímetros más de holgura para las rodillas.

Todo queda a mano y una vez que el conductor y el copiloto se acostumbran a las distintas palancas que hay distribuidas por todo el salpicadero -los botones para subir y bajar las ventanillas se han reubicado en las puertas- y el techo.

Para acentuar aún más la sensación de libertad en la puerta del conductor hay un botón que al accionarse baja las cuatro ventanillas a la vez.

El cuentakilómetros también ha variado su posición respecto a la primera generación. Ahora está ubicado en el cuadro de relojes que hay delante del conductor. En su anterior disposición se ha montado una pantalla de 8,8 pulgadas desde la que se accede al teléfono, la radio, el navegador o a la conectividad (lleva de serie una tarjeta SIM). La iluminación de la TFT cambia de color como si de una antigua máquina de música americana Juke-box se tratara.

La sensación que transmite el Cooper S Cabrio al acceder a su interior es la de deportividad y calidad. Los materiales empleados ajustan perfectamente y combinan modernidad con clasicismo.

Los asientos traseros se pueden abatir en una proporción 50:50 para facilitar el transporte de objetos. No obstante, el maletero tiene una boca angosta que se puede salvar parcialmente con la función Easy-Load de serie. Si la capota está abierta hay dos asideros que permiten elevar el marco de la capota.

De todas formas es un maletero que se llena fácilmente y en el que maletas que no sean de cabina para avión tienen un encaje algo laborioso.

Para acceder al portaequipajes el portón se sigue abatiendo hacia abajo, lo que permite utilizarlo como superficie de apoyo para una carga de hasta 80 kilogramos.

En el Cooper S Cabrio los asientos de serie son deportivos y garantizan una buena sujeción en curva.

Como conclusión hay que subrayar que se trata de un auténtico capricho por precio, por tamaño y por espacio. Esa exclusividad que lleva aparejada el darse un capricho es lo que buscan los clientes de Mini, a los que tampoco les importa el tamaño de este vehículo o el reducido maletero que se van a encontrar.

Al fin y al cabo les va a suceder casi lo mismo en los dos competidores con los que cuenta el Mini y que llevan el logotipo de las marcas Abarth -encargada de las preparaciones deportivas de Fiat- y DS, a la que el Grupo PSA Peugeot Citroen ha creado hace algo más de un año como enseña premium.

Al propietario de un Mini tampoco le importa que la tarifa a desembolsar por tener una unidad de este exclusivo vehículo sea más abultada.

Aunque en este caso hay que decir que ninguno de los otros dos modelos citados ofrece tanta potencia como el Mini y por una diferencia que oscila entre los 4.000 y 5.000 dólares más.

Además el One Cooper S Cabrio se descapota completamente, mientras que los otros dos no.

En el caso del DS 3 y del Abarth solo se repliega la lona del techo, mientras que los marcos de las ventanas permanecen en su sitio, por lo que las sensaciones no son las mismas.

La conducción es otro capítulo en el que el este Cabrio destaca sobre los deportivos de su categoría. Las sensaciones al volante de un Mini son particulares y definen un carácter dinámico único que encandila a quienes disfrutan de un automóvil.

Las similitudes con un kart son reales a la hora de exprimir la dinámica de este deportivo. Las reacciones del chasis son muy rápidas y la solidez de contacto de las cuatro ruedas sobre el asfalto transmite al conductor un agarre que es difícil encontrar en el mercado.

El bastidor en este caso está bien logrado. El punto débil en los cabrios es la rigidez estructural, pero en este caso es su punto fuerte.

A pesar del incremento de cotas, el Mini Cabrio mantiene una rigidez en todos los ángulos de torsión que, también, es muy difícil encontrar en el mercado. El grado de resistencia del bastidor a los esfuerzos torsionales permite una conducción "salvaje" en curva sin comprometer la estabilidad del coche.

Este comportamiento es un perfecto aliado para obtener el mejor rendimiento de un motor que guarda mucho. Los 192 caballos de potencia turboalimentada se ubican en la parte más alta del cuentavueltas, pero una entrega de par muy generosa a partir de 1.250 revoluciones transmiten mucha potencia al conductor y a las ruedas.

La transmisión al suelo es de muy alto nivel, ya que en las fuertes aceleraciones no se percibe una perdida de motricidad como suele ocurrir en otros modelos peor ejecutados desde el punto de vista de puesta a punto del chasis.

El Mini Cabrio es, en consecuencia, un coche de capricho y para conductores que se deleitan con la conducción, no sólo con la exclusiva imagen del convertible, aunque los que optan por esta última cualidad quizá sean mayoritarios.

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FICHA TÉCNICA:

Longitud 3,850 m.
Anchura 1,727 m.
Altura 1,415 m.
Distancia entre ejes 2,495 m.
Vía delantera 1,485 m.
Vía trasera 1,485 m.
Peso 1.350 kg.
Capacidad depósito 44 l.
Capacidad maletero 215 l.
Coeficiente aerodinámico 0,36 Cx.
Posición motor Delantero transversal.
Alimentación Inyección directa, turbocompresor e intercooler.
Cilindros Cuatro cilindros en línea.
Cilindrada 1.998 c.c.
Potencia máxima 192 CV a 5.000-6.000 rpm.
Par máximo 280 Nm (300 Nm). entre 1.250-4.600 rpm.
Transmisión Manual de 6 velocidades.
Velocidad máxima 230 km/h.
Aceleración 0-100 7,2 seg.
Consumo medio 6,1 l.
Emisiones CO2 139 gr/km.
Impuesto de Matriculación 4,75 %.
Dirección Eléctrica.
Diámetro de giro 10,8 metros.
Frenos delanteros Discos ventilados.
Frenos traseros Discos sólidos.
Suspensión delantera  Tipo McPherson con soporte basculante de aluminio y con compensación de hundimiento en frenada.
Suspensión trasera Eje de brazos múltiples con brazos longitudinales de peso optimizado.
Tracción Delantera.
Neumáticos 195/55 R 16.
Equipamiento de serie ABS+DSC+DTC.
Precio 33,000 dólares.

DESTACADOS:

++ El nuevo Mini One Cooper S corresponde a la segunda generación (desde el relanzamiento de la marca en 2001 por BMW), que ha aprovechado el fabricante británico para incrementarle las proporciones.

++ Una novedad importante para los amantes de la conducción a cielo abierto es que la capota de tela se pliega de forma completamente eléctrica en 18 segundos. La operación se puede hacer con el vehículo en marcha siempre y cuando no se superen los 30 km/h.

++ El Mini Cooper S Cabrio añade el control variable de las válvulas Valvetronic del Grupo BMW (al que pertenece Mini) para que las respuestas del motor sean más rápidas, al tiempo que eficientes.

Por Javier Millán/EFE-Reportajes

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