Harfuch reconoce avances en seguridad, pero advierte que ‘el trabajo no está terminado’
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García Harfuch atribuyó la disminución de los homicidios a la coordinación entre las distintas instituciones
La reducción de los homicidios dolosos registrada en México durante la actual administración representa uno de los principales indicadores que el gobierno federal utiliza para respaldar su estrategia de seguridad; sin embargo, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, pidió evitar cualquier lectura triunfalista y advirtió que todavía existen regiones del país y delitos que demandan una intervención permanente.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el funcionario informó que el promedio diario de homicidios dolosos disminuyó 51 por ciento desde septiembre de 2024, lo que equivale, de acuerdo con las cifras presentadas por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), a 44 asesinatos menos cada día en comparación con los niveles registrados al inicio del actual gobierno.
“El trabajo no está terminado”, sostuvo García Harfuch al presentar los resultados. El funcionario reconoció que, aunque los indicadores nacionales muestran una tendencia descendente, la violencia continúa concentrándose en determinadas zonas y existen delitos que requieren una respuesta constante por parte de las autoridades.
La advertencia busca poner el acento en uno de los principales retos de la estrategia de seguridad: mantener la reducción nacional sin perder de vista los territorios donde los grupos criminales conservan capacidad operativa y donde los niveles de violencia continúan siendo elevados.
Una reducción que el gobierno atribuye a la coordinación
García Harfuch atribuyó la disminución de los homicidios a la coordinación entre las distintas instituciones que participan en la estrategia federal de seguridad, así como al despliegue operativo en las regiones consideradas prioritarias.
En esta coordinación participan la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Fiscalía General de la República, la SSPC, el Centro Nacional de Inteligencia y la Guardia Nacional, además de las fiscalías y corporaciones policiacas de las entidades federativas.
La administración de Claudia Sheinbaum ha planteado una estrategia que combina cuatro elementos principales: atención a las causas de la violencia, fortalecimiento de la Guardia Nacional, inteligencia y labores de investigación, junto con una mayor coordinación entre las instituciones federales y estatales.
Desde el comienzo del gobierno, la seguridad se convirtió en uno de los principales ejes de la administración. La reducción sostenida del homicidio doloso ha sido presentada por el gabinete como una señal de que la estrategia comienza a modificar la tendencia de violencia que durante años se mantuvo en niveles elevados.
El gobierno federal ya había reportado reducciones importantes durante 2025. En noviembre de ese año, por ejemplo, informó que el promedio diario de homicidios dolosos había caído 37 por ciento respecto de septiembre de 2024. En ese momento, el promedio había pasado de 86.9 a 54.7 homicidios diarios, una diferencia de 32 asesinatos al día.
La cifra presentada ahora por Harfuch supone, por tanto, una profundización de esa tendencia descendente.
El reto: que la reducción nacional llegue a las regiones más violentas
Pese al descenso general, el comportamiento de la violencia no es uniforme en todo el territorio.
Los propios reportes oficiales han identificado una concentración importante de los homicidios en un grupo reducido de entidades. En los primeros meses de 2025, siete estados —Guanajuato, Chihuahua, Baja California, Sinaloa, Estado de México, Guerrero y Michoacán— concentraban alrededor de la mitad de los homicidios dolosos registrados en el país.
Esta concentración explica por qué el gobierno federal insiste en reforzar su presencia en determinadas regiones. Una disminución del promedio nacional no necesariamente significa que la violencia haya desaparecido de las comunidades más afectadas.
El propio Harfuch reconoció esta circunstancia al señalar que todavía existen “regiones y delitos que requieren atención permanente”.
El desafío para las autoridades será, en consecuencia, evitar que los resultados nacionales oculten realidades locales distintas: mientras algunas entidades han registrado descensos considerables, otras continúan enfrentando disputas entre organizaciones criminales, homicidios, extorsiones y otros delitos de alto impacto.
Inteligencia e investigación, piezas centrales
Para el gobierno federal, uno de los cambios relevantes de la actual estrategia consiste en dar mayor peso a la inteligencia y a la investigación para combatir a las organizaciones criminales.
La lógica planteada por la SSPC no se limita al despliegue de elementos de seguridad en las calles. También busca identificar estructuras delictivas, obtener información sobre sus integrantes y operaciones y utilizarla para realizar detenciones y desarticular organizaciones.
En informes anteriores, la SSPC ha reportado miles de detenciones por delitos de alto impacto, aseguramientos de armas y drogas, así como la localización y desmantelamiento de laboratorios clandestinos. Entre octubre de 2024 y noviembre de 2025, por ejemplo, el gobierno informó de más de 38 mil detenciones por delitos de alto impacto, más de 20 mil armas aseguradas y el desmantelamiento de mil 760 laboratorios clandestinos y áreas de concentración.
Estos resultados forman parte de la argumentación con la que el gobierno sostiene que la estrategia debe mantenerse y profundizarse, particularmente en las zonas donde continúan operando grupos criminales.
El descenso de homicidios no resuelve toda la crisis de seguridad
La reducción del homicidio doloso constituye un indicador relevante, pero no representa por sí sola una solución integral al problema de inseguridad.
Otros delitos generan impactos directos sobre la población y presentan dinámicas diferentes. Entre ellos se encuentran la extorsión, el secuestro, los delitos relacionados con el crimen organizado y distintas formas de violencia que pueden no reflejarse inmediatamente en las estadísticas de homicidio.
Precisamente por ello, el gobierno federal ha impulsado estrategias específicas para combatir otros delitos. La Estrategia Nacional contra la Extorsión, por ejemplo, ha buscado fortalecer la denuncia y la investigación de este delito, además de perseguir a quienes utilizan llamadas telefónicas, establecimientos penitenciarios u otros mecanismos para amenazar y obtener recursos de sus víctimas. En 2025, la SSPC informó de cientos de detenidos por extorsión y de miles de investigaciones iniciadas a partir de denuncias recibidas mediante el número 089.
De esta manera, el desafío de la seguridad no se reduce únicamente a disminuir el número de asesinatos, sino a impedir que las organizaciones criminales mantengan otras fuentes de ingresos y control territorial.
“El camino correcto”, pero con vigilancia permanente
García Harfuch sostuvo que los resultados obtenidos hasta ahora permiten al gobierno considerar que la estrategia impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum está funcionando.
Sin embargo, su mensaje incluyó una advertencia: la tendencia favorable debe mantenerse y consolidarse.
“La reducción confirma que la estrategia impulsada por la presidenta está dando resultados”, afirmó el secretario, quien destacó nuevamente la coordinación institucional, la atención a las causas, el fortalecimiento de la Guardia Nacional y el uso de inteligencia e investigación como los principales instrumentos para continuar disminuyendo la violencia.
El planteamiento implica que el gobierno no pretende retirar la presencia operativa de las zonas donde se ha conseguido una reducción, sino mantenerla en aquellos puntos donde persisten mayores niveles de criminalidad.
La estrategia, de acuerdo con el funcionario, deberá continuar todos los días y adaptarse a las condiciones particulares de cada región.
Un resultado favorable que todavía enfrenta una prueba decisiva
La disminución de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios constituye un dato favorable para el gobierno federal y representa una reducción significativa frente a los niveles registrados en septiembre de 2024.
Pero el propio responsable de la seguridad federal evitó presentar el resultado como una victoria definitiva.
La razón es que el comportamiento de la violencia puede cambiar con rapidez. Las disputas entre grupos criminales, el control de territorios, el tráfico de drogas, las extorsiones y la capacidad de las organizaciones delictivas para reorganizarse mantienen abierto el desafío.
Por ello, el siguiente reto para la administración de Sheinbaum no será únicamente conservar la reducción alcanzada, sino convertirla en una tendencia sostenida, ampliar los resultados a las entidades con mayores niveles de violencia y reducir simultáneamente otros delitos que afectan a la población.
El mensaje de Harfuch fue, en ese sentido, doble: las cifras muestran avances importantes, pero todavía no permiten declarar resuelto el problema.
“Con esto no queremos decir que el trabajo esté terminado”, insistió el secretario.
La frase resume la posición del gobierno frente a los nuevos datos: la violencia ha disminuido de manera significativa, pero la tarea de seguridad continúa y, particularmente en las regiones más golpeadas por el crimen, todavía queda mucho por hacer.